Consejos y avisos

9/10/26

Plan Nacional de vivienda I

  


Dos imágenes que mostraban la barriada General Mola del Couto en aquel año 41.

Aquellos Planes de vivienda

 Entre los muchos problemas que padece la sociedad española actual, hay uno que destaca sobremanera, y no es otro que el acceso a la vivienda. Nuestros jóvenes hace tiempo que desearían haberse emancipado, y por desgracia la mayoría no pueden hacerlo, incluso los que ya han conseguido trabajo. No son capaces de reunir el dinero necesario para hacer frente a una entrada, y las hipotecas que firman los que se atreven a ello tienen unas duraciones tales que, más que hipotecar sus viviendas, lo que hacen es hipotecar sus vidas.

¡Pero!!! No seré yo en este foro quien juzgue las causas, pero lo que sí intentaré hoy es recordar la solución que se dio a ese problema en épocas anteriores. La más reciente es la de la posguerra, y en ella vemos que, ya de manera inmediata, en 1939 se crea el Instituto Nacional de la Vivienda, organismo que sería el encargado de estudiar el problema en cada provincia y proponer soluciones. Estas iban a ser de todo tipo: desde construcción directa por parte del Estado para alquiler, hasta promover que los constructores privados accedieran a ayudas para construir a precio regulado. A eso se sumó la liberalización del suelo, y con todos esos elementos se pretendía crear en todo el país la nada desdeñable cantidad de más de 3.000.000 de viviendas. No se llegó a esta cifra en el primer envite, pero el INE nos dice que, sumando "los planes sucesivos que se fueron desarrollando hasta mediados de los 70", la cifra superó los 4.500.000 de viviendas…

La Tercera vía.

Junto a esos planes de vivienda existió con anterioridad otro plan, que se enfocaba em mejorar en lo posible la vida de quienes estaban abocados a utilizar chabolas e infraviviendas. Que haya conseguido identificar, el grupo mas numeroso fue el del grupo “Martin Ballester”, denominado así en honor del que en aquellos inicios de los 40 era el Gobernador Civil, se trataba de un grupo de pequeñas viviendas de construcción muy espartana, pero que contaba con un pequeño terreno de manera anexa, los usuarios según me comentaban viejos amigos, provenían ya de asentamientos más precarios si cabe; el barrio del Cachete, y la antigua Barbaña, motivo por el que se sintieron afortunados con esa posibilidad. A falta de mas profunda investigación, esas viviendas cuando la situación mejoró, se eliminaron y sus usuarios pasaron a disponer de otras de mejor calidad.  Y ocupaban menos espacio????


Esos pequeños adosados componían el Grupo Antonio Martín Ballester (me ha sido imposible contrastarlo de manera fehaciente, pero he de fiarme de quienes dicen recordarlo).

Pero veamos qué ocurrió en nuestra Auria tiempo atrás.

Hay que citar a nuestra Caja de Ahorros Provincial como motor de la segunda fase, la que tuvo verdadera repercusión en la mente de los ciudadanos. No porque en la fase anterior no hubiera obra, sino porque la calidad y los servicios de esta segunda etapa fueron notablemente superiores. Es probable, también, que ya se conocieran los fallos de la etapa previa y se corrigieran. El resultado: los catorce años transcurridos entre 1961 y 1975 fueron determinantes, y muchos ourensanos pudieron por fin estrenar vivienda.

De la primera fase, el barrio del Couto fue uno de los primeros beneficiados, y la barriada General Mola, su estandarte. Hoy las conozco bien por circunstancias personales, y sin ánimo de criticarlas, debo decir que eran viviendas mejorables; es cierto que se incorporaron detalles originales, como los lavaderos en los sótanos con salida a una zona que, aunque pública, servía para tender la colada. En noviembre del 41 se entregaba la primera fase, de 36 viviendas, y quedaban ya en marcha otras 24. El terreno lo había donado don Francisco Villanueva Lombardero, quien en aquellos años se convirtió en el principal benefactor del barrio; aunque siempre tuvo la precaución de indicar el fin al que destinaba sus donaciones, según mis datos el resultado final no siempre correspondió a lo que él marcaba. En este caso, según las autoridades, sí se cumplió.

En el Couto no fue esta la única actuación: junto a ella se desarrolló la construcción de los pabellones de Fátima, y la de mayor calidad y mayor repercusión, las viviendas de la Caja de Ahorros, que aún hoy llaman la atención por su solidez constructiva (cuentan con divisiones interiores de perpiaño, lo que las hace prácticamente indestructibles, aunque también he oído alguna queja a la hora de modificar las instalaciones eléctricas o de agua).

Construcción en Covadonga

Otra zona que se pobló con las tan necesarias viviendas fue la de Covadonga, en el veintiuno. El emplazamiento elegido tenía la entidad y el entorno adecuados para albergar un pazo señorial, que ya existía entonces y se conserva en la actualidad. Aunque en un principio no se encontraba en el centro neurálgico de la ciudad, ese aislamiento, con la planificación adecuada y voluntad política, tenía solución, que buena falta hacía.

Este proyecto técnico dio origen a una trama urbana con identidad propia, bautizando sus primeras vías con los nombres de Saturno, Mercurio, Urano, Júpiter, Cibeles y Juno. Nunca entenderé por qué, pudiendo honrar a tantos ciudadanos o lugares autóctonos, se recurre a este tipo de nombres para nuestras calles. La mitología está bien traída para algo tan universal como el sistema planetario, pero para una calle sería más apropiado algo más próximo, digo yo: que uno sale de casa a comprar el pan y parece que va camino del espacio. En su momento se convirtió en una zona conflictiva, sin duda por no haberse hecho un seguimiento más riguroso desde los servicios sociales, pero eso ya pasó. Hoy conserva todavía cierta fama de problemática, aunque generalizarlo resulta injusto. En ese barrio tengo algún amigo que, sí, sufre las actuaciones de algunos vecinos, pero ya no es lo que era. Lo que no pongo en duda es que sigue necesitando mejoras e inversión.

Disculpad que este artículo sea solo una pequeña introducción al tema, pues quedan pendientes zonas como el Polvorín, las Camelias, la Avenida de Zamora, Barrocanes, y las más recientes. Pero retomaremos el asunto.

8/10/26

Los Hermanos Vazquez, en el mundo del automovil. 1926

         Es un caso curioso el que ocurre con esta marca de coches en nuestra Auria. A pesar de la importancia y el prestigio de Chevrolet en los comienzos de la automoción, en Ourense se recuerda más el edificio que albergó la concesión que los vehículos en sí, y mucho menos a los propietarios de la concesión.

        Cierto es que el edificio era obra de Gulías y que tenía un diseño original, por no hablar de los usos que tuvo, ya que, cuando dejó de prestar servicio como concesionario, pasó a ser oficina de información de Frentes y Hospitales, para después de la guerra alojar a algunos de los negocios más reconocidos de aquellos años: Bazar Pedro, Electricidad Hermanos Fraga y Relojería Joyería El Telescopio (Hoy Juysa), entre otros.

        El concesionario que conocimos como La Chevrolet lo era, desde luego, de esa marca, pero también de FIAT, Dodge... Los Hermanos Vázquez Rodríguez dominaban ese mundillo y, por mis datos, habrían triunfado en cualquier negocio gracias a su visión empresarial y capacidad de trabajo. Habían hecho fortuna en Cuba, y cuando comenzaron los primeros problemas en la isla, regresaron a su tierra. Aquí, entre Eduardo, Manuel, Pepe, Indalecio... crearon una infraestructura desconocida en el mundo del automóvil, con agencias en Vigo, Ourense, Villagarcía... en las que no escatimaban a la hora de construir edificios ni de montar talleres propios. A todo eso, ¡cómo no!, se unía la publicidad. Hoy os presento este bello cartel que he recuperado gracias a la IA, pero también os mostraré otras iniciativas de marketing de la empresa.

        Esta es la fotografía recuperada con I.A. que se hizo durante la entrega del vehículo que iba a llevar a Luis Ksado como reportero gráfico durante la Vuelta Ciclista a Galicia, vehículo y chófer cedidos por los Hermanos Vázquez.



 

7/10/26

Ciclismo en 1926

En los años veinte, nuestros abuelos y bisabuelos vivían con intensidad los comienzos de los nuevos deportes. Entre ellos, el ciclismo era uno de los más seguidos, tanto por grandes como por chicos. Aquellas máquinas de dos ruedas habían llegado para facilitar la movilidad y acortar distancias, pero rápidamente surgió quien las vio como un magnífico deporte.

Cuentan las crónicas que tuvieron una muy buena relación con el mundo de la fotografía. Os recuerdo que Luis Ksado formó el equipo Blanco y Negro, que tenía entre sus divisiones la ciclista, y que José Pacheco cedió una parte de su local a Narciso Dacunha para que tuviera allí su relojería y tienda de bicicletas. ¡Qué mezcla más original! Relojería, tienda de bicicletas y estudio fotográfico. ¿Por qué no?

La foto que hoy os enseño muestra la salida de la prueba que el 9 de mayo de 1926 se celebraba en nuestra ciudad, y lo que me llama la atención es la detallada relación de reglas que se tenían que explicar:

Se disputaría en una sola carrera, saliendo de la Alameda por la calle Progreso para girar hacia la carretera de Reza, hasta el km 10, donde estaba situada la mesa de control en la que cada ciclista tenía que firmar para demostrar su paso. En aquel entonces no todos los competidores tenían acceso a bicicletas con cambios, motivo por el cual no se permitían, ya que eso daría una gran ventaja. Las máquinas tenían que llevar piñón fijo, piñón libre o piñón fijo con contrapedal (no os puedo dar mucha explicación, solo conozco la del piñón fijo). Los corredores no podrían contar con la asistencia de entrenadores durante la carrera, ni de ningún amigo o aficionado. Sin embargo, estaba previsto que, si por alguna circunstancia se estropeaba la bicicleta, esta pudiera ser sustituida por otra; es decir, el entrenador podría ir cerca, pero solo para cambiar la bici.

A los 75 minutos de comenzada la prueba se daría por terminada y el jurado se retiraría ya. Y, por último, cualquier corredor que hiciera el recorrido, o parte de él, andando, montado a caballo, en carro o en cualquier tipo de vehículo, sería descalificado...

Foto original del diario Pueblo Gallego

6/10/26

WWW.Canedo.eu Vias de comunicacion en Galicia

 Una de mis visitas obligadas en las redes, es con frecuencia la pagina que el amigo Manuel Dominguez quiroga, desarrolla desde hace años con CAnedo como protagonista. Ya os he comentado en otras ocasiones que sus trabajos son infinitamente mas elaborados que los mios.

Su ultimo trabajo os lo presento con la recomendacion de que visiteis el blog para verlo completo. Manolo ha investigado sobre la evolucion de las vias de comunicacion en Galicia desde los romanos hasta nuestros dias, y con sus datos podremos conocer mejor nuestra historia. ¿sabiais que la via XVIII fue la principal que cruzaba nuestra provincia?.... ¿Que dos vias secundarias colaboraron de manera esencial en el desarrollo de nuestra provincia: Aquis Flavii (Chaves) a Lucus Augusti (Lugo), Aquis Querquernis (Bande) a Palla Auria (Ourense).

Con el trabajo de Manuel podreis responder muchas preguntas y entender unos cuantos ?  ¿Sabeis que era mas facil llegar a Astorga que a Santiago????.

No me extiendo mas, visitar la web www.canedo.eu y descubrirlo vosotros mismos.   

Gracias Manuel por tu amistad y por estos excepcionales trabajos con los que tanto disfruto.

Aqui os dejo el enlace directo a este nuevo trabajo 

Viario de Galicia


5/10/26

Se buscaba destino para este edificio


Tal vez sea por mi costumbre de intentar aprovechar todo lo antiguo, llevada quizás a niveles que debería corregir, aunque tampoco me ha ido tan mal. Disfruto de una Vespa 125 que lleva rodando desde hace mas de  65 años  «otros ya estarian jubilados», alguna piedra de molino del río Cabe espera pacientemente ser convertida en mesa de jardín, luminosos de antiguos comercios adornan mis paredes... Para mí es una pena que desaparezcan. Vamos, que si me descuido, acabo viviendo en un museo —aunque con mejor ambiente que muchos de ellos—.

El caso es que encontré esta foto del año 1953; su autor fue Miguel Ángel «Villar» y muestra la vieja estación de Canedo, que esperaba ser útil de nuevo con toda la ilusión del mundo. Los políticos barajaron varias opciones, pero al final, como suele ser habitual, decidieron que era mejor tirarla y construir algo nuevo. Qué novedad. Por fortuna, la empresa encargada de desmontarla tuvo más criterio que los que la condenaron, decidió aprovechar lo que pudo en otra obra, y hoy aún podemos ver algunas de esas ventanas en un edificio al final de la avenida de Santiago —enfrente de la gasolinera, por si alguien quiere hacer la peregrinación—. Eso sí, os aviso que esas casas tampoco parecen tener muchos años de gloria por delante; ya están un poco mayores. Si me dieran a mí la piedra, aún les encontraba utilidad... pero claro, a estas alturas ya me conocéis.