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17/6/14

Al Cole con Lito Seoane III

Recreación de un aula de aquella epoca, que se hizo para la exposición "Naqueles vellos pupitres" en el museo ourensano.

El amigo Lito Seoane, con esta tercera colaboración, remata brillantemente (como se decía en la prensa de entonces),su primera etapa escolar. Espero que coincidáis conmigo en darle las gracias y animarle a que siga colaborando con Ourensenotempo; (creo que lo tengo convencido, solo esta a falta de un café que le prometí).
Muchísimas gracias Lito.

Colegio Sueiro (calle Libertad) III
 “ La tercera-cuarta” (D. Purita)

   El Posío, San Cosme, Plaza dos Zapatos, eran únicas las zonas donde se podía jugar con los amigos del colegio. Por dos razones el Sueiro nunca fue un colegio en el que en 1952 se pudieran  ejercitar ni juegos ni deportes de ninguna clase, primero por que en aquellos tiempos este centro no tenia ningún recinto o instalación dedicada a ello, segundo por que los horarios eran de Lunes a Sábado (inclusive) y no había ningún tipo de recreo para siquiera tomar un bocadillo (que tampoco abundaba).

   El instituto tenia el pompeo (que envidia) y el Luis Vives creo que un patio interior (no puedo asegurarlo) Así que los únicos momentos en los que podíamos compartir nuestros juegos eran, antes de entrar y siempre en la calle, que en aquellos tiempos aun no era de Fraga ,si no de unos guardias municipales que no se andaban con remilgos a la hora de meternos en cintura.
Sus caras las conocíamos de sobra, eran los mismos que salían en las procesiones disfrazados de aguaciles, laceros y “Maceros” y sus costumbres y comportamiento eran la comidilla de aquella gente menuda, la porra , el tirón de orejas, o el llevarnos al “Cagarron” de La Barrera, (al lado del Salat) provocaron mas de una micción involuntaria por nuestras temblorosas piernas y pantalones (eran cortos también en invierno). Con sus apodos seguro que podría reactivar la memoria de aquellos compañeros de “veniales trastadas” , pero no me parece justo extrapolar en el tiempo la deficiente educación de alguno de aquellos servidores del “orden”.
Las fuerzas de orden estrenando motocicletas.

   En aquellos duros tiempos, el Maestro, dejaba una profunda huella en la vida profesional y  social de los alumnos, los padres, o no tenían tiempo,  posibilidades o apenas les dejaban inmiscuirse en la formación académica de sus hijos. Yo tuve la suerte de encontrar en mi vida infantil a una Maestra a la que nunca le agradeceré suficientemente lo que hizo por mi..
Doña. Purita, en la tercera...Era “pura” fibra y enérgico carácter, muy femenina (fue mi primer amor platónico), Inflexible y dura (como  el sistema), pero debajo de aquella firmeza y disciplina, su empatía con los alumnos era total, sabia de nuestras respectivas familias mas que nosotros, dialogaba , entendía y aconsejaba a nuestros padres en todo lo que podía afectar a nuestra formación, pero además era una “ MAESTRA” (además de profesora) brillante y sin que sus procedimientos coercitivo-pedagógicos  se alejaran mucho de la filosofía de aquel colegio, su ración de  “vara” no contenía ira, ni mucho menos frustración o fracaso en la comunicación Maestra-Alumno.

   En aquellos pupitres (ya inclinados) con un agujerito para el tintero “Pelicano” , la Plumilla, el “Borrón”, al lápiz Johann Sindel, el estuche de madera con cierre de caja de vinos, la cartera de cuero -zapatero. Y que comprábamos en alguna de las librerías de la plaza mayor..Resvié, o Álvarez.

   Fue allí,  con Don. Alfonso como nuevo director y extraordinaria persona  Doña Teresa, Doña Luisa en la Séptima y finalmente Don Ubaldo, un ejemplar estudiante “tardío” que como profesor-amigo, fue también y mas tarde Maestro de alguno de mis hijos en Salesianos
Este siempre “modesto” Colegio Sueiro y desde mi opinión y sin menospreciar a nadie Doña  Purita en la “Tercera”, forjaron carácter y personalidad a muchos jóvenes Orensanos ,hoy mayores y jubilados y que en líneas generales recordamos como dura pero muy positiva nuestro paso por allí.
Con mi recuerdo y cariño a todos los que en esa época compartimos grandes vivencias.
Lito Seoane
Calle de la Barrera, donde Lito nos cuenta que estaba "el Cagarron", 

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