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Hoy con la consola juegan solos, de aquellas no había problema para hacer un equipo de fútbol. (esta es de los años sesenta, pero también vale, o no?). |
¿Os habéis planteado en alguna ocasión, si os gustaría haber vivido en otra época????.
Muchos de mis amigos dan por supuesto que a mí me gustaría cualquier momento del pasado. Y como en tantas otras cosas de esta vida, la respuesta tendría que estar rodeada de excesivos matices , para ser exacta.
Por eso creo que lo mejor es pensar que la que te ha tocado, es la que tienes que intentar disfrutar.
Me viene esto a la cabeza, revisando en mi archivo, unas fotografías que me prestó José F. Fernández “Tito” , y que muestran escenas de la vida diaria en la que era conocida como parque o “Finca Bartolo” en los años cuarenta.
La década de los cuarenta, se nos presenta, como un momento complicadísimo en lo internacional, y para una España que “braceaba“ para recuperarse de una guerra civil, necesitada de ayuda exterior la situación desde luego que no era envidiable.
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Organizar una comida entre amigos era sencillo y frecuente |
Ourense a pesar de los pesares, no fue de las zonas más castigadas, y los productos del campo en pocos momentos faltaron, (la gran traba que siempre fue el minifundio, para el desarrollo , en esos momentos ayudo a paliar mucha “hambre”). La luz y el agua, a pesar de que ya comenzaban a verse en muchas viviendas, sufrían constantes fallos, con lo cual todas las casas necesitaban de una buena provisión de velas, y los paseos a la fuente colaboraban al buen estado físico de nuestros abuelos. El teléfono, no era móvil precisamente, de hecho para realizar las llamadas se necesitaba el auxilio de una operadora; los datos dicen que en el 46 había 2,3 teléfonos por cada 100 habitantes ; (Ourense paso de los 300 de 1921, a casi los 1500 en el 46, con lo que no llegábamos al 2%). En ese mismo año 46 se matricularon 2240 vehículos, (poco avance si los comparamos con los 2073 que se matricularon en el 36).
La tele y las consolas, hoy imprescindibles, aun tardarían diez años la primera, y “alguno” más las otras; las mismas radios que ya de aquellas alegraban la vida, no estaban en todos los hogares.
Esas (muy por encima) eran las circunstancias que se vivían, y como veis en las fotografías la gente digamos que era “razonablemente” feliz; el índice de natalidad estaba disparado con respecto al actual, (veis, ¡la tele atonta!, ya se lo digo a mis hijos), los tomates sabían a tomate, y la leche traía tal cantidad de nata, que se le quitaba con un colador para hacer galletas; aún así, la obesidad, (sobre todo la infantil), era algo anecdótico.
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Para las fiestas de verano, nada como la orilla del Miño. (aqui teneis una familia en la fiesta de santiago en el 46) |
Podríamos seguir hablando de defectos y virtudes, pero como os decía al principio, ni mejor ni peor, solo diferente.
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