Consejos y avisos

15/5/26

El Tarzán Orensano. 1950


 El Tarzán Ourensano

 Un misterio de 1950.

Los años de posguerra no fueron fáciles, y menos para familias que habían quedado rotas o que ya con anterioridad sufrían problemas. El caso más frecuente era el de niños con enfermedades mentales a los que la falta de ayuda social condenaba en muchos casos al encierro o al abandono. En el mejor de los escenarios cuando la familia era pudiente, su vida transcurría bajo una continua vigilancia y en casos críticos el medico incluso aconsejaba que se les atara.

En la ciudad fueron varios los casos conocidos, pero son los desconocidos los mas graves, ya que suponían abandonos e incluso crímenes. Hoy sin embargo no me apetece recordar algo tan desagradable, así que aprovechare para recuperar una historia que apareció en mis consultas mientras intentaba documentar sucesos similares. Hoy recordaremos al “Tarzán orensano”.

El personaje de Tarzán de los monos, creado por Edgar Rice Burroughs, es conocido desde 1912, No obstante no fue hasta la década de 1930 cuando alcanzó fama mundial, gracias a la interpretación del atleta Johnny Weissmüller en la gran pantalla. En Ourense tuvimos nuestro propio Tarzán aunque su historia fue mucho menos cinematográfica y su desenlace, aunque satisfactorio, dejó tras de sí numerosas incógnitas.

 Todo comenzó la tarde-noche del sábado 2 de septiembre de 1950. Un grupo de gente que estaba en torno a las vías del tren en las Caldas, vio a lo lejos lo que parecía una niña, con ropas raídas y desaliñadas. En un primer momento la figura intento huir, pero intuyendo que necesitaba ayuda la siguieron hasta conseguir detenerla. La primera sorpresa, fue su aspecto totalmente desaliñado, y la comprobación que no era una niña, sino un chico con el pelo tan largo que le llegaba a la cintura. Iba descalzo y vestía una camisola tan deteriorada por el tiempo que a duras penas le cubría el cuerpo.

 En un primer momento se hizo cargo del niño Carmen la guardesa de las obras del ferrocarril, quien le proporciono ropa y comida. Al mismo tiempo se avisaba a las autoridades, que llegaron con la idea de trasladarlo al asilo de la Barrera, mientras se realizaban averiguaciones.

Durante el tiempo que permaneció con Carmen, el joven fue incapaz de articular palabra alguna; solo emitía gritos y sonidos guturales que recordaban a los de un animal. Una vez ingresado en el asilo, y tras comprobar que no mostraba signos de agresividad, se le permitió interactuar con otros niños. Estos, en un intento por comunicarse, comenzaron a recitar nombres al azar para ver si reaccionaba. Al pronunciar "Javier", creyeron detectar un leve gesto de asentimiento, por lo que se asumió que ese era su nombre.

Esa estancia en el centro, fue muy breve, ya que el chico en cuanto pudo se escapó. Tal vez tantas miradas y preguntas fueran excesivas para alguien que aparentaba llevar viviendo tanto tiempo en soledad.

El niño jugando con un reloj en el asilo de la barrera.

Rápidamente las fuerzas locales se dispusieron en su busca, pero de nuevo fue una casualidad la que facilito encontrarlo. Entre dos vagones de la estación, un operario del ferrocarril lo encontró al día siguiente y nuevamente volvió a recluirse en el asilo de la barrera. Comenzaba así la labor de intentar identificarlo y explicar que había sucedido. No existía en los alrededores de la ciudad ningún reporte de desaparición que coincidiera con sus características, lo que sugería que el joven podría haber estado vagando por los montes durante más de un año.

 Pasado un mes de estancia en el asilo de la barrera casi se podía decir que estaba integrado, eso sí, pasando por alto otras dos fugas y otros tantos intentos fallidos. El principal problema era la comunicación, ya que prácticamente no pronunciaba palabras. Se le notaba interés y ganas de hablar, pero su vocabulario se reducía a una docena de palabras que repetía al escucharlas. Un detalle que fue decisivo: en algunos momentos usó palabras más habituales en Portugal que aquí, como bola por pelota, o carro por coche….

Eso sumado a la falta de posibles casos de huida o desaparición en el entorno, obligó a ampliar el radio de acción, para encontrar su origen. Uno a uno se fueron descartando los posibles casos de desaparición en la provincia, Al final se pensó en un posible deambular del muchacho desde algún lugar mucho más lejano. A esa teoría se sumaba la tendencia del chico a esconderse en la zona del ferrocarril, lo que hacia pensar en una cierta familiaridad.  En esa tesitura las autoridades decidieron realizar unas fotografías y circularlas por la prensa del norte de Portugal.

«Encontra-se num asilo de Orense ( Espanha) um menor que aparenta 14 ou15 anos, de cabelo castanho e olhos claros. Que naquela cidade foi encontrado abandonado próximo da estaçao do caminho de ferro. No dia 1 de setembro do ano corrente.»


 Foto publicada en los diarios portugueses para facilitar su identificación.

© Biblioteca Pública de Braga – Universidade do Minho

No fue de manera inmediata, pero afortunadamente a finales de noviembre una señora portuguesa de la zona de Vila Real, se ponía en contacto con las autoridades para que la ayudaran a recuperar a su hijo al que había identificado en la foto publicada. La alegría fue inmensa dado que desde el mes de abril en que había desaparecido mientras jugaba con otros niños en el pueblo de Valpaços, ya se le había dado por muerto.

Final feliz para una historia que guarda muchas preguntas sin respuesta. A pesar de que he intentado averiguar que fue de ese niño, no he conseguido ningún tipo de información, cierto es que para su total reintegración en la sociedad, buscar la confidencialidad es lo mejor que se puede hacer.

Lo que sí se puede descartar es la mayoría de especulaciones iniciales de la historia que hablaban de un trágico accidente en el que fallecían sus padres, o de malos tratos que le llevaron a escapar al monte, incluso se le suponía testigo de un violento crimen en los montes portugueses. Cierto es solamente que ese muchacho de tan solo 12 años tuvo que afrontar una experiencia durísima, pero que su fortaleza de espíritu le permitió resistir un viaje de mas de 100 km entre Valpaços y Ourense, en el que seguramente se enfrentó a peligros impropios para su edad, además de ser capaz de alimentarse por sí mismo. Me gustaría saber que fue con el tiempo de ese muchacho que probablemente aun siga vivo hoy; tendría, si no me equivoco 88 años, y uno de sus apellidos seria Rey….


Mi agradecimiento a don José Paulo Azevedo da Silva, de la biblioteca pública de Braga por su colaboración.


30/4/26

Publicidad recuperada, con mucho encanto.

 

Otra de las posibilidades que ofrece la IA es la recuperación de anuncios de prensa antiguos. Entre las deficientes impresiones de aquella época y el inexorable paso del tiempo, muchos de estos avisos han acabado convertidos en manchas difíciles de descifrar, perdiendo por completo su función publicitaria original.

Hoy rescato uno de los anuncios que la Cristalería La Belga publicó durante sus años de actividad. Aunque debo reconocer que esta empresa apenas necesitaba publicidad: en aquel entonces, cuando cualquier ourensano o gallego pensaba en cristales, el nombre de esta casa era el primero que le venía a la mente.

El motivo de su popularidad era bien conocido: su tienda de distribución estaba situada en lo que hoy es la calle Concordia. Allí, en sus escaparates, tenían instalados unos espejos con la ondulación exacta para que, al mirarte en ellos, tu figura se viera extremadamente estilizada o muy robusta, según el espejo que eligieras. Como es lógico, tanto los niños como los que ya no lo eran tanto se lo pasaban pipa divirtiéndose con sus reflejos.

Mi intención es recopilar más datos sobre esta empresa. Si tenéis alguna fotografía o anécdota que queráis compartir, ya conocéis mi correo: ourensenotempo@hotmail.com


8/5/25

Jardines de Obispo Cesareo y pedestal

 Entorno al 1950, la plaza del Obispo Cesareo, presentaba este aspecto, doña Concha velaba por la seguridad de los infantes, y una bancada de piedra con una barandilla de la fundicion Malingre de paso que servia de asiento para esperar al autobus, hacia de barrera protectora que impedia que alguno se fuera a la carretera detras de una pelota. 

Yo lo conoci aun asi, aunque no tengo el recuerdo de esa parte del parque, yo era mas de jugar en la parte de arriba, pegada al liceo, y aunque parezca extraño, me dicen mis mayores que con frecuencia me dedicaba al estudio de alguna comunidad de hormigas que por alli residian.  ¿seria cierto?.

hoy lo mismo que me pasa cada vez que encuentro fotografias de este estilo, me lamento de la perdida del bello pedestal que tenia la estatua, en mi opinion le daba un aire mas esbelto, pero ¡Xa foi!!!

20/5/24

De nuevo el Archivo Müller.

 

«Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Nicolás Muller» ES28079ARCM_176_000118112 (7)

Cesión gratuita de la Comunidad de Madrid para usos culturales

Procuro dosificar mis imágenes, para no aburrir ni saturar, se que es complicado, por que hasta los mas aficionados a cualquier tema, entiendo que se saturen. Algún día me ocurrirá a mi.... Pero de momento sigo disfrutando de poder estudiar estas viejas fotografías y me gustaría que a vosotros os ocurriera lo mismo.
  Supongo que recordareis este archivo que atesora la comunidad de Madrid??. El del fotógrafo Húngaro  Nicolás Mülller.  son imágenes de finales de los 40, que permiten redescubrir aquel ourense, tranquilo que intentaba dejar atrás los efectos de la guerra, y en mi opinión lo conseguía.

La fotografía de hoy es una de las típicas. Pocos fueron los fotógrafos que se resistieron a inmortalizar esta plaza a su paso por Auria. A praza do Ferro, centro neurálgico de juerguistas, pero también de muchas otras cosas, las tertulias de la farmacia de doctor León; las partidas del bar de La Peña, los negocios de los ferreteros, Blanco Vega y Llamas, no identifico a quien estaba delante de la entrada de la ferretería Blanco Vega, en la foto, pero probablemente uno de los hermanos.

Punto de encuentro de las muchachas de servicio que recogían agua con sus cañas de la fuente de San Esteban y de paso charlaban todo el tiempo que podían con las compañeras. Lugar de encuentro de lecheras que con aquella cristalina agua de Monte alegre limpiaban sus cantaras de regreso a Moreiras... Parada obligada del carrito de la Ibense para ofrecer sus ricos helados a la chavalada de la zona...  
 Perdón, por que ya me lie como siempre, hoy solo se trataba de enseñar la foto y comentaros la original estética de las escaleras de la fuente, ¿la conocíais así?