Consejos y avisos

9/12/19

Feliz Navidad

Los Reyes siempre tienen buena voluntad, pero los niños a veces.... la foto es de la entrega de regalos en la Sindical años 60

     Aunque pueda parecer un poco pronto, mis blogs se toman hoy vacaciones. Durante estos dias seguire en contacto con vosotros por el Facebook, en el grupo de Amigos de ourensenotempo, mi correo está como siempre a vuestra disposición, y procurare no faltar a mi cita con vosotros a través del diario La Región, en principio ya sabéis, los viernes pero....
    El primer domingo de Enero en el suplemento "Gente Mayor" de La Región y si puedo el lunes 13 volver a estar con los blogs en marcha.  Hasta ese momento con todo el cariño y agradecimiento del que soy capaz, os deseo

Feliz navidad
Y un
Perfecto Año 2020

    Ahhhh la foto no es una felicitación navideña al uso, es para que os acordeis de mi cuando buscando los adornos de navidad os encontráis con una vieja foto; o en la "amena" conversación con el abuelo os cuente alguna historia del viejo Ourense, o..... con que me enviéis una foto me sirve prometo no enfadarme como el niño de la foto.

6/12/19

Las mudanzas del 65

El nuevo centro
1965 la ciudad se reinventa
Todas las ciudades tienen momentos que marcan de manera "brusca" su desarrollo; en Ourense el más significativo creo que es el que muestra esta fotografía. 
    Finalizando los 50 Blanco Amor publicaba A Esmorga, en ella se dibujaba un pueblo con unas vivencias indeseadas y un trágico final, quizás para impedir que surgieran otros Cibran, Bocas y Milhomes, Ourense decide dar el paso definitivo de pueblo a ciudad, desterrar las lagunas donde se podía ahogar un hombre, dar luz a todas sus calles, y levantar los edificios de tal manera que no se pudiera entrar en ellos sin permiso.

 Desde luego que no debemos pensar que este tipo de actuaciones se pueden desarrollar en un año concreto, esta transformación sin miedo a "estirarlo", comenzó desde aquellos finales de los 50 y llegó hasta bien entrados los 70. Fue el período que mi amigo Manuel Domínguez, www.Canedo.eu tan acertadamente definió como el de "vorágine" constructiva". 


     Por todas partes crecía la ciudad, nacían nuevas calles, y en ellas los primeros edificios, en muchos casos los compradores y por tanto impulsores de este crecimiento eran nuestros emigrantes, aquellos que con tantas esperanzas cogieron su maleta de cartón y se fueron a trabajar por un futuro (pero eso es tema de otro día).  Como decía todos los barrios crecieron, o casi “nacieron”, porque en donde había unas cuantas casitas de repente surgieron edificios de cinco, seis, siete… alturas, ese fue el comienzo de San Francisco, la Avenida de Portugal, la de Santiago, la de Zamora y Ervedelo entre otras, .  
    Pero  sin duda uno de los cambios más visibles fue en el que llamamos hoy: centro; San Lázaro, Habana, Curros Enríquez, Celso Emilio Ferreiro, Valle Inclán, Juan XXIII, etc....

    La fotografía que podéis ver directamente en Europeana y Galiciana , no es para dar un simple vistazo; es de las que tienen mucha "miga" y merece vuestra atención.  La Torre aún en construcción, se veía sola en aquellos momentos, todos los edificios que hoy la intentan arropar tanto por Juan XXIII como por la Habana, tenían que esperar un tiempo aun, de hecho a pesar de que no consigo verlo, creo que por ahí estaban las canchas del club de tenis; el taller de coches del amigo Cabo y la vieja panadería del Cartao no alteraban su ritmo a pesar de tener tal monstruo delante. La fachada a Curros Enríquez, se preparaba para despedir a varios edificios que en su tiempo fueron emblemáticos: primeros concesionarios de autos, (en el edificio que lo sustituiría se iba a instalar una sastrería con mucho futuro: El Faro ¿os suena?, quizás mejor por Adolfo Domínguez….), un chalet que aun produce sentimientos encontrados, (allí estuvo la jefatura provincial de Movimiento), y una de las primeras salas de fiestas de la ciudad El Retiro, ¡bueno! los entendidos sin duda sabrán ubicar también el mítico Coralin, pero yo al menos no lo veo, (me lo tapa el edificio que se estaba construyendo en la Esquina de Cardenal Quevedo, donde muchos recordamos la juguetería Rober.

 Si me lo permitís, os recomiendo que fijéis vuestra atención en el entorno del colegio Maristas, la calle aún a medio urbanizar, los baños que tenían en la entrada, aquella que era de tierra y en invierno suponía una penuria para los zapatos de los alumnos, la viña que después se agregó para poder edificar el pabellón del colegio. Las casas de Bedoya que crecían desmesuradamente..... ahhh y otro detalle: en la imagen no se puede ver la céntrica Juan XXIII, por el encuadre, pero también por otra poderosa razón: aun no existía…

    Otra anécdota podríamos recordar para marcar el fin de este periodo: a finales del 67 dos jóvenes promesas de la canción actuaban en nuestra sala Auria y al día siguiente se veían obligados a retrasar su marcha por el mal tiempo; así casi sin querer en una habitación del Hotel se pusieron a componer un tema sencillo, ellos se llamaban Manolo y Ramón (el Dúo Dinámico), y aquel tema no fue otro que el La, la, la que Massiel encumbro al número 1 en Eurovisión. Lo que más llama la atención, y quizás sea indicativo de los momento de esplendor que viva la ciudad, es que siendo tan escasa la oferta hotelera, hasta tres establecimientos cuentan en su anecdotario, el ser cuna de esta canción. Hotel Parque, el Barcelona e incluso el San Martín, este último se inauguró oficialmente en Julio del 68…

 En aquellos años, los niños teníamos nuestros primeros escarceos con la televisión, las consolas que conocíamos eran muebles de recibidor o salón. Y en las fiestas disfrutábamos viendo como Chacolín le zurraba a la bruja. 1968


5/12/19

Ourense en "El Progreso" de Lugo


     En esta semana comenzare las vacaciones, "oficiales" de mis blogs; con lo cual os dejaré descansar y no publicare entradas.
     Como siempre os digo y algunos a haceis,  podeis aprovechar para revisar viejas entradas y hacerme comentarios que siempre agradezco. En estos dias tambien teneis otra opción, para esos momentos de relax familiar, y es leer viejos periódicos.
     Recientemente en la web Galiciana, han agregado nuevas colecciones de prensa antigua, la última es el Progreso de Lugo. (no completo, años 41 al 68), y aunque en buena lógica no es un tema estrella para el Progreso hablar de Ourense, si que nos cita con frecuencia, si acaso en el tema fotos se ha mostrado un poco más parco, al menos en estos años que se pueden consultar.
  La primera foto como veis es un clásico de nuestra Auria: las Burgas. Y el autor es un mas que conocido Enrique Reza. el motivo de la aparición de esta foto en El Progreso, era que en aquel año de 1966 la ciudad de Ourense presentaba la ofrenda del Corpus enlas fiestas de Lugo. (una tradición de 1669).

    En esta segunda imagen vemos una zona céntrica que se estrenaba en aquel año 1959, y se preparaba para ver como surgía de la nada el edificio más alto de la ciudad: La torre; de momento el Ángel de Asorey; solo desde 1951 recibía las miradas de todos los que acudían al nuevo gobierno Civil y el edificio de "Previsión".  
    La tercera de las imágenes que me he encontrado en una primera revisión del Progreso de Lugo, ¡como no! es de nuestro club representativo, el Orense de Bienzobas y Marcial, en aquel 1957 en la cuarta jornada de liga nuestro Club lideraba la clasificación y empataba en el Ángel Carro. Los lucenses mostraban su envidia al ver la cantidad de público que arrastraba el equipo Ourensano, con el que consiguieron la mejor taquilla de la temporada. ¡y eso que estaba empezando!.

Como os decía al principio de la entrada, si os apetece, en Galiciana podréis encontrar muchos viejos periódicos que os permitirán conocer mejor nuestro pasado.

4/12/19

Nuevo colaborador...

Fotógrafo Octavio Fernández Penín

Circa 1943
CFFO1943000516
Foto Escolar, San Nicolas de Castro (Trives)
Papel fotográfico, Colección privada de César Fernández Portal

  Detalles:  Como sabéis estoy preparando unos días de vacaciones para el blog, pero por fortuna sigo recibiendo regalos de reyes anticipados.
    La fotografía de hoy, forma parte de un archivo que espero poder ver, si su propietario lo tiene a bien. Para mi, tiene interés por varios motivos, el primero es que todo lo que sea fotografía antigua me apasiona, pero en este caso tiene el añadido de que desconocía totalmente al fotógrafo que las realizó.  
   Se llamaba Octavio Fernández Penín, nacido según su hijo (y con razón), o ano da fame: 1918, como recordáis ese fue el año de la terrible epidemia de Gripe que asoló toda Europa, y en Ourense fue especialmente virulenta. 
    Hoy no voy a seguir, prefiero informarme  mejor sobre este fotógrafo y  presentarlo en condiciones. De momento solo podreis saber cuando nacio y conocer su silueta, ¡todos cometemos fallos, NO?.  

 Mi agradecimiento anticipado a César Fernández Portal por dejarme ver estas fotografías hechas por su  padre, Octavio Fernández.

3/12/19

Un paseo por.... El Paseo. de Rafael López Villar

Os lo agradezco y os animo a ello: hoy me envía esta colaboración Rafael  López Villar, os recomiendo que aprovechéis y lo acompañéis a dar ese Paseo...

       Hay momentos en que los dioses permiten, momentos en los que el clima acompaña, momentos en los que las circunstancias invitan, y se puede asistir a sucesos cotidianos extraordinarios. Siempre que paseo por Orense los ojos de los soportales parecen túneles que el tiempo dispone, e invita a traspasar para trastocarse, para enredarse en su transcurso y poderse asomar a otros momentos que las piedras guardan celosamente grabados en sus entrañas, personas y personajes que dejaron su impronta tallada en ellas a su paso. En Orense la lluvia es paisaje, y memoria, cuando el paseante mira con los ojos más allá de las caras que se cruza y del tiempo en el que parece vivir.
Todas las calles son caminos temporales que discurren en un plano habitualmente rígido, lineal,  inaccesible en su transcurso. El tiempo que todo lo ve pero nada concede se vuelve dadivoso, maleable, generoso con el paseante.
Es así como un paseo por el Paseo, de Orense, en un día lluvioso, aparentemente desapacible, puede convertirse en una experiencia de reconfortante intimidad. Es así que mis 65 años, con los que empecé el recorrido, se habían convertido en veinticinco al llegar al Parque de San Lázaro y en diez, en apenas diez, cuando de nuevo empecé a oler las garrapiñadas que marcan a los sentidos el final del paseo, el extremo del Paseo.
      En ese tiempo pude ir viendo a las señoras sentadas en el Miño, escrutando a los paseantes, escrutando, en realidad sus vidas, y rellenando los huecos que por ignorados, por supuestos, resultaban más interesantes y jugosos de comentar. Esas señoras que a mi madre tanto le preocupaban desde la distancia de Madrid y que provocaban la recomendación que siempre me hacía, y que podía volver a escuchar, cuando en plena época hippie y rebelde me recordaba en la estación, justo antes de partir para Orense,: “si vas a pasar por el Miño, vete bien vestido”, magnífica invitación para ir vestido como me diera la gana. “Aunque tú no las conozcas, ellas sí te conocen a ti”, como si con la edad que yo me gastaba el reconocimiento fuera diferente a lo que sucede con un cristal polarizado, que si tú no ves a los que están al otro lado tienes la sensación de que tampoco ellos te ven a ti.
    Me encontré en mi paseo por el Paseo de Orense con tantas personas queridas, recordadas, en muchos casos añoradas, que, como siempre sucede en los momentos en los que la magia toma el control, el alma se va invadiendo de una felicidad calma, lluviosa, de pompa sin ruido, de charco que no moja, de sonrisa sin rictus. Saludé a personas y a lugares que hace tiempo que solo residen en las esquinas de la lluvia y la memoria, de la piedra y el recuerdo. A Marujita Manzano, la gran amiga de mamá, a Marite y Gloria Vilanova, al chalet de los Losada, a las sesiones vermut en el Auria, a la Tía Natalia y al tío Juan con su sombrero y su chaleco irrenunciables, con esa piel de color blanco casi transparente, al  tío José Luís, el filósofo,  siempre del brazo de la tía María Joaquina, a los helados de La Ibense, y a la pastelería “Ramos” que conformaba el otro extremo goloso del paseo. Goloso y aromático. Me encontré conmigo mismo saliendo del Losada con mi padre de ver mi primera película: “Globo Rojo”. Tantas personas a las que saludar, recordar, recuperar en ese paseo mixto de tiempo y espacio, de clima y recuerdo. Paso a paso iba devanando mi memoria y paso a paso los recuerdos, y los recordados, se unían a mi paseo. Unos se quedaban conmigo, mi primo Santiago, siempre presente, otros saludaban al pasar, algunos se paraban a compartir y representar charlas que no había olvidado.
Tanto en la ida como en la vuelta los pasos eran  pausados, de los que se recrean en el espacio para no perderse el tiempo, para no perderse, por apresurados, un recuerdo más perezoso que pugnando por salir pudiera sobrepasar antes de que se manifestara. Tanto a la ida como a la vuelta me visitaron personas, lugares, recuerdos, palabras, que sin pertenecer al entorno del Paseo si eran invocados por las personas y los momentos que iban apareciendo. Cincuenta años largos en dos largos del Paseo, en ese deambular de ida y vuelta, pausado, expectante, un poco exhibicionista, que era su forma natural de ser recorrido. Es un recorrido corto en el tiempo que transcurre, pero extenso en el tiempo recorrido. Un tiempo extendido en los recuerdos de Papá, del tío Julio, de personas y sucesos que nunca viví porque no había nacido, memoria heredada que siempre me vinculó a una ciudad que siendo la mía, apenas fue mi residencia permanente.
Y de nuevo el olor de las garrapiñadas que me despidió al iniciar mis pasos, la luz del escaparate de La Viuda que me reclama para una última representación del pasado, comprar un libro tal como hacía el Tío Toñito cada vez que llegaba a pasar parte de mis veranos a su casa.  Y en ese acto se incardinan dos situaciones: empezar a evocar la Plaza Mayor, allí donde me esperaban mi pandilla, mis primeros amores, mis últimos juegos, y el despertar a la realidad del momento presente, aunque la ensoñación pareciera tener todo preparado para evocar más y más recuerdos.

       Pero seguramente ese será otro viaje, otra lluvia, otras piedras, otro tiempo y otro momento, que ya me producen un cierto anhelo, una melancolía húmeda y dulce que me predisponen a recorrerlo. Cuando los dioses lo permitan, cuando el clima lo acompañe, cuando las circunstancias me  inviten.
GRACIAS RAFAEL...

2/12/19

Una esquina muy comercial

Fotógrafo Desconocido
Circa 1914
LRDE1914000515
Paseo con San Miguel
Papel prensa, Colección La Región
  Detalles:  Pensaba hacer un juego para estos días, gracias a esta fotografía y unas cuantas mas de esta misma esquina, en las que se ve que el negocio cambiaba con los años, pero me di cuenta de que en dos días voy a estar tan liado que mejor, no.

   Supongo que la mayoría de vosotros os ubicareis perfectamente; este edificio no creo que conociera la calle con el nombre de Pixotaria, pero seguramente más de uno en su día la situaba en Rapagatos, hoy para evitar discusiones diremos que es la esquina de la Calle San Miguel con Paseo y que en ese escaparate la óptica con más solera de la ciudad "La Casa de los Lentes", muestra algunos de sus artículos.
   En aquel lejano 1914 la empresa de Pedro Romero y hermanos, más conocidos por sus negocios de banca y bodegas, habían hecho una incursión en el mundo de los materiales de construcción, abriendo en Paz Novoa 2 El "Gran Bazar" pero creo que no fue por mucho tiempo. Se me hace extraño pensar que en esa esquina se vendieran "Bañeras, lavabos, Waters y demás materiales sanitarios". No me mal interpreteis, un water es tan digno como cualquier joya, pero cuando paseo prefiero ver otras cosas....
   De esta misma esquina os mostraré otra imagen de cuando lo alquiló el empresario Celso Ferro para montar el refinado "Au Bon Marche", un comercio donde se mostraban las últimas novedades de París a las señoras Ourensanas. El siguiente paso salvo error u omisión (que es mucho el tiempo pasado), fue cuando paso a llamarse "El Modelo", y en él se vendían zapatos de todo tipo, desde alpargatas hasta zuecos de madera, aunque poco a poco fueron triunfando zapatos mas de vestir. 
    Durante un tiempo la esquina volvió a convertirse en un polo de atracción para la población femenina de la ciudad,  fue cuando Mariluz Rivera (de familia con gran tradición en la moda y en el textil Ourensano,tengo una visita pendiente a Don Julio Rivera, pero de momento me resulta imposible disponer del tiempo necesario) regentó la exclusiva "La Boutique", a la que pocos le ponían  el apellido, ....de Simeón.
  El último paso es el que nos lleva al momento actual, una de las esquinas más comercial de la ciudad la ocupa uno de los negocios con más prestigio de ella: La Casa de Los Lentes...

 Ahora que lo pienso me estoy olvidando de los pisos del edificio, que también tienen mucha historia, Banco Vitalicio, Doña Irene la dentista, la pensión.  ¡Buff!!!!! esto habrá que convertirlo en un articulo mas extenso y yo que empece la entrada quejándome de falta de tiempo.....