Consejos y avisos

27/3/26

Gafitas cuatro ojos, capitán de los piojos.

 

El doctor Antonio Vazquez de Parga-Jorge posando con los niños del Orfanato de Osera, a su lado asoma la cabeza su fiel perro.

“Mirando por la vista”

Historia de la oftalmología en Ourense

Quizás el hecho de utilizar gafas desde los tres años me haya hecho valorar el sentido de la vista de manera especial. Admiro y respeto a quienes, con sus conocimientos, me ayudaron a sobrellevar el eterno estigma del "gafotas" o el "gafitas cuatro ojos, capitán de…". Eso, lo llevaba bastante bien; lo que me molestaba de verdad era aquel tapón de goma que me pegaban en el cristal de la gafa (en el ojo “bueno”) para estimular al vago. Con frecuencia, acababa usando el parche para jugar al fútbol.

Pero dejémonos de mis historietas. Hoy quiero recuperar la memoria de los oftalmólogos y ópticos de nuestra Auria, centrándome en un pasado reciente que a muchos nos resultará familiar.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la oftalmología no estaba segregada de la medicina general. Los primeros nombres que aparecen en la prensa Ourensana (El Miño, La Zarpa, La Región) solían ser médicos foráneos, castellanos normalmente que anunciaban su especialidad en enfermedades de los ojos.

No tenían consulta fija en la ciudad; se instalaban durante unos días en hoteles, fondas como el Miño o la fonda Cuanda, (después Roma), o la de la famosa Isidora, donde incluso operaban cataratas y afecciones menores. El primero que he localizado es Emilio Alvarado, quien ya en 1899 se desplazaba regularmente desde Valladolid junto al doctor Adolfo Álvarez. A ellos se sumaron nombres como los doctores Gastaldo (1899), Fructuoso Alonso (1902) o Garrido, Arechaga, Peralba, Catalá y Enríquez en años posteriores.

Anuncios de epoca

De esa etapa no he conseguido localizar ópticas que dispensaran los lentes que en muchos casos se necesitarían, cierto es que seguramente las lupas, los “impertinentes” una lente que sujetabas con la mano, o los célebres Quevedos, dos cristales con un puente que apoyaban en la nariz, fueran las opciones existentes, y eso seguro que en relojerías o joyerías como la de Delage (Paz 32), o la de Sampayo Novoa (Plaza del Hierro) tuvieran solución.  Lo que si está confirmado, era el binomio formado por estos oculistas de paso que confiaban en la pericia de farmacéuticos como Don Juan Romasanta (calle de la Unión 1), o Sánchez Toca (calle de la Paz) en cuya botica se elaboraban las cremas y colirios recetadas por los doctores e incluso se comenzaron a despachar las primeras “gafas de lectura”

 El gran cambio llegó en 1904 con la pionera Casa de los Lentes. Su fundador, Félix Carballo Cid, abrió el local tras su regreso de Cuba en la Plaza Mayor 18, donde hoy su rótulo original sigue siendo un túnel del tiempo. Aunque inicialmente compartía espacio con la platería y las máquinas de escribir, (no he podido confirmar si también ofrecían joyería y relojería), supuso el inicio de la especialización.

El salto definitivo a la modernidad ocurrió en 1967, cuando sus hijos, Manuel y Pacita, abrieron el flamante local de la calle del Paseo. Aquellos escaparates luminosos fueron el símbolo de un Ourense que despertaba, separando definitivamente la figura del "oculista" de la del óptico moderno.. Junto a negocios como la Farmacia Román, la Casa de los Lentes es de los pocos supervivientes que han sabido evolucionar sin perder su esencia.

Avancemos ahora hasta finales de los años veinte para conocer al personaje que tal vez más representativo de esta historia junto a esa óptica centenaria, os hablo del doctor Antonio Vázquez de Parga Jorge

A su llegada a la ciudad desde su Salamanca natal abrió consulta en la calle Progreso 93, (hoy creo que en ese edificio hay un gimnasio o cerca…). Médico del Hospital Provincial desde los años 30, su pericia era conocida en toda la provincia, pero su historia personal es la de un compromiso que fue puesto a prueba de la forma más cruel.

Republicano convencido y presidente de Unión Republicana en 1936, sufrió en carnes propias la fractura de la Guerra Civil. Es memorable su reclusión en la prisión-orfanato del Monasterio de Oseira. Allí, en el "Escorial gallego", su figura cobró una dimensión humana inmensa: la comunidad de monjes lo acogió con tal respeto que incluso permitieron que su perro conviviera con él en el monasterio.

Tras la guerra, y a pesar de las dificultades del régimen, retomó su labor. Su legado lo continuarían sus hijos, Antonio y Rosario, manteniendo el apellido Vázquez de Parga como un referente de la medicina Ourensana hasta la actualidad.

Entre la consulta de Don Antonio y los mostradores de la Casa de los Lentes se dibujó la historia visual de nuestros padres, de nuestros abuelos y la mía propia. Eran tiempos de recetas manuscritas y de los primeros cristales progresivos; tiempos en los que ir "al oculista" transformaba nuestra fisonomía mientras estrenábamos gafas paseando por el Paseo.

A partir de los años 60 y 70, a los herederos de Vázquez de Parga se sumaron profesionales como LosadaIglesias, Balbino o Lorente, consolidando un elenco de especialistas excepcional para nuestra ciudad, que hoy se complementa con clinicas especializadas. Tambien las opticas se multiplicaron con aperturas de grandes profesionales, Gafa de Oro, Varela, incluso el barrio del Couto no hace mucho estreno una optica ….

Mi más sincero agradecimiento a Doña Rosario Vázquez de Parga, por su amistad de tantos años y por su generosa colaboración para reconstruir estas líneas.

26/3/26

¿Quien sabe donde?. 1959

Preparando las vacaciones de Semana Santa en Ourensenotempo, voy a plantearos algunas preguntas para que os entretengáis.

Aunque creo que la de hoy es fácil, tiene su puntito de dificultad. Os presento esta imagen de 1959; fue portada de la revista Boletín de Información Municipal y mostraba una de las mayores transformaciones de los últimos tiempos en la ciudad.

¿Dónde estamos?


25/3/26

Joyas de nuestros abuelos

 


Hoy en día nos hemos acostumbrado al mueble práctico, aunque su calidad sea ínfima; sin embargo, nuestros bisabuelos consideraban que un mueble 'bueno' tenía que ser de madera de calidad y, si contaba con un considerable trabajo de ebanistería, mejor. Cierto es que las casas de antaño no eran los habitáculos reducidos que se estilan cada vez más: en los años 60, por ejemplo, un piso de menos de 100 metros no era lo habitual.

El hecho de que el mobiliario doméstico fuera de tal nivel se trasladaba también a la fabricación de objetos industriales o comerciales de similares características. Es el caso de este expositor que presentó la firma de Farmacia y Droguería de la Vda. de Aurelio Fernández Román en la Exposición de Santiago de 1909. No quisiera arriesgarme, pues a comienzos del siglo XX abundaban los buenos ebanistas en Ourense, pero el estilo me recuerda poderosamente al de los Rodríguez.

La revista Vida Gallega lo mostró en sus páginas y hoy la IA nos lo devuelve en color...


24/3/26

La plaza de Leon XIII en 1923 I.A.

 Parece que la plaza fue del agrado del fotógrafo o que la imagen tuvo un gran éxito en la isla caribeña, ya que al año siguiente mostraba esta fotografia , similar a la anterior pero capturada desde un ángulo distinto.

Poco parece haber cambiado en el entorno; sin embargo, esta imagen de 1923 de El Eco de Galicia aporta un dato que, al menos para mí, era desconocido: esa hermosa plaza se llamó durante un tiempo “Plaza de León XIII”.

Yo la conocía simplemente como Plaza Mayor, y en alguna ocasión la oí nombrar como Plaza de San Rosendo. No obstante, al menos entre 1899 y 1931 (aunque existen registros de 1955 donde todavía aparece dicha denominación), ese fue el nombre oficial de la plaza de la villa. Como detalle adicional, cabe destacar que este lugar fue el escenario de la esperada “Corrida del Touro”, el plato fuerte de las fiestas locales durante el siglo XIX."


 

23/3/26

Celanova 1922. Inteligencia artificial

Últimamente visito con más frecuencia la tierra de mi padre y, por ese motivo, estoy más atento a sus apariciones en mis lecturas de prensa antigua.

Nadie discute que el Monasterio de San Salvador, fundado por San Rosendo, es una de las joyas más hermosas de la provincia. No solo destaca su espectacular edificio con el claustro, sino que, en mi modesta opinión, el altar y todo el interior de la iglesia son un verdadero espectáculo. Si no lo conocéis, os recomiendo un paseo por la villa.

La fotografía es una de las que conservamos gracias a la revista ilustrada Eco de Galicia, que se publicaba en Cuba para aliviar la 'morriña' de nuestros emigrantes. Si os fijáis bien, aquellos que conocéis esta bella plaza notaréis un detalle hoy desaparecido.

Os muestro también la fotografía original para que veáis que la Inteligencia Artificial puede resultar una herramienta muy útil."