Pocos recuerdan que este edificio fue la primera residencia sanitaria de la ciudad. Evidentemente, no se puede comparar con sus sucesores, ni por capacidad ni por comodidad, pero en aquellos momentos eran muchos los que descubrían que la asistencia sanitaria adquiría otra dimensión.
Se inauguró en octubre del 47 en la «Casa de Campos» y, como rezaban los carteles de la fachada, dependía del Instituto Nacional de Previsión. Realmente, no eran más de cuatro plantas del edificio, en las que había 40 camas. En la primera planta se realizaban las consultas; en la segunda estaban las salas de cirugía y hospitalización de hombres, y la tercera acogía las habitaciones de mujeres. (No he podido confirmarlo, pero es probable que el cuarto piso lo utilizaran las monjas que daban asistencia a los enfermos y que, al mismo tiempo, se usara de almacén).
En aquellos años, en los que la gente estaba acostumbrada a tener que sacudirse el bolsillo para recibir asistencia, el hecho de contar de manera gratuita con la atención de profesionales del nivel de los doctores Peña Rey, Borrajo o Vázquez de Parga suponía un avance espectacular.
Lo sencillo sería decir que a este centro lo sustituyó en mayo del 69 la residencia Nuestra Señora del Cristal, pero son muchos los pasos intermedios que habría que citar. No me refiero solamente al recordado «18 de Julio» (calle Celso Emilio Ferreiro, esquina con Valle-Inclán), sino también a los varios hospitales privados que hubo en Ourense: Peña Rey (Parque de San Lázaro), Julio García (calle Habana) y «El Carmen», con los doctores Sueiro y Morante (primero en las calles Progreso y García Mosquera, y después en la calle Habana). Sin olvidar nombres como Pol Piñeiro, Ascarza, Guitián o Cabaleiro. Y desde luego no me olvido de los centros que la Diputación desarrolló con la intención de cubrir las necesidades de beneficencia: Las Mercedes, Las Lagunas, etc.
Evidentemente, debería profundizar en el tema y corregir algún error que seguramente he cometido, pero eso será otro día...










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