Consejos y avisos

1/5/26

Proyectos descartados...

 


Que hubiera pasado????

Proyectos descartados

Todos los días estamos obligados a tomar decisiones, en unos casos se acierta y en otros no tanto…

Hoy voy a continuar recordando algunos de los proyectos que se plantearon para la ciudad y que, por diferentes razones, nunca llegaron a realizarse. Con la perspectiva que da el tiempo, quizás seamos capaces de valorar si aquello fue, o no, una buena decisión.

Los Cuarteles del Couto

Hacia el año 1918, en plena crisis de la "gripe española", la situación era sumamente compleja tanto en lo sanitario como en lo económico. En ese contexto, se volvieron imprescindibles los proyectos de obra pública que generasen empleo y dinamizaran la economía local.

El proyecto más ambicioso se venía estudiando desde finales de 1917. Entre 1918 y 1919 estuvo cerca de materializarse e incluso en 1920 parecía que saldría adelante, pero finalmente se truncó. Me refiero a la construcción, en los terrenos del Couto de un acuartelamiento capaza de alojar a todo un regimiento montado..

El Ministerio de la Guerra demandaba desde hacía tiempo la creación de más agrupaciones militares en Galicia; no se trataba de trasladar tropas, sino de aumentar el número de unidades. Ourense, como en tantos otros temas, solía ser la menos favorecida en el reparto. Por ello, en esta ocasión se pretendía que la ciudad recibiera estas dos nuevas unidades que, sumadas al Regimiento de las instalaciones de San Francisco (que también se encontraba en periodo de reformas y ampliación), formarían un cuerpo militar de considerable entidad.

Los datos técnicos estaban claramente definidos: se trataba de proyectar los acuartelamientos para un Regimiento Montado de Artillería, compuesto por un batallón de artillería de posición y dos baterías de artillería de montaña. De forma complementaria, el plan debía incluir la propuesta de un campo de tiro y maniobras en las proximidades. Hablábamos de una inversión de gran calado por parte del Ministerio que supondría un motor fundamental para la economía Ourensana. Como condición inicial, el Ayuntamiento debía ofrecer al Ministerio los terrenos necesarios. Estos debían cumplir dos requisitos básicos: estar cerca del casco urbano y poseer la superficie suficiente para cubrir todas las necesidades operativas.

La Región 1921

Rápidamente, la atención se centró en la zona de expansión del Couto. Todas las partes se pusieron manos a la obra con celeridad, alentadas por la disposición favorable de los propietarios de los terrenos, quienes veían con buenos ojos la cesión o venta para este fin. Sin embargo, la prensa gallega comenzaba a recoger las inquietudes de otras ciudades que también ambicionaban dicha ampliación militar en sus territorios. En ese ambiente, una parte del Ayuntamiento estaba plenamente a favor, entendiendo el empuje que supondrían no solo los más de seis millones de pesetas de inversión en las obras, sino la presencia continua de más de mil personas llegadas de todas las provincias. Otra parte del consistorio, por el contrario, lo interpretaba como una innecesaria militarización de la ciudad y lo rechazaba alegando el gasto excesivo que supondría la compra inicial de los terrenos para las arcas municipales.

En 1919, ya se disponía de más de 130.000 m² apalabrados con los propietarios. Incluso el Gobierno dictó una Real Orden aprobando los proyectos provisionales y ordenando a la Comandancia de Vigo que redactase con urgencia los definitivos.

No me extenderé con más datos; el resultado final ya lo conocéis: en el Couto nunca hubo cuarteles. Y aunque en San Francisco hubo mulos, estos formaban una batería de artillería de montaña que reforzaba a los Cazadores de Mérida y que continuó allí hasta los años 60. Aun así, en 1921 nuestros políticos seguían dando vueltas al tema, hasta que una simple nota de prensa dejó claro en qué quedaría todo aquello.

La plaza de abastos

También en 1921 se localizaron estos nuevos proyectos. Ya comenté en alguna ocasión la idea de construir en la plaza de San Marcial (antigua da Fonte dos Coiros) el edificio que reuniría a todas las vendedoras que conformaban el antiguo mercado ourensano, hasta entonces desperdigadas por las plazas de la zona antigua. Aquel proyecto se descartó, con buena lógica, porque la estrechez de las calles y el poco espacio de la propia plaza lo hacían inviable.

El caso es que algunos políticos, con lo que considero una escasa visión de futuro, propusieron otro lugar cercano y, desde mi humilde opinión, inverosímil: pretendían que el Ayuntamiento se hiciera con la propiedad del antiguo Palacio Episcopal, situado en la esquina de la Plaza Mayor, para convertirlo en el edificio principal del mercado.

Los razonamientos sugerían incluso cierta mala fe por parte de los promotores. El planteamiento pasaba por la cesión de la Iglesia de los edificios del palacio y la cárcel de la Corona a cambio de una venta "ventajosa" —aludiendo a la cristiandad de los propietarios— de terrenos en la plaza del Trigo para levantar allí el nuevo palacio. Los propietarios a los que se aludía eran la marquesa de Atalaya Bermeja (Doña Ángela Santamarina) o los Temes, entre otros. Además, ya se planteaba en esos años derribar una parte del edificio del actual museo para ampliar la calle.

Mas proyectos de esos años

Aprovechando la necesidad de "reconstruir" el antiguo convento de Santo Domingo, se pedía destinarlo a Palacio de Justicia, Audiencia y Juzgado. En esa misma línea, el ya desmontado Hospital de San Roque se postulaba como el edificio apropiado para alojar las oficinas de Correos y del Banco de España.

En la parte alta del jardín del Posío se promovía la instalación del campo de la feria, mientras que en la baja se proyectaba uno de los dos centros escolares que se demandaban para la ciudad. Finalmente, existió un proyecto que podría haber resultado estético, aunque a costa de perder toda la esencia de los orígenes de la ciudad: se planteaba eliminar todas las viejas edificaciones situadas entre Cervantes, Villar y Colón para convertirlas en una gran zona ajardinada.

Como bien sabéis, solo algunas de esas propuestas tuvieron desarrollo: Santo Domingo se convirtió en Delegación de Hacienda y el Hospital de San Roque en Correos; otras, afortunadamente o no, quedaron en el olvido.

Recreación ficticia del mercado municipal en la plaza mayor. 1921.  realizado con Inteligencia Artificial en base a fotografías reales

30/4/26

Publicidad recuperada, con mucho encanto.

 

Otra de las posibilidades que ofrece la IA es la recuperación de anuncios de prensa antiguos. Entre las deficientes impresiones de aquella época y el inexorable paso del tiempo, muchos de estos avisos han acabado convertidos en manchas difíciles de descifrar, perdiendo por completo su función publicitaria original.

Hoy rescato uno de los anuncios que la Cristalería La Belga publicó durante sus años de actividad. Aunque debo reconocer que esta empresa apenas necesitaba publicidad: en aquel entonces, cuando cualquier ourensano o gallego pensaba en cristales, el nombre de esta casa era el primero que le venía a la mente.

El motivo de su popularidad era bien conocido: su tienda de distribución estaba situada en lo que hoy es la calle Concordia. Allí, en sus escaparates, tenían instalados unos espejos con la ondulación exacta para que, al mirarte en ellos, tu figura se viera extremadamente estilizada o muy robusta, según el espejo que eligieras. Como es lógico, tanto los niños como los que ya no lo eran tanto se lo pasaban pipa divirtiéndose con sus reflejos.

Mi intención es recopilar más datos sobre esta empresa. Si tenéis alguna fotografía o anécdota que queráis compartir, ya conocéis mi correo: ourensenotempo@hotmail.com


29/4/26

Las rejas de la catedral. Fotos I.A.

 Hace años que se retiraron las rejas que custodiaban el altar mayor de la catedral y obligaban a ir de manera ordenada a tomar la comunión. La inteligencia artificial nos ofrece ahora dos posibilidades de reconstrucción: una más sobria, con el hierro sin tratar, y otra que ofrece un aspecto espectacular.

Personalmente, veo más lógica la reja sobria, sin tanto oro; pero entiendo que la otra resulta más estética. Esta reja fue obra del artista Celme y ya os hablé de ella hace un tiempo, utilizando datos de Benito Fernández Alonso.

 "Dos años después, en 11 de Noviembre de 1589, volvió Jordán a reconocer las obras, trayendo consigo a Juan Bautista Celme, rejero y dorador, que después se encargó de la fundición de las verjas que cierran el coro y la capilla mayor, construyendo también las rejas de la capilla del Rosario y del altar de San Lucas".

En otro texto nos comenta más datos:

"1589.-Abril 6.-Llamado por el Cabildo, llegó a Orense Juan Bautista Celme, para ver el sitio en que habían de colocarse las rejas del coro, pidiendo se designarán personas con quienes comunicar las trazas y ver lo más oportuno . Al, siguiente día, el Cabildo le entregó 12 ducados por el viaje . En 3 de Julio del mismo año, se volvió a tratar con Celme el otorgamiento del contrato para construir las rejas y los dos púlpitos . En 1590, Juan Bautista Celme manifestó que se iba Samos a sacar el hierro y a Castilla para traer oficiales . En 19 de Marzo de 1590, Celme no tenía para dar fianza, y vistas las cartas de recomendación que traía, el Cabildo le eximió de ella . Según escritura que pasó ante Luis Fernández, las rejas y púlpitos fueron contratados en 75.750 reales". EFEMÉRIDES para la historia....  Benito F. Alonso

 


28/4/26

Las Primeras, de La Tribuna de Madrid

 

    Intentando sacar partido a la inteligencia artificial, estoy revisando antiguas cabeceras de prensa para localizar las primeras fotografías publicadas y procurarles una nueva vida.

    Como se observa en las imágenes originales, la calidad de impresión de la época era ciertamente deficiente; sin embargo, para nuestros abuelos representaba una gran innovación —que, de hecho, lo era— y los periódicos las iban incorporando de forma gradual.

    Hoy os muestro las primeras fotografías que publicó el diario La Tribuna de Madrid con nuestra ciudad como protagonista. Fue en 1914 y recogían la campaña política que aquel año desarrolló O noso Abade de Beiro: Basilio Álvarez. La prensa de la época reflejaba el enorme poder de convocatoria de Don Basilio.

En la primera fotografía vemos el final de la manifestación en la plaza del Eirociño dos Cabaleiros. No os resultará complicado reconocer la Casa de María Andrea, que en aquellos tiempos "ejercía" como Casa do Pobo y albergaba las oficinas del Heraldo Gallego, voz del movimiento agrario en Ourense.

 Las instantáneas son obra de Luis Ksado.


Esta otra imagen muestra los primeros momentos de la manifestación. Si os fijáis, el vestuario que recrea la inteligencia artificial bien podría ser de 1914, pero no encaja del todo con el motivo de la reunión. Los bueyes que se ven son reales y estaban ese día frente a la actual Diputación, pero el refinamiento de los sombreros que portan algunas damas no termina de cuadrar con el contexto agrario del evento.

27/4/26

Revista Galicia. Argentina

Sigo aprovechándome del trabajo que se puede realizar con Inteligencia Artificial aplicada a fotografías que, de otro modo, resultarían inservibles o mostrarían su contenido de forma muy limitada. Gracias a esta técnica, las imágenes cobran vida de nuevo.

Hoy he estado revisando la revista Galicia, una de las publicaciones con mayor trayectoria en la América de nuestros emigrantes. Probablemente, su longevidad se debió a la colaboración económica de algunos de nuestros paisanos, muchos de los cuales alcanzaron una gran influencia en la Argentina, que era el lugar de publicación

En los años 50, Lebosende fue protagonista de una de las portadas de la revista. Esa fotografía os la muestro hoy sin ningún tipo de retoque, tal como se publicó originalmente.


El Puente de Aceredo apareció en un número de 1923 de la revista Galicia. No deja de ser más que interesante poder recuperar imágenes de esta estructura que la construcción del embalse de Lindoso sumergió en las profundidades, dejando bajo las aguas una parte fundamental de nuestra arquitectura civil.

Gracias a estos registros gráficos, podemos volver a contemplar la fisonomía de un valle que cambió para siempre, rescatando del olvido visual la ingeniería que conectaba nuestras tierras antes de que el progreso hidroeléctrico redibujara el mapa.


En 1924 se publicó una fotografía del valle de Fontey. En esta ocasión, debo pedir disculpas: la deficiente iluminación de la imagen original es, más que probablemente, la culpable de que la Inteligencia Artificial se haya "inventado" una iglesia que no existe en ese valle.

Es un claro ejemplo de cómo la tecnología, al intentar rellenar los huecos de información en sombras tan profundas, puede llegar a crear elementos arquitectónicos ficticios basados en patrones históricos, alejándose de la realidad geográfica del lugar.

Finalmente, presento otra imagen publicada también en 1924, cuyo protagonista absoluto es el imponente Monasterio de Osera. Lo que no tengo del todo claro es si el aspecto tan renovado que presenta en esta versión se debe a la realidad de la época o si es fruto de un "arreglo" ficticio realizado por la Inteligencia Artificial al interpretar las texturas de la piedra.

Al igual que sucedió con el valle de Fontey, el deterioro del papel original y las sombras pueden llevar a la tecnología a "reconstruir" elementos con una nitidez que quizás no existía hace un siglo, abriendo un debate fascinante sobre los límites de la restauración digital.