Consejos y avisos

3/12/14

El Kiosco "La Aurora" en el Posio (Guillermo Diez)

No hace mucho hice una entrada en ourensenotempo, titulada el fielato del Jardín????.
Las interrogantes eran la manera de llamar vuestra atención, porque ciertamente  no  era el fielato del  Jardín; se trataba de uno de aquellos “templos” que para los tiernos infantes es lo que eran, “lugares de culto”.  De aquellas me quede con ganas de recordar una charla de esas totalmente /inútiles/ que en ocasiones tengo con mis amigos (algunos algo mayores que yo..);  en aquella ocasión el tema de conversación (interesante, o mejor dicho imprescindible), fueron las CHUCHES.
Gracias al amigo Guillermo Diez, biznieto de Aurora y José (propietarios del kiosco de la fotografía), podemos recuperar hoy uno de estos Kioscos.  El que allá por los cincuenta, atendía los caprichos de los alumnos del grupo escolar Nº1, (también conocido por escuela anexa), y de todos los niños que entraban al Posío por Progreso.  Pero vayamos a los dulces recuerdos.
    Las socorridas bolas de chicle, los primeros contactos con las pipas Facundo, el sabroso pero corto Bazoka (al que incluso se le dedico una canción: ..el chicle bazoka estira y encoge....), después sustituido por el americanizado Cheiw, pasando por el Dunkin o el  Niña,   y muchos caramelos en ocasiones de producción propia ourensana, (hasta cuatro fabricas de caramelos tengo identificadas entre los muros de Auria), eran los productos que insistentemente exigíamos a los abuelos, (a los padres menos, que eran más reacios).  Después vino la época en la que llevábamos nuestras pagas, y allí como perfectos economistas, hacíamos el reparto de los bienes, se empezaba a notar la industrialización, y a la escasez de marcas de los cincuenta, la sustituyo una marabunta de nombres, que nos ocasionaba auténticos problemas a la hora de decidir.
    Palotes de todos los sabores, Sugus de todos los colores,  regaliz dulce en palo o en disco, el Inmejorable Pita-gol (que suplicio para nuestras madres), los cigarritos de chocolate, o las anheladas monedas, los "pa mayores" de café con leche fabricados por la viuda de Solano .
   Junto a estas “delicias”, estaban los cromos que nunca terminábamos de coleccionar, futbol, animales del mundo,  arquitectura, maravillas de la tierra, Bambi, cualquier titulo nos resultaba sugerente a nosotros y pesadilla para nuestros mayores, que sufrían en sus bolsillos nuestras ansias acaparadoras. Por si fuera poco los comerciales de Maga, acudían a los colegios y allí se sorteaban uno o dos álbumes por clase, y se regalaban algunos sobres, para iniciarnos en el vicio; eso no dejaba de darle al tema coleccionismo un pseudo argumento cultural. Bueno algo de eso puede que tuviera,  a la hora de cambiar se notaba que la retentiva recibía una buena estimulación, recordáis aquel monótono Sipi, nopi.
   Y por último el tema pequeños juguetes,  La Aurora y el resto de kioscos, eran los que nos surtían de canicas, pequeños coches de metal, aquellas fantásticas bolsas de Montaplex o monta-man,  indios y vaqueros de plástico, recordáis aquellas divertidas Pulgas Mágicas ,(una capsula con una bolita de plomo en el interior que bailaban en las manos), peonzas, y un sinfín de entretenimientos; cierto es que muchos también sabíamos llegar hasta el Darío, pero eso ya eran visitas mas serias.......
   Dejemos esos dulces y agradables recuerdos, y volvamos al kiosco. Gracias a Guillermo, tengo por fin una imagen de uno de estos pequeños edificios en activo, el caso y para que me deis ideas es que si os fijaís en la foto de arriba, la estructura parece de madera, incluso el tejadillo, no tiene tejas, sin embargo en la fotografía de abajo,  se ve una recia construcción.   Vamos a tener que empezar a profundizar en el tema kioscos del mismo modo que se esta haciendo en el tema fielatos. Por cierto, ¿sabéis que los fielatos parecen ser las construcciones que mas cambiaron de sitio en la ciudad; mas incluso que las fuentes???.  
 A ver quien se anima y hace un trabajo de localización de todos los kioscos y fielatos de la ciudad.....

1/12/14

Los mercados de la Vieja Auria

Antiguo mercado en la calle de la Barrera. Revista Vida Gallega
   Supongo que es una cuestión de gustos. Es evidente que últimamente los centros comerciales son los que se llevan la palma a la hora de atraer clientes;  y lo entiendo, (sobre todo si llueve y es una urgencia). A mí personalmente me sigue atrayendo mucho mas la pequeña tienda de barrio, y las calles comerciales de toda la vida.
  Alguno ya está pensando que le voy a soltar el discurso sobre la muy discutible creación de empleo de las grandes cadenas, o sobre los falsos beneficios de rebajas en el precio que reportan franquicias multinacionales;  sin olvidar el “bienestar“ de los trabajadores chinos, indios, malayos etc., esos con los que nos exigen que compitamos en “igualdad” de condiciones. Para, para, que al final me lio.

   Hoy no va de eso, ni mañana, ni….. Hoy tratamos de los viejos mercados locales.

   Los que pasáis por el blog a menudo, no tendréis problema en localizar la plaza del Hierro, la del Trigo, o la de la Herrería aun existentes, un poco más difícil será hacerlo con la de la Yerba, (o Hierba , que de las dos formas lo he visto escrito), la del Carvom , (o Carbón), la de la Leña, la de la  Fruta, la del Pescado o la de la Sal. El porqué de estos nombres, es evidente;  en su entorno se reunían los componentes del gremio correspondiente, o se asentaban los vendedores de ese tipo de productos, a fin de que los compradores supieran a dónde acudir en función de sus necesidades.
   Pero además de ese sistema organizativo, no era raro ver surgir mercados de productos variados, (sobre todo rianxo), en la mayoría de las plazas de la vieja Auria, San Marcial, La Barrera, O Eirociño, La plazoleta del Rastro, (o de la Trinidad), eran algunos de los lugares que concentraban a las profesionales del mercado.  Así fueron las cosas hasta que en 1935 se inaugura la actual Plaza de abastos de Ourense, que concentro a tod@s los que se dedicaban a la venta “callejera”.

   Durante muchos años esos mercados y la plaza de abastos (que debemos intentar recuperar….), fueron uno de los motores de la economía local,  y válvula de escape para la pobreza de mucha gente del rural. Revisando datos de aquellos años, descubro que al menos todo la zona centro de la ciudad durante la mañana era un hervidero de gente; lo raro era que alguien no encontrara trabajo, (otra cosa es que la remuneración fuera la debida, pero trabajo sobraba). 
La plaza de san Marcial concentraba la venta de patatas como se puede ver en la imagen Colección Rellev 
  Las repartidoras de pan que empujaban su carrito por las calles, se cruzaban con las lecheras, y con las ayudantes de las rianxeiras que servían a las casas de alta alcurnia el producto a domicilio, cargadores que con la ayuda de un destartalado carretillo llevaban el saco de patatas, o la garrafa de aceite; en mi infancia el imprescindible bloque de hielo para las “neveras”.  Los cobradores de arbitrios “sembraban el terror” entre los parroquianos cuando pedían el justificante del fielato. Las chicas de servicio con los cantaros de agua a la cabeza se paraban en los puestos de quincalla para ver la mercancía, recibiendo la riña de la doncella que venia de discutir con la lavandera por que los lienzos no venían todo lo blancos que debieran. Los rapazuelos que "libraban" del colegio, corrían detrás de pollos, patos y gallinas para devolverlos a su precaria jaula. Incluso había tiempo para el flirteo,¡Ay, si las fuentes hablasen!!!!.  En la calle la vida era eso “vida”. 

   Continuare preguntando como era el día a día y os lo iré contando 

La mayoría de datos proceden de la memoria de quienes en aquellos momentos eran niños y en algunos casos los recuerdos no son propios, si no que son del estilo, “contaba mi padre …”

28/11/14

Bar Jacome "Pucho"


   En los últimos tiempos, hemos visto desaparecer algunos de nuestros más añejos comercios de Auria.
   La entrada en vigor y el cumplimiento de los plazos que establecía la ley de arrendamientos urbanos, ha sido la principal responsable, aunque no la única, el difícil relevo generacional, y los cambios de hábitos de la ciudadanía también han tenido algo que ver en el tema. Pero dejemos esos razonamientos a los entendidos, (total que más da….).
 
 Recientemente  fue Chavalín, quien dejo su lugar a Sfera en el Paseo, próximamente será una parte de Bazar Orense la que deje una de las mejores esquinas de la ciudad a disposición de (probablemente) una de esas multinacionales que…, (ahorraros los mails, no voy a entrar a comentar ciertos temas en el blog),y hace unos días se fue la Armería Lira. 
  Esos son los que más suenan, por su céntrica ubicación, pero no son los únicos. A finales de año, cerrara sus puertas uno de los bares históricos de la ciudad, más concretamente del barrio del Couto.


 El Bar JACOME.

   Ochenta años hace ya que don José Jácome Rogel, (de los Melenchos del Couto), decidió probar fortuna en un barrio que se estaba convirtiendo en el mas industrial de la ciudad: el Couto. La apertura de serrerias, talleres mecánicos e industriales, lecherías y sobre todo la fundición  Malingre demandaba con insistencia la apertura de negocios de “apoyo”, sobre todo bares y restaurantes.

   Abrieron de aquellas en un espacio muy limitado, Ervedelo cruce con Jesús Soria, el Pancho  (estaba justo en la esquina, donde no hace mucho estaba la farmacia Gasalla), el Quenlle (pegado al anterior, creo que hoy está en ese bajo un Kebab) y el Remache, , y su objetivo primordial era dar de comer a la gran cantidad de trabajadores que a diario se concentraban en la zona. Junto a ellos don José Jácome abrió su bar restaurante el 18 de mayo de 1934.

  Cocina casera, casi siempre de cuchara, y como diría Arguiñano con fundamento; no había florituras ni siquiera carta, (aprovecho para felicitar a los profesionales del restaurante Nova, que tan agradablemente nos han sorprendido estos días con la consecución de una estrella Michelin, BRAVO…..) la única decisión posible era entre vino y agua, y si eras de los habituales podías inclinarte por el blanco o el tinto.  Tampoco en cuestiones de elegir mesa se podían permitir remilgos, y así era que según se llegaba, se ocupaba un hueco en la mesa que se pudiera. Alguno ya se estará preguntando, si las cosas eran así, ¿Por qué la gente iba a comer allí???.  Y más de uno ya se habrá imaginado la respuesta, la destreza de la cocinera, la calidad de los productos, y el mas que ajustado precio de lo que en aquellos tiempos se llamaba cocina de obrero; llevaban a los parroquianos a formar colas para comer allí.

   Me cuentan que a diario*,  se servían bastantes más de 100 comidas, y eso en un local de unas diez mesas y poco espacio, no permitía florituras.  Aun a riesgo de que alguno de mis lectores se escandalice, me comentan que uno de los pocos platos que en plan delicatessen se servían  (algún domingo),  era el “Gato Montes”, pero no se trataba de un engaño tipo gato por liebre, si no que era Gato Montes con todas las de la ley, (hoy  sería un delito perseguido, pero de aquellas…), ni lo probé, ni tengo intención alguna, pero parece ser que después de un periodo de tres días macerando en vinagre, y al frio de la nevera de la pescadería cercana, se elaboraba un guiso espectacular.

   No sé si el plato lo mantuvo en la carta mi querido maestro, Don Antonio Rodríguez Fernández, “Pucho”, (de los Guirrotes del Puente), yerno del anterior propietario, quien en el 63 se hizo cargo del restaurante, al tiempo que lo compaginaba con su trabajo de maestro. Pero lo que si mantuvo fue el plato único, y el resto de las normas de la casa, cuando algo funciona …… Permitidme que a modo de anécdota comente este detalle que habla de la fidelidad de los clientes, cuentan que Máximo un carretero de la zona, con frecuencia paraba a tomar un vino en el Jácome, hasta el punto que fuera cual fuera su intención, (parar o no parar), su caballo siempre paraba delante del local, cierto es que siempre había una cunca para el Máximo y otra para el equino, a lo mejor …..
   Con el tiempo su hijo José Manuel Rodríguez Jacome fue tomando el relevo, pero las modas han ido cambiando, y los parroquianos de hoy en día no tienen en el barrio su puesto de trabajo; cerró la fundición, y la inmensa mayoría de aquellas empresas que demandaban los servicios del restaurante, con lo cual el local se reconvirtió en bar taperia, y así se ha mantenido durante estos últimos años

   Ahora la jubilación se avecina, y el relevo no aparece, un bar es muy esclavo, y los jóvenes buscan otras salidas.  Así que a finales de año le diremos adiós a otro de los Históricos.

 Adiós Pucho (que así lo conocí yo y muchos de vosotros).

En un futuro intentare dedicar una entrada al viejo maestro, Don Antonio “Pucho”.  Y os contare la historia del pajarito que amaestraban en el local, pero eso sera otro día.


*jornadas de lunes a sábado; de aquellas solo era festivo el domingo, ¿recordáis que los sábados por la mañana teníamos que ir al cole?, no a clases normales, bueno los castigados sí, pero muchas de las actividades eran ese día, y eran obligatorias.
Los nombres de los bares Remache y Quenlle me los facilita la amiga Loli Sanchez, que aunque ahora reside lejos del barrio se nota que sigue sintiendose del Couto. Gracias

27/11/14

Santo Ángel Recuerdos de mi niñez.‏ (Alberto Fernandez Seijas)

Alberto con la madre Lucia, en la puerta de la Capilla.
   El colegio que tengo mas cerca de mi casa, y curiosamente no tenia fotos de sus alumnos; hasta que el amigo Alberto Fernández Seíjas, me ha permitido ver parte de sus recuerdos de aquellos años, y de paso algún detalle del viejo colegio, (antes de que le movieran las torres, que si, al final resulta que si se movieron, aprox. 75 cm, pero se hizo con tanta discreción que mucha gente del barrio ni se entero, según me han confirmado, durante toda la obra se mantuvo la zona cubierta con unas lonas.) Aquí os dejo con las fotos y texto de Alberto.
Gracias Alberto .

   En los años sesenta en el colegio Santo Ángel del Couto, ya había niños. 
  Si, éramos unos cuantos privilegiado vecinos del barrio, a los que tanto monjas como alumnas nos trataban estupendamente.

   Actuábamos en las veladas del colegio como autenticas estrellas. Podéis verme declamando una poesía, no me acuerdo cual. 

    Que por cierto me olvidé de la letra y ni corto ni perezoso volví a empezar desde el principio. (Por eso la niña se esconde detrás de la cortina). Y en otra de las fotos estamos interpretando Blancanieves y los Siete Enanitos, algunos de los niños aún andan por el Barrio.

   En la foto en la que estamos mi hermano Oscar y yo lo que tenemos detrás eran las cuadras, y también se ven algunas alumnas de las internas. Estas cuadras tenían vacas y cerdos como inquilinos y fueron derribadas junto con el edificio del colegio antiguo (dónde estamos actuando), para construir el nuevo edificio y daban a lo que hoy es la plaza del Couto.

  Alberto Fernández Seijas.

26/11/14

Franco en Ourense (Pilar)


    Visita de Pilar Franco Bahamonde a la ciudad en mayo del año 37 (supuestamente). Se reconocen: la señora Marquesa de atalaya Bermeja, un jovencísimo Alejandro Veiras, el inconfundible Cándido Cid, y a excepción del Sr. Obispo, todas las autoridades locales y provinciales del momento, alcalde, gobernadores, presidente de la diputación y de la audiencia etc. La fotografía con toda seguridad está tomada en las escaleras de Santa Eufemia la mañana del segundo y último día de la visita.


   Yo como los malos periodistas, escondo mi pobre artículo bajo un titular que intencionadamente llama la atención.
   Pero para que no os enfadéis, ya os advierto que la entrada no es para hablaros ni de embalses, ni aperturas de líneas férreas, que por mis datos fueron los únicos eventos que trajeron por nuestra provincia a Francisco Franco, (hay quien piensa que estuvo destinado en el cuartel como teniente, pero es un error motivado en que si que estuvo en el Zamora 8, pero cuando este tenía su base en Ferrol, lo que sí es cierto, es que regalo un bastón de mando al regimiento).
   La entrada realmente consiste en unos breves apuntes de la estancia de la rama de los Franco que por cuestiones de trabajo residió en Ourense, al menos tres años, (que haya podido confirmar), pero sospecho que la estancia fue más larga, incluso puede que el 36 les cogiera en la ciudad (gran parte del verano, la familia lo pasaba en Pontedeume, y allí les cogió el comienzo de la guerra, pero puede que su residencia fuera en Ourense).

   En junio de 1923 sale publicado el nombramiento de don Alfonso Jaraíz Pérez-Fariña, cacereño, ingeniero de caminos y (probablemente) militar; como ingeniero tercero de la dirección de Obras Publicas en la delegación de Ourense. Alfonso se había casado con Pilar Franco en 1915, y en aquel año de 1923 ya tenían cinco de los diez hijos que formaron la familia. Pilar tercera de los hermanos Franco Bahamonde, había nacido en Ferrol, donde estudio el bachillerato, y según las crónicas había obtenido el título de maestra; su boda a los veinte años, y sus maternidades no le permitieron ejercer su profesión que se sepa. A su llegada a Ourense, fijan su residencia en una vivienda no identificada de la calle de Alba, (hoy Alejandro Outeiriño), para al poco tiempo trasladarse a la que fue su vivienda conocida en la calle Progreso 143*(al lado del edificio de La Cros, que así se conocía la sucursal de la empresa del catalán Amadeo Cros que fabricaba y distribuía los productos químicos agrícolas que una provincia como la nuestra tanto demandaba).
    De su vida en Ourense, son escasísimas por no decir inexistentes, las referencias escritas y debido al paso del tiempo las orales es complicado reunirlas; no podemos olvidar que en aquellos años la familia Franco, no tenía la fama que posteriormente alcanzo; para ser sinceros el primer empujón al conocimiento popular de la familia, lo proporciono su hermano Ramón, quien en el 1926 consiguió la hazaña de cruzar el Atlántico en menos de 60 horas pilotando su aeroplano entre Huelva y Pernambuco (Brasil), en aquellos momentos según parece estaba residiendo con Pilar su madre doña Pilar Bahamonde Pardo; me llama la atención el no haber encontrado ninguna dato sobre si sus hijos habían estado en colegios ourensanos, en el 1923 Pilar tenía 7 años, Francisco 5 y Alfonso, Jacinto y Concha aun no estarían en edad escolar, pero sí su estancia se prolongo, como parece ser, es de pensar que acudirían a alguno de los centros escolares ourensanos (consta que Jacinto, Antonio, Jesús,y Nicolas fueron alumnos del colegio del Pilar en Madrid) , incluso cabe pensar que alguno de los hermanos que nacieron después de su llegada, sean ourensanos, (Antonio , Mercedes, Jesús, Nicolas y el décimo del que no he conseguido averiguar su nombre).
    A partir del 39 es indiscutible su residencia en Madrid, y la continuidad de sus veraneos en Pontedeume; a Ourense solo puedo confirmar dos visitas, de una de las cuales es la fotografía que hoy recuperamos, (en estas visitas se alojaba en casa de doña Angela Varela, marquesa de Atalaya Bermeja). De manera oficial no me consta ninguna visita de su hermano Francisco en aquellos tiempos.

No quiero alargar en exceso la entrada estaré atento por si surgen mas datos y o fotografías.