Ya os he hablado en varias ocasiones de las inundaciones que sufrió la Limia en 1966. Incluso os conté cómo Pastor Fábrega y un amigo, que habían ido a pescar con su barca, terminaron colaborando en el rescate de numerosos vecinos.
Hace poco encontré una fotografía en la prensa de la época que refleja con total claridad la magnitud del desastre. Contemplar barcas navegando por las calles puede parecer una imagen curiosa hoy en día, pero para los afectados fue una experiencia aterradora: plantas bajas anegadas, corrales inservibles y sótanos completamente destrozados.
Por fortuna, la villa supo reponerse...










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