Consejos y avisos

3/4/26

La Granadina. el aroma de la nostalgia

 



Nicolas Remacho Rus y su amigo Pedro Cañedo en la Granadina.

"La Granadina" El Aroma de la Nostalgia:

Nicolás Remacho y su Dulce Legado

Es frecuente que, cuando cierra algún comercio histórico, hagamos un repaso por los que aún resisten. Hoy, si buscamos negocios con verdadera solera, la realidad es que queda muy poco. Desaparecidas ya las armerías de Marcial Feijóo y La Lira, junto a templos del sabor como La Ibense y El Cortijo, hoy debemos refugiarnos en el ramo sanitario para encontrar establecimientos centenarios: La Casa de los Lentes, junto a farmacias como Román, Fábrega o Bouzo, componen esa escasa oferta.

Sin embargo, hay más. Es posible que para incluirlos tengamos que ampliar el rango de años, pero creo que es de justicia mencionar al Pepinillo, El Couto y, por supuesto, a este establecimiento al que rindo homenaje hoy. LA GRANADINA.

            Hay recuerdos que no se guardan oen la vista, sino con el olfato. Para cualquier ourensano que recorriera el Paseo o las inmediaciones de la calle Cardenal Quiroga desde comienzos de los años sesenta, existe una fragancia imborrable que actúa como una máquina del tiempo. Era un perfume denso, dulce y tostado que anunciaba, mucho antes de divisar el mostrador, que estábamos cerca de Don Nicolás Remacho Rus y su inseparable compañera en el arte del azúcar. Hablamos de "La Granadina", aunque para la mayoría de nosotros, aquel rincón de felicidad siempre será recordado simplemente como "La Garrapiñada".

El Ourense de aquella época tenía sus ritos. El paseo dominical, el estreno de las ropas en las fiestas de verano y, por supuesto, la obligada —o evitada— parada en el puesto de Nicolás. Para nuestras madres y abuelas, aquel lugar era a menudo una "zona de peligro". Sabían que, al acercarse a las escaleras de Santa Eufemia, la batalla estaba perdida. Los más pequeños, guiados por un instinto primario que nos hacía ignorar cualquier advertencia, nos sentíamos atraídos como por cantos de sirena hacia aquel despliegue de colores brillantes y aromas embriagadores.

Mientras las autoridades maternas intentaban acelerar el paso para evitar el inminente "conflicto" por el dulce, nosotros ya estábamos hipnotizados. Allí, tras el mostrador, Nicolás operaba con la precisión de un alquimista, adaptándose a las "necesidades" del momento o al ritmo de la demanda de una ciudad que parecía no saciarse nunca de sus creaciones.

    El repertorio de "La Granadina" era un espectáculo para los cinco sentidos. Si Nicolás estaba en plena faena de preparación, el olor de las almendras garrapiñadas (o los cacahuetes, según el día) inundaba la calle. Ver cómo el azúcar se transformaba en esa costra rugosa y crujiente sobre el fruto seco era casi hipnótico. Las almendras se servían en bolsitas de unos 150 gramos, el tamaño justo para que duraran lo que duraba el paseo, aunque rara vez llegaban intactas al cruce siguiente.

Pero el despliegue visual no terminaba ahí. En las bandejas, relucían las famosas manzanas caramelizadas. Eran esferas de un rojo intenso, casi irreales, que desafiaban nuestra capacidad de morder sin pringarnos enteros. Aquellas manzanas, sujetas por su palo de madera, eran el trofeo máximo de cualquier tarde de fiesta. Y junto a ellas, las piruletas y paletas de caramelo rojo, delicias de una simplicidad sublime que hoy parecen haber desaparecido ante la invasión de la golosina industrial.

Sin embargo, si hubo una estrella que marcó la diferencia en "La Granadina", fueron aquellas planchas de caramelo con cacahuetes incrustados. Nicolás las extendía sobre el mostrador y las cortaba "a ojo", con una maestría que solo dan los años de oficio. Eran trozos irregulares, potentes y únicos. Muchos de los que hoy peinamos canas seguimos buscando, sin éxito, ese sabor exacto en las ferias actuales, pero aquel equilibrio entre el tostado del cacahuete y el punto justo del caramelo parece haberse ido con él.

Como bien recordamos, no solo el gusto y el olfato participaban en el ritual. El tacto y el oído jugaban su papel, aunque a veces con consecuencias "trágicas" para nuestra vestimenta. Las manos pequeñas tenían serias dificultades para gestionar aquel manjar pegajoso. El crujido del caramelo al romperse bajo los dientes era música para nuestros oídos, pero el inevitable rastro de azúcar en los dedos terminaba, casi siempre, en el jersey.

¿Quién no recuerda la voz de su madre riñendo mientras intentaba, en vano, limpiar con un pañuelo de tela aquella mancha de caramelo rojo antes de que se secara? "¡Ay, que no se puede ir contigo a ningún lado!", nos decían, mientras nosotros seguíamos saboreando los últimos restos de la almendra, ajenos al drama de la colada.

Hoy, al pasar por esos mismos rincones del Paseo o Santa Eufemia, el aire parece más ligero, menos denso. Falta ese humo dulce que salía del puesto de Don Nicolás. Pero gracias a documentos como estos y a la memoria colectiva de quienes disfrutamos de sus manzanas y sus garrapiñadas, "La Granadina" sigue viva en el catálogo de nostalgias de Ourense no Tempo.

Afortunadamente, el hilo de esta historia no se ha roto del todo. La Granadina continúa abierta y, lo que es más importante, un Remacho, tambien Nicolas. Sigue hoy al frente del negocio, manteniendo viva la llama de una tradición familiar que es ya patrimonio de nuestra ciudad.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y, con ellos, las exigencias. Las reglamentaciones actuales, estrictas en sus protocolos, limitan mucho la estampa que recordamos de antaño. Aunque no manejo los datos técnicos, es de suponer que aquellas bandejas de manzanas descubiertas o las planchas de caramelo con cacahuete expuestas directamente sobre el mostrador no encajarían en los estándares de higiene contemporáneos.

Aun así, todavía es posible ver cómo se elaboran con esmero las almendras y cacahuetes garrapiñados, que se empaquetan de manera diligente para el cliente de hoy. Pero, sinceramente, ¿no os gustaría volver a saborear uno de aquellos productos tal y como eran antes?. Personalmente, creo que entraña más peligro el consumo de tantas chucherías actuales, saturadas de conservantes y saborizantes artificiales, que aquella sana y brillante manzana caramelizada que marcaba el paso de nuestros veranos.


La I.A. viene en nuestra ayuda para que podamos ver el mostrador de Don nicolas en pleno esplendor. Hummmmmmmmmm como olia, y como sabia......

27/3/26

Gafitas cuatro ojos, capitán de los piojos.

 

El doctor Antonio Vazquez de Parga-Jorge posando con los niños del Orfanato de Osera, a su lado asoma la cabeza su fiel perro.

“Mirando por la vista”

Historia de la oftalmología en Ourense

Quizás el hecho de utilizar gafas desde los tres años me haya hecho valorar el sentido de la vista de manera especial. Admiro y respeto a quienes, con sus conocimientos, me ayudaron a sobrellevar el eterno estigma del "gafotas" o el "gafitas cuatro ojos, capitán de…". Eso, lo llevaba bastante bien; lo que me molestaba de verdad era aquel tapón de goma que me pegaban en el cristal de la gafa (en el ojo “bueno”) para estimular al vago. Con frecuencia, acababa usando el parche para jugar al fútbol.

Pero dejémonos de mis historietas. Hoy quiero recuperar la memoria de los oftalmólogos y ópticos de nuestra Auria, centrándome en un pasado reciente que a muchos nos resultará familiar.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la oftalmología no estaba segregada de la medicina general. Los primeros nombres que aparecen en la prensa Ourensana (El Miño, La Zarpa, La Región) solían ser médicos foráneos, castellanos normalmente que anunciaban su especialidad en enfermedades de los ojos.

No tenían consulta fija en la ciudad; se instalaban durante unos días en hoteles, fondas como el Miño o la fonda Cuanda, (después Roma), o la de la famosa Isidora, donde incluso operaban cataratas y afecciones menores. El primero que he localizado es Emilio Alvarado, quien ya en 1899 se desplazaba regularmente desde Valladolid junto al doctor Adolfo Álvarez. A ellos se sumaron nombres como los doctores Gastaldo (1899), Fructuoso Alonso (1902) o Garrido, Arechaga, Peralba, Catalá y Enríquez en años posteriores.

Anuncios de epoca

De esa etapa no he conseguido localizar ópticas que dispensaran los lentes que en muchos casos se necesitarían, cierto es que seguramente las lupas, los “impertinentes” una lente que sujetabas con la mano, o los célebres Quevedos, dos cristales con un puente que apoyaban en la nariz, fueran las opciones existentes, y eso seguro que en relojerías o joyerías como la de Delage (Paz 32), o la de Sampayo Novoa (Plaza del Hierro) tuvieran solución.  Lo que si está confirmado, era el binomio formado por estos oculistas de paso que confiaban en la pericia de farmacéuticos como Don Juan Romasanta (calle de la Unión 1), o Sánchez Toca (calle de la Paz) en cuya botica se elaboraban las cremas y colirios recetadas por los doctores e incluso se comenzaron a despachar las primeras “gafas de lectura”

 El gran cambio llegó en 1904 con la pionera Casa de los Lentes. Su fundador, Félix Carballo Cid, abrió el local tras su regreso de Cuba en la Plaza Mayor 18, donde hoy su rótulo original sigue siendo un túnel del tiempo. Aunque inicialmente compartía espacio con la platería y las máquinas de escribir, (no he podido confirmar si también ofrecían joyería y relojería), supuso el inicio de la especialización.

El salto definitivo a la modernidad ocurrió en 1967, cuando sus hijos, Manuel y Pacita, abrieron el flamante local de la calle del Paseo. Aquellos escaparates luminosos fueron el símbolo de un Ourense que despertaba, separando definitivamente la figura del "oculista" de la del óptico moderno.. Junto a negocios como la Farmacia Román, la Casa de los Lentes es de los pocos supervivientes que han sabido evolucionar sin perder su esencia.

Avancemos ahora hasta finales de los años veinte para conocer al personaje que tal vez más representativo de esta historia junto a esa óptica centenaria, os hablo del doctor Antonio Vázquez de Parga Jorge

A su llegada a la ciudad desde su Salamanca natal abrió consulta en la calle Progreso 93, (hoy creo que en ese edificio hay un gimnasio o cerca…). Médico del Hospital Provincial desde los años 30, su pericia era conocida en toda la provincia, pero su historia personal es la de un compromiso que fue puesto a prueba de la forma más cruel.

Republicano convencido y presidente de Unión Republicana en 1936, sufrió en carnes propias la fractura de la Guerra Civil. Es memorable su reclusión en la prisión-orfanato del Monasterio de Oseira. Allí, en el "Escorial gallego", su figura cobró una dimensión humana inmensa: la comunidad de monjes lo acogió con tal respeto que incluso permitieron que su perro conviviera con él en el monasterio.

Tras la guerra, y a pesar de las dificultades del régimen, retomó su labor. Su legado lo continuarían sus hijos, Antonio y Rosario, manteniendo el apellido Vázquez de Parga como un referente de la medicina Ourensana hasta la actualidad.

Entre la consulta de Don Antonio y los mostradores de la Casa de los Lentes se dibujó la historia visual de nuestros padres, de nuestros abuelos y la mía propia. Eran tiempos de recetas manuscritas y de los primeros cristales progresivos; tiempos en los que ir "al oculista" transformaba nuestra fisonomía mientras estrenábamos gafas paseando por el Paseo.

A partir de los años 60 y 70, a los herederos de Vázquez de Parga se sumaron profesionales como LosadaIglesias, Balbino o Lorente, consolidando un elenco de especialistas excepcional para nuestra ciudad, que hoy se complementa con clinicas especializadas. Tambien las opticas se multiplicaron con aperturas de grandes profesionales, Gafa de Oro, Varela, incluso el barrio del Couto no hace mucho estreno una optica ….

Mi más sincero agradecimiento a Doña Rosario Vázquez de Parga, por su amistad de tantos años y por su generosa colaboración para reconstruir estas líneas.

17/3/26

Los Muchachos. Cuando Ourense asombró al mundo

     Durante años, estos muchachos, de la mano de su director y fundador, el Padre Silva, llevaron el nombre de Ourense por los cinco continentes. Lo que comenzó en 1956 como un refugio y una oportunidad para jóvenes humildes en la finca de Benposta, terminó convirtiéndose en una utopía hecha realidad: la Nación de los Muchachos.

    Bajo su lema "Fuertes de espíritu, sanos de cuerpo y limpios de corazón", el Padre Silva no solo creó un circo, sino un modelo de autogobierno donde los propios jóvenes eran ciudadanos con derechos y deberes. El Circo de los Muchachos, que vemos en este cartel de 1967 durante su estancia en el Burgo de las Naciones de Santiago, era el escaparate de ese esfuerzo.

    Aquella pirámide humana que hoy recuperamos con nitidez gracias a la IA, no era solo una acrobacia; era el símbolo de una comunidad que se sostenía unos a otros. Desde Ourense para el mundo, estos artistas demostraron que con disciplina y una guía espiritual y humana, no había meta —ni altura— inalcanzable. El fuerte abajo, el debil en medio y el Niño en la cumbre....

11/2/26

Manuscrito de Xan da Coba.

Seguramente ya ninguno de mis lectores duda de que uno de los personajes que mas me atren de ourense es este caballero. Y me consta que el admirado Don Ramón no lo veia con buenos ojos, pero seguramente era porque le molestasba ver como se reian de Don Juan....

            Vamos al tema. ya he recordado sus inventos, e incluso he citado mas de uno de sus obras escritas, algunas de ellas custodiadas en la Biblioteca Nacional, ya se encargo el de enviarlas, para que no faltaran. Pero hoy gracias al amigo Julio Cesar Silva Piñeiro, vamos a conocer realmente de que vivia...
            Como el mismo decia en su currriculum Juan de la Coba y Gomez era perito agrimensor, y aunque muchos lo consideran un tolo, en ocasiones lo llamaban para solicitar sus servicios, y he aqui, una prueba... Me he permitido escribirlo de manera legible, aunque comparado con otros textos de la epoca don Juan escribia con claridad.  Al final del articulo os muestro una de las hojas originales que forman el escrito.

D. Juan dela Coba Gómez Agrimensor titular por S.M y vecino de la Ciudad de Orense &.

Certifico que con asistencia de Pedro Pereiro Celador que hace funciones de Pedáneo en la parroquia de San Pedro de Cudeiro Alcaldía de Canedo, reconocí, medí, y clasifiqué los cuatro montes comunales que se hallan sitos en los términos de otra parroquia, en virtud del nombramiento en mi hecho por el Sr. Governador Civil, por la excepción que solicitan los vecinos, la que practiqué dela manera siguiente.

Al termino de los Brabos una hectárea noventa y siete áreas y noventa y dos centiáreas de monte equivalentes á treinta y un ferrado quince cópelos y seis varas cuadrado., peñascoso á esquilmos y algún riego ha clase tercera de ínfima calidad. De marca al norte D. Roque Mosquera y D. Juan Cerviño naciente Bosque que fue del Estado, Valeriano Lamas y Manuela Blanco, mediodía D. Santos Veloso y D- Castor Montes poniente Benito González y parte del monte de Vales.-----------------------------------------------------------------------------------------------------



 

4/2/26

Glorias del Futbol Ourensano.

 CastroJoel Felix Castro Nieto , portero de una de las buenas etapas del Orense junto a la eterna Concha.

Me he permitido darle un  toque de I.A. al ver lo joven que sale en esta foto del 1982

        En el Couto, no se perdia un partido la Concha, Conchiña para muchos, que a pesar de lo ruidosa que era con sus platillos y los "malos humos" que desprendia con aquellos caliqueños que se fumaba, todo el mundo la apreciaba.  Lo que tambien debemos recordar era que en las salidas del club a otros campos ella, salvo fuerza mayor "pallá que iba".   Y lo mas simpatico, es que en la mayoria de esos campos de Galicia, se la respetaba y queria. Toda una institución....  
    En la foto Castro de aquellas en el Lemos le hacia entrega de un regalo a Conchiña que tantas veces le habia animado en su etapa en el club de su provincia.

A.D. Couto una plantilla excepcional. Para situaros, estan numerados de derecha a izquierda los de abajo y de izqda. a derecha los de  arriba.

Y ahora este equipo con sorpresa que los buenos aficionados agradeceran....

Solo os voy a decir la alineacion, aunque pido disculpas por no haber sido capaz de identificar a unos cuantos... realmente creo saber quienes son, pero no puedo decir que caras corresponden a cada nombre.

El primero por la derecha es una de las causas de que esta imagen sea tan original, se trata de Miguel Ángel el que fue portero del Real Madrid y excelente embajador de Ourense en el mundo. El dia de la fotografia pasaba desapercibido, o no?... creo que no pasó mucho tiempo despues de hecha la foto para que tuviera que sustituir en la puerta a Suarez y..... 

Abajo 1.- Miguel Ángel
2.- Suso Feijoo
3.- XXX
4.- XXX
5.- XXX
6.- Chuchin
7.- XXX
8.- Obeso
9.- Lisardo Mazaira
En el medio agachado .- Cebreiros
Arriba 10.- Lozano I
11.- XXX
12.- Silvio Perez
13.- XXX
14.- XXX
15.- XXX
16.- Muguerza
17.- XXX
18.- Ovidio Feijoo (Presidente)
19.- Cortes
20.- Geijo
21.- Eduardo Gamallo (Delegado)
22.- Suarez (Portero)
23.- Fabrega
24 .- XXX(Utillero)

    Las XXX, salvo error son estos jugadores. los directivos que alguno esta en las fotogtrafia ya es mas complicado.
Santos - Bermejo - Lozano II - Ferreiro - Perla - Obeso - Caneda - Gonzalo y Milito..... 

8/9/25

Videos para el recuerdo. Felix en Taboadela.

Dos de las primeras fotos de Félix. en las que ya lucia su sombrero de director. Una es del Archivo Javier Torres y la otra del de Carlos Vello.

        Recordar a estos personajes, de alguna manera les convierte en inmortales, y muchos os preguntareis el motivo de que sea tan frecuente la aparición de imágenes e incluso como en este caso videos que nos permitan ponerle cara, y la respuesta es sencilla, a pesar de sus defectos eran personajes que llamaban la atención y en muchos casos despertaban sentimientos amables hacia ellos.

          El personaje de hoy fue de los de la época dorada de estos personajes, el Cepo, Popotito, Magú, y uno que dejo gran huella en la ciudad O Paxaro. Precisamente de Argimiro O Paxaro era hermano Félix, bien podían haber sido conocidos como los Molina, pero no, cada uno siguió su camino y no era habitual verlos juntos. Cierto es que en el caso de Félix, quizás ser el hermano de.... no lo dejo brillar como quisiera, igualar el anecdotario de O Paxaro no era tarea fácil. 

             Así como de O Paxaro no se puede hablar de trabajos fijos, al margen de alguna incursión con las maletas de los autobuses, y algún episodio de ayudante de lacero. De Félix sí que sabemos que durante un buen tiempo, cumplía su horario como barrendero y o lacero, siendo frecuente verlo por las calles del viejo Ourense cargado con su cubo, pala y cepillo. 

            Sin embargo eso no era lo suyo, Félix Molina había nacido para musico, o mejor dicho, para director de banda, labor que ejercía discretamente, acompañando en todas las fiestas que podía a las bandas contratadas en su paseíllo por pueblos y villas, en ocasiones en lugar delante de los músicos iba detrás, pero tal vez fuera por desavenencias con el verdadero director. 

El video que hoy os muestro, es una aportación de Cristina Andrés, lo grabo su tío en Taboadela en la primera comunión de su hermana, y aunque no se ve muy bien, parece que el abuelo de Cristina le estaba pagando a Félix por “organizar el tráfico ese día” en el entorno de la iglesia. También me comenta un dato que yo desconocía, y es que en Taboadela Félix contaba con el apoyo desinteresado de dos vecinas de Mingarabeiza, Lola y Mercedes que cuando los veían mal, de salud le echaban un capote en forma de comida, ropa y alojamiento por temporadas… Siempre aparece un Ángel…

          En Maceda su Paderne natal y en Taboadela, son muchos los que lo recuerdan con cariño, a pesar de que realmente la relación con el era la de ayudarle en lo posible, hasta el punto que entre todos sus amigos con Don Carlos el párroco de San Lorenzo al frente consiguieron que terminara sus días en la residencia de A Farixa.

                    Félix Molina, Ourensano inmortal.











13/6/25

Entrañables del transporte Ourensano

  

Entrañables del transporte en Ourense

Recordar el mundo del transporte ourensano, pasa por hablar de personajes como Eduardo Barreiros, Gonzalito (autos González), Guisante, Villalón, Seara, Murga, Mangana, el recientemente fallecido Antonio Piña “Anpian” y un largo etc., de aproximadamente 100 familias que poco a poco iré homenajeando.

Lo que sí sé por experiencia en estos temas, es que los mas recordados no son ni los mejores ni los peores, si no los que calaron por diferentes motivos en la cultura popular; cierto es que algunos alcanzaban gran fama en su entorno, y fuera de él eran desconocidos. Pero otros por circunstancias, normalmente su gracejo o su locura, siguen siendo recordados, hoy refrescaré algunas de sus anécdotas.  

Rascayú

Primero y con especial cariño, un recuerdo al bueno de “Rascayú”, Jerónimo Álvarez, quien con esfuerzo había conseguido crear una pequeña pero prometedora empresa de transporte de viajeros y comenzaba a introducirse en el de mercancías cuando un terrible accidente en el que murió un ayudante, hizo que la empresa e incluso la vida de Rascayú acabaran… 

Pero mi intención real hoy es la de sacaros una sonrisa. Como transición, vamos a recordar a un personaje, que durante años, se encargó de traer a la ciudad a nuestras famosas lecheras, el Antelana,

En varias ocasiones os he contado que hubo un tiempo en el que los ourensanos, (que querían y podían), cubrían parte de sus necesidades alimenticias cuidando animales en bajos y sótanos de la ciudad, ver pasear gallinas por la calle de la Luna era algo frecuente, así como escuchar algún gorrino protestando desde un sótano en Hernán Cortés, mas difícil era el tema vacas, aunque también había, recordad la célebre, “paso a la vaca de la señora Marquesa” que por la calle del paseo se escuchaba cuando traían a la calle de Santo Domingo a una vaca para ser ordeñada.  ¡Bueno!, esos datos resultan simpáticos y de algo valían, pero desde luego las necesidades de leche de la ciudad así no se cubrían. Es por eso que una de las ocupaciones de las jóvenes (principalmente) de los pueblos del entorno de la ciudad era la del reparto de leche, las recordadas lecheras. Los pueblos de Soutopenedo (San Cibrán), Bentraces, Sobrado del Obispo (Barbadás), y San Pedro de Moreiras (Toén), eran los principales encargados de suministrar de tan necesario alimento a los vecinos de la capital. Despuntando el alba, y hasta antes, la actividad en aquellos pueblos era frenética, todos los paisanos tenían que madrugar, unos para el ordeño, otros para la recogida, y las más conocidas, "Las Lecheras" para bajar en el "Carrito" su preciado tesoro a la "Gran Ciudad", tenían que estar a su hora en la parada, de lo contrario, "El Antelana" se enfurruñaba con las que se retrasaban, ya no por él, sino que después faltaba el tiempo para el reparto. Según cuentan Eladio, parecía muy duro pero realmente era un pedazo de pan, eso sí, cuando había discusiones entre el pasaje, cosa habitual, con un grito lo arreglaba. No se recuerda que nunca tuviera que parar el autobús para poner paz. Otro día os contaré los entresijos de ese negocio, sobre todo los más simpáticos, el ladeo del cuartillo, las visitas a la Burga en la mitad de la jornada, y alguno menos higiénico.

Fotografía cedida por Emilio Blanco. Disfrutad del carrito con su ordenada mercancía en el techo, podéis suponer que en esas condiciones, solo se hacía el regreso, a la ida iban todas las cántaras con mucho cuidado en el interior del vehículo.

Otro “magnate” del transporte de viajeros, era el Rouco. Sus dominios eran en el entorno de la ciudad por la zona del Ribeiro, pero incluso llegó a tener una “administración” en el barrio del Couto, en el bar del Patachica… Rouco era uno de aquellos empresarios que se encargaba personalmente de que todo funcionara, o como era habitual, de que no funcionara bien.

La concesión que tenía no era muy amplia, sin embargo había días que se le hacía muy larga tanto a él como a los usuarios. Daba servicio a unos tres o cuatro pueblos y como mucho cubría unos treinta kilómetros, el problema no estaba en las paradas oficiales, para recoger viajeros, sino en las que el hacía, por si acaso. En todos los bares que había en el trayecto, aun hoy en día quedan algunos, pero en los años 50, se podían contar mas de veinte… El asunto es que en cada uno de ellos pedía dos chiquitas, una para el y otra para el autobús, así rendía más el gasoil. Dicen que en alguna ocasión desde las siete de la mañana que salía con la línea llego a Ourense, cerca de la una del mediodía, también cuentan las malas lenguas que mas de una vez el exceso de chiquitas le llevaba a ver tres carreteras en lugar de una, pero el lo tenia claro. Siempre iba por la del centro; eran otros tiempos, el trafico era muy escaso, como mucho el panadero o el carrito de las lecheras… Otro detalle es que nadie precisaba de dinero para subir, principalmente en los meses antes de la vendimia, que las carteras estaban vacías. “Rouco hoxe ponseme mal”, y la respuesta era “tu pasa que ya veremos”….


    Otro personaje mítico del transporte, fue el conocido por “Sin Xeito”, este hacia las rutas de cerca de Celanova, y contaban una anécdota que nos permite entender como era el servicio.

               Circulaba el autobús y alcanzó a un vecino que iba andando. El Sin Xeito, que lo conocía bien, pensó: ¡Iste por non gastar un peso non colle o carrito!. y amablemente detuvo el autobús a su lado, "¡Pepe, sube, levote!", "¡Non home, non te preocupes, vou a farmacia e teño prisa!"….

Para los jóvenes que no lo entiendan, les diré que las carreteras en el pasado (y algunas todavía hoy) tenían un trazado infame, y ni antes ni ahora se ha podido demostrar que el camino más corto entre dos puntos no sea una línea recta.

Pepe, caminando ligero, llegaría antes que Sin Xeito, y además “forraría cartos”.

21/3/25

Capitán Bombilla

 Emilio fotografiado por Elisardo Seabra

"Capitán Bombilla"

Emilio o do Toxo???

Eu non o coñecín, pero os meus amigos téñenme falado en moitas ocasións del. O meu problema é que, como sabedes, os recordos tenden a mesturarse coa ficción e despois... Por iso tardou tanto tempo en aparecer este entrañable personaxe entre os meus artigos. Pido desculpas se cometo algún erro.

 O seu nome real era Emilio…, e segundo din un desengano amoroso tivo a culpa de que unha parte da súa vida fose un pouco estrafalaria, dende logo non era bobo, se seica demasiado bó, os amigos da Ponte, recordan que en infinidade de ocasións deixábase caer polo barrio, e aínda que algún se ría del, a maioría rían co el, pero tamén é certo que friamente, pensado, el ríase con todos, porque ao final da visita habitualmente estaba ben comido, "ben" bebido, e con cincocentas pesetillas, pra ir onde á Elia ou a Socorro na rúa do Vilar, a esquecer os seus males.

A cousa do Capitán viña principalmente da súa fermosa gorra militar decorada un tempo cunha lámpada, e parte da súa vestimenta, aínda que a verdade, estaba tan gastada que era difícil recoñecer a súa cor e forma... O que ninguén podía negar era que o seu traxe estaba cheo de medallas, entre as manchas que se acumulaban na guerrera e os pantalóns, os obxectos que lle parecían chamativos e colgaba de ombros e peito (as veces, chapas de madeira que pintaba de branco o marelo e ata tapas de latas de conserva), e varias cintas que el chamaba “chorreteras”, o “chorreras” (en argot militar Charreteras), ou pra entendernos mellor “ombreiras”, por ultimo, sempre que podía remataba o seu outfitt cunha flor que levaba na boca, aínda que cando perdía as follas el continuaba a chupar o tallo. Resumindo un auténtico cromo.

 Non conseguín que os meus informantes se poñan de acordo nunha cuestión crucial, que non é outra que certificar que o capitán Bombilla é o mesmo personaxe que moitos coñeceron como Emilio o do Toxo, teño moitas dúbidas, sobre todo ao comparar as fotografías que conseguín, dúas delas son sen dúbida do capitán Bombilla, pero a outra aínda que din que é Emilio o do Toxo, pode ter certo parecido, pero non o vexo ... e xa non pola falta da gorra e uniforme, iso pode ser que xa non dera pra mais. O que me leva a pensar en dúas persoas distintas e o falla do sorriso. Porén, é certo que puideron ser de dúas etapas da súa vida, pero non me atrevo a dicir.

Contan que Emilio, en verdade era militar e mesmo falan de graduación de suboficial. Fixera a guerra en África e que estando alí a que era a súa noiva, abandonouno, ese parece ser que foi o detonante dos seus desvaríos. Aínda que o da guerra tamén é posible que axudase…

A súa “tolemia”, eran de todo tipo, aínda que o máis frecuente era o de recoñecerse xefe dunha tropa militar, con armas marítimas, terrestres e aéreas que ás súas ordes podería conquistar o mundo. Outras veces presentábase como o mismísimo presidente Truman, sendo el, quen conseguiu rematar a guerra ao ordenar o ataque nuclear a Xapón…

Esta claro que ese modelo de “todo poderoso” segue existindo na actualidade… e que en vez de chamarlles Tolos, hoxe, chámanlle Presidentes.

 A vida de Emilio transcorría de maneira metódica, o principal cambio era o que obrigaba o tempo. No inverno buscaba a calor dos fornos do pan, segundo estivese no Puente, onde gustaba de durmir no do Camilo, ou no do Chaparro cando andaba polo centro, no verán con todo non tiña problema en durmir “sentado” en calquera portal. Tiña fama de educado, saudando a todo o que se cruzaba con el, e cedendo o paso cando era preciso, pero o trazo que mais definíao, era a súa afinidade cos nenos, aos que lonxe de asustar polo seu aspecto, atraíaos, co seu sorriso, non sendo difícil velo intercambiar confidencias con algún pequeno, “nenos e tolos, todo sinceridade”.

 Contaba don Ricardo Outeiriño, que en festas e dias sinalados nos que se esperaba visita de “xente de fóra”, adoitaban recluílo na “perrera”, por aquilo de dar boa imaxe, el levábao dignamente e mesmo aproveitaba para comer de prato e culler, pero no fondo doíalle, e cando algún neno preguntáballe que tal o había pasado eses días de peche el respondía: “A liberdade a ama Dios”. Canto cordos querrian a lucidez deste tolo…..?????

Capitán nos seus anos mozos. fotografía propiedad de Javier Torres

Non conseguín datos do seu final, pero polas fotos penso que xa foi ben maior, aínda que en algún sentido el seguía sendo un neno, que lembraba con frecuencia a súa Nai. Noutra das conversas co Outeriño, confesoulle que nas estancias na perrera, “via a súa nai saíndo da casa pra ir visitalo, e con dolor el enviáballe un espírito que lle dicía “Nai non veñas que vas chorar moito”.

As veces dubido ¿quenes son os tolos????

14/3/24

Ourense no Tempo, la exposición. Los entrañables.

Martin "Peixeiro" y Conchiña

Una de mis propuestas habitúales, cuando alguien me pide fotografías, para exponer o incluso para decorar, suele ser la de personajes. Los que me conocéis ya sabéis que considero que alguien se vuelve "inmortal" , cuando al paso del tiempo, la gente sigue acordándose de ellos, y eso es algo difícil de conseguir.

Cierto que: escritores, artistas, gentes habituales de los medios, lo tienen mas fácil que el resto de mortales, pero para sorpresa de muchos, existe un grupo de personajes, al que yo llamo entrañables. Que es evidente que también lo han conseguido, y para  mi es un honor admitir que colaboro en ello. Se que alguno de ellos no tuvo un comportamiento ejemplar, pero a poco que indaguéis en su historia, entenderéis que salvo casos muy contados, los demás no han tenido una vida fácil, problemas de salud, familiares, sociales, son mayoritariamente losas que los han oprimido, y ellos de mejor o regular manera han conseguido salir adelante.  Incluso aunque se que puede haber controversia, me atrevería a decir que muchos de ellos son ejemplo de lucha, esfuerzo....

Laylan el Chulito o "Leylan"

Lelé y O Paxaro
 Estos dos personajes, fueron imprescindibles en sus ambientes, Lele, (también había quien le llamaba "el negro"), se convirtió en todo un personaje de Canedo, son muchas las anécdotas que de el contaban, pero yo me quedo con dos. Su seriedad trabajando, (era uno de los que se dedicaban al transporte de mercancías, y no había empresario en el puente que no supiera que su recado seria hecho con diligencia). y las otra su puntería lanzando piedras, eran muchos los chiquillos que la ponían a prueba insultándolo desde muy lejos, y mas de uno a pesar de la distancia sufrió el impacto que Lele, para espantarlos lanzaba.
El personaje que esta a su lado, todos lo conocemos, aunqiue en esa fotografia esta muy joven, se tratas del celebre "O Paxaro", el bueno de Argimiro, en su vida, si a alguien hizo daño, fue a si mismo... pero hoy cuando hablas de él te das cuenta de que en su tiempo  era mas conocido que cualquier autoridad.



La Concha y Luisito, otros imprescindibles. 
No se entendía un partido del Orense en el campo del Couto sin doña Concha con su bombo y su puro de tamaño Extra grande. Luisito si bien era mas discreto, y solo le recuerdan los que vivamos en el entorno de Alameda y Posio, también dejo su huella.

 

Carracuca y Zorelle, os los dejo para vosotros, ¿Quién me puede facilitar anécdotas de ellos???. 

De Zorelle esta mas complicado solo he conseguido averiguar que trabajaba en "los autobuses", y en ocasiones se iba también a la estación, pero no se casi nada de su vida.  ¿ Quienes los recordáis????

12/2/24

Carnavales. 2024.

Carnavales de 1931 en la Troya. de Canedo
 Con David Rodriguez González director de la rondalla del Orfeón
fotografía de Ángela Iglesias

Aun no nos hemos recuperado de las navidades y ya estamos en Carnavales. A pesar de estar muy cercanas las dos festividades, no es cuestión de perdonarlas, con lo cual el blog se toma esta semana de descanso. Pero para ayudaros a coger ideas, aquí os dejo unas cuantas imágenes de los carnavales de otros tiempos. 



Diferentes estilos, pero la misma intención: divertirse de manera sana y olvidar las penas que no son pocas.

Y no podían faltar algunas imágenes de nuestros reyes del Carnaval.

Casiano y Manolo Trangallan


     Paco Muguerza, El Marrón y Piedad Ariza. Marcial Feijoo
Paco Gallego y Manu Varela

Pelis

Renata

Disfrutad del ENTROIDO, y por favor moderación, el objetivo es la diversión..... quizás esa falta de moderación por parte de algunos haya sido la causa de que las autoridades, buscando mejorar la seguridad en las calles, hayan dictado normas de prohibición o limitación. Lo suyo es la educación, y no la imposición.

Si no os comportáis recuperare un bando de 1896 u otro del 1921, y tendréis que quedaros en casa.....

Viva el Carnaval