Es sin duda una de las mejores y más conocidas bandas de la provincia, y conste que la competencia era muy alta. Imprescindibles en las fiestas locales, pero demandadas en muchas villas de Galicia, una buena banda era una excelente manera de viajar y tener unos ingresos adicionales que llevar a casa. Lo de vivir de la música ya era más complicado, pero tampoco imposible, máxime cuando don Secundino Feijóo comenzó a reclutar músicos para el circo. Vilanova, Sobrado y Celanova eran los principales puntos donde se escogían estos músicos, pero si había calidad, opciones de trabajo sobraban. Tampoco penséis que era algo sencillo: adquirir los conocimientos era una parte, la habilidad otra, pero lo fundamental era la capacidad de sacrificio. Para ensayar o aprender no venía un profesor a casa.
No hace mucho me contaban que los buenos músicos que había en San Pedro de Moreiras, en los comienzos del siglo XX, se nutrían de vecinos de Sobrado y Bentraces que para los ensayos se desplazaban a pie por las veredas que unían esos pueblos. El problema es que con frecuencia el ensayo se había suspendido y el viaje había sido en balde. Más de uno perdió la afición...










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