En los años sesenta el gobierno inició un plan de vivienda que buscaba solucionar uno de los principales problemas de los españoles. En Ourense ciudad se solapó con el plan de la Caja de Ahorros de construir viviendas de precios ajustados, y surgieron urbanizaciones por todos los barrios. Hoy os muestro los comienzos de Covadonga.
El emplazamiento seleccionado era un lugar vistoso, con la entidad y el entorno idóneos para albergar un pazo señorial —el cual ya existía y se conserva en la actualidad—. Aunque inicialmente no se encontraba en el centro neurálgico de la ciudad, un factor de aislamiento que, con la planificación adecuada y voluntad política, tenía solución (que buena falta hacía).
Las imágenes de la época inmortalizaron el inicio de las obras de edificación de estos primeros bloques. Este proyecto técnico daría origen a una trama urbana con una sugerente identidad, bautizando sus primeras vías con los nombres de Saturno, Mercurio, Urano, Júpiter, Cibeles y Juno. Nunca entenderé por qué, pudiendo honrar a tantos ciudadanos o lugares autóctonos, se buscan este tipo de opciones para nuestras calles... La mitología está muy bien, y de hecho se ha utilizado para nombrar algo tan universal como el sistema planetario, pero para una calle, algo más próximo sería lo ideal, ¡digo yo! Que uno sale de casa a comprar el pan y parece que va camino del espacio.











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