Estábamos en 1965, las obras del puente novísimo eran
una realidad, y los pilares ya formaban parte de la fisonomía de aquel Ourense.
Eso es una imagen que no nos sorprende, sin embargo al ver los espectadores que
vigilaban el desarrollo de las obras seguro que nos extraña.
Aun así os recuerdo que la marquesa de Atalaya Bermeja, Doña Angelita Varela tenía en esa zona una granja donde vivian las vacas que todos los días cruzaban la calle del Paseo con dirección al palacete de Santo Domingo, para ser ordeñadas. Abelardito no perdonaba ni los domingos ese paseo...











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