Consejos y avisos

3/4/26

La Granadina. el aroma de la nostalgia

 



Nicolas Remacho Rus y su amigo Pedro Cañedo en la Granadina.

"La Granadina" El Aroma de la Nostalgia:

Nicolás Remacho y su Dulce Legado

Es frecuente que, cuando cierra algún comercio histórico, hagamos un repaso por los que aún resisten. Hoy, si buscamos negocios con verdadera solera, la realidad es que queda muy poco. Desaparecidas ya las armerías de Marcial Feijóo y La Lira, junto a templos del sabor como La Ibense y El Cortijo, hoy debemos refugiarnos en el ramo sanitario para encontrar establecimientos centenarios: La Casa de los Lentes, junto a farmacias como Román, Fábrega o Bouzo, componen esa escasa oferta.

Sin embargo, hay más. Es posible que para incluirlos tengamos que ampliar el rango de años, pero creo que es de justicia mencionar al Pepinillo, El Couto y, por supuesto, a este establecimiento al que rindo homenaje hoy. LA GRANADINA.

            Hay recuerdos que no se guardan oen la vista, sino con el olfato. Para cualquier ourensano que recorriera el Paseo o las inmediaciones de la calle Cardenal Quiroga desde comienzos de los años sesenta, existe una fragancia imborrable que actúa como una máquina del tiempo. Era un perfume denso, dulce y tostado que anunciaba, mucho antes de divisar el mostrador, que estábamos cerca de Don Nicolás Remacho Rus y su inseparable compañera en el arte del azúcar. Hablamos de "La Granadina", aunque para la mayoría de nosotros, aquel rincón de felicidad siempre será recordado simplemente como "La Garrapiñada".

El Ourense de aquella época tenía sus ritos. El paseo dominical, el estreno de las ropas en las fiestas de verano y, por supuesto, la obligada —o evitada— parada en el puesto de Nicolás. Para nuestras madres y abuelas, aquel lugar era a menudo una "zona de peligro". Sabían que, al acercarse a las escaleras de Santa Eufemia, la batalla estaba perdida. Los más pequeños, guiados por un instinto primario que nos hacía ignorar cualquier advertencia, nos sentíamos atraídos como por cantos de sirena hacia aquel despliegue de colores brillantes y aromas embriagadores.

Mientras las autoridades maternas intentaban acelerar el paso para evitar el inminente "conflicto" por el dulce, nosotros ya estábamos hipnotizados. Allí, tras el mostrador, Nicolás operaba con la precisión de un alquimista, adaptándose a las "necesidades" del momento o al ritmo de la demanda de una ciudad que parecía no saciarse nunca de sus creaciones.

    El repertorio de "La Granadina" era un espectáculo para los cinco sentidos. Si Nicolás estaba en plena faena de preparación, el olor de las almendras garrapiñadas (o los cacahuetes, según el día) inundaba la calle. Ver cómo el azúcar se transformaba en esa costra rugosa y crujiente sobre el fruto seco era casi hipnótico. Las almendras se servían en bolsitas de unos 150 gramos, el tamaño justo para que duraran lo que duraba el paseo, aunque rara vez llegaban intactas al cruce siguiente.

Pero el despliegue visual no terminaba ahí. En las bandejas, relucían las famosas manzanas caramelizadas. Eran esferas de un rojo intenso, casi irreales, que desafiaban nuestra capacidad de morder sin pringarnos enteros. Aquellas manzanas, sujetas por su palo de madera, eran el trofeo máximo de cualquier tarde de fiesta. Y junto a ellas, las piruletas y paletas de caramelo rojo, delicias de una simplicidad sublime que hoy parecen haber desaparecido ante la invasión de la golosina industrial.

Sin embargo, si hubo una estrella que marcó la diferencia en "La Granadina", fueron aquellas planchas de caramelo con cacahuetes incrustados. Nicolás las extendía sobre el mostrador y las cortaba "a ojo", con una maestría que solo dan los años de oficio. Eran trozos irregulares, potentes y únicos. Muchos de los que hoy peinamos canas seguimos buscando, sin éxito, ese sabor exacto en las ferias actuales, pero aquel equilibrio entre el tostado del cacahuete y el punto justo del caramelo parece haberse ido con él.

Como bien recordamos, no solo el gusto y el olfato participaban en el ritual. El tacto y el oído jugaban su papel, aunque a veces con consecuencias "trágicas" para nuestra vestimenta. Las manos pequeñas tenían serias dificultades para gestionar aquel manjar pegajoso. El crujido del caramelo al romperse bajo los dientes era música para nuestros oídos, pero el inevitable rastro de azúcar en los dedos terminaba, casi siempre, en el jersey.

¿Quién no recuerda la voz de su madre riñendo mientras intentaba, en vano, limpiar con un pañuelo de tela aquella mancha de caramelo rojo antes de que se secara? "¡Ay, que no se puede ir contigo a ningún lado!", nos decían, mientras nosotros seguíamos saboreando los últimos restos de la almendra, ajenos al drama de la colada.

Hoy, al pasar por esos mismos rincones del Paseo o Santa Eufemia, el aire parece más ligero, menos denso. Falta ese humo dulce que salía del puesto de Don Nicolás. Pero gracias a documentos como estos y a la memoria colectiva de quienes disfrutamos de sus manzanas y sus garrapiñadas, "La Granadina" sigue viva en el catálogo de nostalgias de Ourense no Tempo.

Afortunadamente, el hilo de esta historia no se ha roto del todo. La Granadina continúa abierta y, lo que es más importante, un Remacho, tambien Nicolas. Sigue hoy al frente del negocio, manteniendo viva la llama de una tradición familiar que es ya patrimonio de nuestra ciudad.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y, con ellos, las exigencias. Las reglamentaciones actuales, estrictas en sus protocolos, limitan mucho la estampa que recordamos de antaño. Aunque no manejo los datos técnicos, es de suponer que aquellas bandejas de manzanas descubiertas o las planchas de caramelo con cacahuete expuestas directamente sobre el mostrador no encajarían en los estándares de higiene contemporáneos.

Aun así, todavía es posible ver cómo se elaboran con esmero las almendras y cacahuetes garrapiñados, que se empaquetan de manera diligente para el cliente de hoy. Pero, sinceramente, ¿no os gustaría volver a saborear uno de aquellos productos tal y como eran antes?. Personalmente, creo que entraña más peligro el consumo de tantas chucherías actuales, saturadas de conservantes y saborizantes artificiales, que aquella sana y brillante manzana caramelizada que marcaba el paso de nuestros veranos.


La I.A. viene en nuestra ayuda para que podamos ver el mostrador de Don nicolas en pleno esplendor. Hummmmmmmmmm como olia, y como sabia......

1/4/26

Merceria La Violeta...

 ¿Donde?


31/3/26

Fotografías Historicas ,1923

 


    En 1923, con motivo de su nombramiento como arzobispo de Santiago, se tomó una fotografía que se convertiría en una pieza fundamental de la historia gráfica de Ourense. Un dato clave para comprender la relevancia de esta imagen es su fecha histórica: el 28 de marzo de 1923, día en que Manuel Lago González asumió la archidiócesis de Santiago de Compostela.



    Ese mismo año, el 9 de mayo, el reconocido fotógrafo José Pacheco realizó otro retrato emblemático. En esta ocasión, el protagonista fue el inconfundible Benito Fernández Alonso, cronista oficial de la ciudad. De esta obra se conserva, presuntamente, un original en el Archivo Histórico Provincial, y su difusión coincidió con el primer aniversario de su fallecimiento (cabo de año), sirviendo como un sentido homenaje a su figura.

    Finalmente, el 7 de septiembre, todo se disponía para el día grande de la Virgen de los Milagros. El Santuario de Baños de Molgas aguardaba engalanado la llegada de romeros procedentes de todos los rincones de la provincia.

Con esta, sumaban ya tres las fotografías destinadas a escribir un capítulo imborrable en nuestra crónica gráfica.

¿Sabríais decir cuál fue ese hito histórico para la fotografía en Ourense que vincula estas imágenes? ---

30/3/26

Aquel Palmeral 1920

 

Esta fue la portada, en mayo de 1920, de la revista ilustrada Galicia, que se editaba en La Habana.

En sus páginas, nuestros parientes emigrados podían ver cómo progresaba la ciudad para recibirlos a su regreso. Tal vez como un guiño de hermandad hacia ellos, se proyectó este palmeral, un paisaje tan familiar en las tierras de la diáspora.

Durante décadas, fue el escenario de paseos pausados donde, al avanzar, el aire se llenaba con el rumor lejano de la bellísima fuente que presidía el camino. Hoy, por desgracia y tras más de un siglo de historia, el insaciable picudo rojo terminó por destruir lo que era uno de nuestros tesoros botánicos más queridos.

Es cierto que, con este tamaño, casi nadie las recuerda... pero seguro que sabéis perfectamente dónde se encontraban, ¿verdad?"

¿Alguien tiene alguna foto familiar bajo esas palmeras?

1925 mismo lugar.

27/3/26

Gafitas cuatro ojos, capitán de los piojos.

 

El doctor Antonio Vazquez de Parga-Jorge posando con los niños del Orfanato de Osera, a su lado asoma la cabeza su fiel perro.

“Mirando por la vista”

Historia de la oftalmología en Ourense

Quizás el hecho de utilizar gafas desde los tres años me haya hecho valorar el sentido de la vista de manera especial. Admiro y respeto a quienes, con sus conocimientos, me ayudaron a sobrellevar el eterno estigma del "gafotas" o el "gafitas cuatro ojos, capitán de…". Eso, lo llevaba bastante bien; lo que me molestaba de verdad era aquel tapón de goma que me pegaban en el cristal de la gafa (en el ojo “bueno”) para estimular al vago. Con frecuencia, acababa usando el parche para jugar al fútbol.

Pero dejémonos de mis historietas. Hoy quiero recuperar la memoria de los oftalmólogos y ópticos de nuestra Auria, centrándome en un pasado reciente que a muchos nos resultará familiar.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la oftalmología no estaba segregada de la medicina general. Los primeros nombres que aparecen en la prensa Ourensana (El Miño, La Zarpa, La Región) solían ser médicos foráneos, castellanos normalmente que anunciaban su especialidad en enfermedades de los ojos.

No tenían consulta fija en la ciudad; se instalaban durante unos días en hoteles, fondas como el Miño o la fonda Cuanda, (después Roma), o la de la famosa Isidora, donde incluso operaban cataratas y afecciones menores. El primero que he localizado es Emilio Alvarado, quien ya en 1899 se desplazaba regularmente desde Valladolid junto al doctor Adolfo Álvarez. A ellos se sumaron nombres como los doctores Gastaldo (1899), Fructuoso Alonso (1902) o Garrido, Arechaga, Peralba, Catalá y Enríquez en años posteriores.

Anuncios de epoca

De esa etapa no he conseguido localizar ópticas que dispensaran los lentes que en muchos casos se necesitarían, cierto es que seguramente las lupas, los “impertinentes” una lente que sujetabas con la mano, o los célebres Quevedos, dos cristales con un puente que apoyaban en la nariz, fueran las opciones existentes, y eso seguro que en relojerías o joyerías como la de Delage (Paz 32), o la de Sampayo Novoa (Plaza del Hierro) tuvieran solución.  Lo que si está confirmado, era el binomio formado por estos oculistas de paso que confiaban en la pericia de farmacéuticos como Don Juan Romasanta (calle de la Unión 1), o Sánchez Toca (calle de la Paz) en cuya botica se elaboraban las cremas y colirios recetadas por los doctores e incluso se comenzaron a despachar las primeras “gafas de lectura”

 El gran cambio llegó en 1904 con la pionera Casa de los Lentes. Su fundador, Félix Carballo Cid, abrió el local tras su regreso de Cuba en la Plaza Mayor 18, donde hoy su rótulo original sigue siendo un túnel del tiempo. Aunque inicialmente compartía espacio con la platería y las máquinas de escribir, (no he podido confirmar si también ofrecían joyería y relojería), supuso el inicio de la especialización.

El salto definitivo a la modernidad ocurrió en 1967, cuando sus hijos, Manuel y Pacita, abrieron el flamante local de la calle del Paseo. Aquellos escaparates luminosos fueron el símbolo de un Ourense que despertaba, separando definitivamente la figura del "oculista" de la del óptico moderno.. Junto a negocios como la Farmacia Román, la Casa de los Lentes es de los pocos supervivientes que han sabido evolucionar sin perder su esencia.

Avancemos ahora hasta finales de los años veinte para conocer al personaje que tal vez más representativo de esta historia junto a esa óptica centenaria, os hablo del doctor Antonio Vázquez de Parga Jorge

A su llegada a la ciudad desde su Salamanca natal abrió consulta en la calle Progreso 93, (hoy creo que en ese edificio hay un gimnasio o cerca…). Médico del Hospital Provincial desde los años 30, su pericia era conocida en toda la provincia, pero su historia personal es la de un compromiso que fue puesto a prueba de la forma más cruel.

Republicano convencido y presidente de Unión Republicana en 1936, sufrió en carnes propias la fractura de la Guerra Civil. Es memorable su reclusión en la prisión-orfanato del Monasterio de Oseira. Allí, en el "Escorial gallego", su figura cobró una dimensión humana inmensa: la comunidad de monjes lo acogió con tal respeto que incluso permitieron que su perro conviviera con él en el monasterio.

Tras la guerra, y a pesar de las dificultades del régimen, retomó su labor. Su legado lo continuarían sus hijos, Antonio y Rosario, manteniendo el apellido Vázquez de Parga como un referente de la medicina Ourensana hasta la actualidad.

Entre la consulta de Don Antonio y los mostradores de la Casa de los Lentes se dibujó la historia visual de nuestros padres, de nuestros abuelos y la mía propia. Eran tiempos de recetas manuscritas y de los primeros cristales progresivos; tiempos en los que ir "al oculista" transformaba nuestra fisonomía mientras estrenábamos gafas paseando por el Paseo.

A partir de los años 60 y 70, a los herederos de Vázquez de Parga se sumaron profesionales como LosadaIglesias, Balbino o Lorente, consolidando un elenco de especialistas excepcional para nuestra ciudad, que hoy se complementa con clinicas especializadas. Tambien las opticas se multiplicaron con aperturas de grandes profesionales, Gafa de Oro, Varela, incluso el barrio del Couto no hace mucho estreno una optica ….

Mi más sincero agradecimiento a Doña Rosario Vázquez de Parga, por su amistad de tantos años y por su generosa colaboración para reconstruir estas líneas.

26/3/26

¿Quien sabe donde?. 1959

Preparando las vacaciones de Semana Santa en Ourensenotempo, voy a plantearos algunas preguntas para que os entretengáis.

Aunque creo que la de hoy es fácil, tiene su puntito de dificultad. Os presento esta imagen de 1959; fue portada de la revista Boletín de Información Municipal y mostraba una de las mayores transformaciones de los últimos tiempos en la ciudad.

¿Dónde estamos?


25/3/26

Joyas de nuestros abuelos

 


Hoy en día nos hemos acostumbrado al mueble práctico, aunque su calidad sea ínfima; sin embargo, nuestros bisabuelos consideraban que un mueble 'bueno' tenía que ser de madera de calidad y, si contaba con un considerable trabajo de ebanistería, mejor. Cierto es que las casas de antaño no eran los habitáculos reducidos que se estilan cada vez más: en los años 60, por ejemplo, un piso de menos de 100 metros no era lo habitual.

El hecho de que el mobiliario doméstico fuera de tal nivel se trasladaba también a la fabricación de objetos industriales o comerciales de similares características. Es el caso de este expositor que presentó la firma de Farmacia y Droguería de la Vda. de Aurelio Fernández Román en la Exposición de Santiago de 1909. No quisiera arriesgarme, pues a comienzos del siglo XX abundaban los buenos ebanistas en Ourense, pero el estilo me recuerda poderosamente al de los Rodríguez.

La revista Vida Gallega lo mostró en sus páginas y hoy la IA nos lo devuelve en color...


24/3/26

La plaza de Leon XIII en 1923 I.A.

 Parece que la plaza fue del agrado del fotógrafo o que la imagen tuvo un gran éxito en la isla caribeña, ya que al año siguiente mostraba esta fotografia , similar a la anterior pero capturada desde un ángulo distinto.

Poco parece haber cambiado en el entorno; sin embargo, esta imagen de 1923 de El Eco de Galicia aporta un dato que, al menos para mí, era desconocido: esa hermosa plaza se llamó durante un tiempo “Plaza de León XIII”.

Yo la conocía simplemente como Plaza Mayor, y en alguna ocasión la oí nombrar como Plaza de San Rosendo. No obstante, al menos entre 1899 y 1931 (aunque existen registros de 1955 donde todavía aparece dicha denominación), ese fue el nombre oficial de la plaza de la villa. Como detalle adicional, cabe destacar que este lugar fue el escenario de la esperada “Corrida del Touro”, el plato fuerte de las fiestas locales durante el siglo XIX."


 

23/3/26

Celanova 1922. Inteligencia artificial

Últimamente visito con más frecuencia la tierra de mi padre y, por ese motivo, estoy más atento a sus apariciones en mis lecturas de prensa antigua.

Nadie discute que el Monasterio de San Salvador, fundado por San Rosendo, es una de las joyas más hermosas de la provincia. No solo destaca su espectacular edificio con el claustro, sino que, en mi modesta opinión, el altar y todo el interior de la iglesia son un verdadero espectáculo. Si no lo conocéis, os recomiendo un paseo por la villa.

La fotografía es una de las que conservamos gracias a la revista ilustrada Eco de Galicia, que se publicaba en Cuba para aliviar la 'morriña' de nuestros emigrantes. Si os fijáis bien, aquellos que conocéis esta bella plaza notaréis un detalle hoy desaparecido.

Os muestro también la fotografía original para que veáis que la Inteligencia Artificial puede resultar una herramienta muy útil."

20/3/26

La Voz del Miño. Picnic y El Festival Ye-Ye


1966 los Posters ganan el primer concurso Micrófono de oro. La Voz del Miño, de aquellas se llamaban Los Dráculas


Grupo Picnic, micrófono de oro

“La Voz del Miño”


Ya os hablé hace tiempo (en 2023) de la emisora La Voz del Miño y os "amenazaba" con retomar el tema. Hoy, aprovechando que han caído en mis manos datos sobre uno de los "hijos" de la emisora en Ourense, el club Los Pic Nic, cumplo mi palabra.

A finales de los 60, la juventud ourensana tiraba de imaginación para suplir la falta de medios económicos. Era habitual que se unieran para formar grupos musicales, de teatro o simplemente para organizar los famosos guateques. Al echar la vista atrás, descubres que algunas de aquellas ideas eran geniales y contaban con apoyos rápidos para salir adelante.

En ese respaldo a la juventud destacó la ECS 18 La Voz del Miño. Su relación con el mundo sindical les permitió contar con un auditorio para 700 personas, un auténtico lujo. En aquel edificio del Parque también había un gimnasio y talleres que permitieron formar, por ejemplo, un fantástico club de aeromodelismo. Hoy, esos espacios tendrán otras utilidades, pero entonces eran el epicentro de la actividad juvenil.

Nada más comenzar su andadura, la emisora puso en marcha un concurso ya experimentado en otras estaciones del grupo: El Micrófono de Oro. El formato buscaba dar opciones a todos los estilos: canción moderna, española, hispanoamericana, instrumental e incluso humoristas. ¡Ojalá hoy existiera algo parecido!

En ese año 1966, ganó un grupo ourensano de los que dejaron huella: Los Dráculas, formado por Miguel Domínguez, Mario Dainow, Cano y Gustavo Valencia. Poco después, por razones comerciales, cambiaron su nombre a Los Posters, terminando su periplo musical como Nueva Democracia.

El éxito del concurso dio pie al nacimiento de un club de amigos de la emisora llamado Los Pic Nic. Lo que empezó como un club de fans promocionado por la radio tomó pronto entidad propia. Organizaban convivencias, excursiones y comidas cada fin de semana. En el edificio de la Sindical contaban con un local, el "Hall de la Juventud", donde celebraban bailes y reuniones para compartir ideas.


Sabela participante en 1967 y Los Rebeldes ganadores de ese año

             Lo que en un comienzo era algo similar a un Club de Fans, promocionado por la emisora, fue tomando entidad propia, lo primero organizar vivencias, excursiones, comidas… todos los fines de semana había actividad, y si no se podía salir. En el edificio de la Sindical contaban con un local. El Hall de la Juventud, donde organizaban sus bailes y reuniones para compartir ideas.

 Así fue que en septiembre del 67 se animan a organizar un concurso diferente, enfocado a músicos amateurs, exclusivamente ourensanos, El I Festival Pic Nic de la canción Ye-Ye, grupos como Los Yankees, Los Cuart, Los Otros, Tony and Charley, Los Rebeldes, Los Evres y Los Saltos se apuntaron, algunos nacían con ese aliciente, aunque también ourensanos conocidos colaboraban a dar cache al festival Jenaro (vencedor en el micrófono de oro infantil, por ejemplo), Jacome, María Fernanda etc. Por su entusiasmo y laboriosidad habían conseguido tener una sección fija en el Diario La Noche, “Hall de la Juventud” que se hacia eco de todas las actividades del club. E incluso servía de consultorio para la juventud. En los 60 la relación con los padres no era habitualmente todo lo fluida que se necesitaría, y….

Bassi Macía presidenta del club
Ya eran conocidos en toda la provincia y no dejaban de tener ideas que consiguieran entretener a la juventud, el siguiente proyecto fue el primer campeonato de natación provincial, que organizaron en Baños de Molgas, pero buscando la independencia económica para los actos que organizaban, no dudaban en tirar de imaginación. Entre otras ocurrencias, se ofrecieron al diario La Noche que tanto les ayudaba con su sección a vender por la calle sus ejemplares, ¿resultado?: el diario esos días se agotaba…

  Equipo de futbol y baloncesto, grupo teatral, cualquier proyecto que se ocurriera encontraba respaldo.  A pesar de esa sana actividad, muchos “mayores” no se sentían cómodos con su actitud, pelos largos, estilo de vestir, esa “rebeldía”, pero ellos no dejaban de sorprender. El siguiente paso fueron los magostos, una fiesta tan tradicional y enxebre no parecía hecha para su estilo, pero en la alameda los Pic Nic obtuvieron su premio al magosto mas “decorado”. Esos “modernillos” como algunos les llamaban intentando molestar, no dejaban de sorprenderse. El mes siguiente era navidad, y el Pic Nic se puso manos a la obra para recaudar fondos para la campaña, los niños de la casa hogar necesitaban cariño y que los reyes se acordaran de ellos, lo mismo que los abueletes del asilo, aunque estos casi se conformaban con un cariñoso abrazo, y los chicos de Pic Nic estaba dispuestos a ello.  Para recaudar fondos, un nuevo Festival músical, nuevo éxito.

Feliciano Trebolle "presi" del Club con otros "directivos" en una excursión.

            Aquel Ourense de los sesenta, donde los Beatles marcaban el camino, merece un artículo completo dedicado al Micrófono de Oro. La lista de ourensanos que pasaron por allí es amplia y me encantaría que me ayudarais a completar sus historias.

Ya conocemos a Los Iris de O Barco, pero han aparecido nombres que son una agradable sorpresa, como Las Fugitivas de Gustei. ¿Un grupo musical femenino en aquella época? Eso sí que era una novedad. También figuran en la lista: Irene Pérez Pérez, Antonio García, Ana María del Río, Odilo Rodríguez Vázquez, Jenaro Cid Fernández, Juan Manuel Cibeira Morales e Isidro Bejarano González.

¿Tenéis fotos o datos de alguno de ellos? Cualquier recuerdo será bienvenido para seguir completando este puzle de nuestra juventud dorada.

18/3/26

Las Burgas y las lecheras

 


 La fotografía que hoy os presento es una de las joyas de mi colección. Se trata de una placa de cristal que obtuvo el catalán Francesc Xavier Parés durante una de sus visitas a la ciudad, allá por el lejano 1918.

Para que le deis vueltas, os propongo esta antigua imagen de nuestras Burgas. Si os fijáis un poco, notaréis que no presenta el aspecto que actualmente conocemos. Lo curioso es que, incluso revisando otras fotografías antiguas de mi archivo, no encuentro ninguna que nos la muestre exactamente así.

El principal motivo de sorpresa es la ausencia de la "piscina". Me refiero a ese pozo que tantos disgustos dio a los ourensanos y en el que, lamentablemente, más de uno falleció escaldado. Tal vez por ello, en esta toma aparece tapiado por una robusta pared de sillar (propiño), a no ser que se hubiera movido la perspectiva y sea lo que asoma detrás de la valla a la derecha...

También existe la opción de que la foto sea de la Burga de Arriba, pero me resulta difícil identificarla en este contexto. ¿Qué opináis vosotros?

Independientemente de la resolucion de la duda de la piscina, coincidireis conmigo en que la fotografía es una imagen ourensana 100%....

17/3/26

Los Muchachos. Cuando Ourense asombró al mundo

     Durante años, estos muchachos, de la mano de su director y fundador, el Padre Silva, llevaron el nombre de Ourense por los cinco continentes. Lo que comenzó en 1956 como un refugio y una oportunidad para jóvenes humildes en la finca de Benposta, terminó convirtiéndose en una utopía hecha realidad: la Nación de los Muchachos.

    Bajo su lema "Fuertes de espíritu, sanos de cuerpo y limpios de corazón", el Padre Silva no solo creó un circo, sino un modelo de autogobierno donde los propios jóvenes eran ciudadanos con derechos y deberes. El Circo de los Muchachos, que vemos en este cartel de 1967 durante su estancia en el Burgo de las Naciones de Santiago, era el escaparate de ese esfuerzo.

    Aquella pirámide humana que hoy recuperamos con nitidez gracias a la IA, no era solo una acrobacia; era el símbolo de una comunidad que se sostenía unos a otros. Desde Ourense para el mundo, estos artistas demostraron que con disciplina y una guía espiritual y humana, no había meta —ni altura— inalcanzable. El fuerte abajo, el debil en medio y el Niño en la cumbre....

16/3/26

El verdadero Viaducto

 No os asustéis, no es que haya un viaducto falso y otro real. Lo que ocurre es que, al ser imposible verlo entero hoy en día, tendemos a pensar que el viaducto es solo el tramo que cruza el Miño.

En esta fantástica fotografía publicada por el diario La Noche en 1967, se aprecia casi en su totalidad; solo los árboles de Curros Enríquez y la curva de las Lagunas impedían la vista completa. Actualmente, los edificios que han crecido a su alrededor lo ocultan tanto que parecen dos puentes distintos. Gracias a esta restauración que he realizado con IA, podemos recordar cómo era la calle Samuel Eiján. Fijaos en la acera derecha: al menos dos edificios ya estaban en pie por aquel entonces... del resto, ni rastro.

14/3/26

El Obrero, prensa Ribadaviense

 

El Obrero

Defensor de los intereses generales de los Riberos de Avia y Miño

            Casi sin querer, y gracias a vuestra generosa colaboración, están saliendo a la luz un buen número de cabeceras que se creían perdidas: el Diario Oficial de Orense, Piave, El Radical, Acción Gallega… y el que hoy os presento: El Obrero.

Según mis datos, ya se podían consultar algunos ejemplares en el Museo Etnológico de Ribadavia; aunque todavía falta su digitalización para poder leerlos en el portal Galiciana, al menos tenemos la certeza de que están conservados.

Una petición personal: Aprovecho para reiterar mi deseo de que se logre un acuerdo que permita consultar la colección de prensa que atesora la biblioteca del Monasterio de Poio. Son joyas únicas, especialmente el diario El Derecho.

             Pero vayamos al tema. Sabemos que el mejor trabajo sobre la prensa Ourensana, se lo debemos al profesor Marcos Valcárcel, el con A Prensa en Ourense e a súa provincia, (1897) nos indicó que tendríamos que estar atentos a la aparición de nuevos ejemplares con los que se podrían ampliar sus estudios.

Sobre El Obrero, Valcárcel apenas pudo aportar un comentario general debido a la falta de ejemplares físicos en aquel momento. Situaba su existencia gracias a citas en otros diarios de la época (como El Derecho en 1891), pero poco más se sabía de su trayectoria real. En la ficha de El Avia Ilustrado aporta algún dato mas.

      55.- EL OBRERO (Rivadavia)

            XVIII Comentario: semanario de Ribadavia orientado á defensa dos intereses  locaís. Dirixido por Máximo Tome González, tiña unha tirada duns oitocentos  exemplares,    non está clara a súa duración: Altabella situado entre 1894 e 1896? E para Odriozola xa existía en 1891. Non coñecemos fondos desta  publicación, pero encontramos referencias noutros xornáis da época que confirman a súa existencia dende 1891 (aparece citado en El DERECHO do 10 de xullo de 1891 e do 10 de marzo de 1893). Tiña a súa redacción e administración na rúa Yáñez, nº 28, Ribadavia.

            Citado por Carré Aldao (237, Altabella (2), A. Odriozola (89), M Meruéndano (77), Pérez país (100), etc.…

Como veis de los XX apartados que suele aportar Marcos, en este caso se limita al comentario general, obligado por la inexistencia de ejemplares. Aunque también apunta El II Redacción y Administración Rúa Yáñez 28 Ribadavia

Se le ocultaban en aquellos años los pocos ejemplares que hoy conocemos y que le hubieran permitido despejar la mayoría de dudas. La primera constatar, cuando comenzó su andadura este Semanario Independiente. Que fue el domingo 1 de marzo de 1891. Confirmando las sospechas sobre su existencia desde ese año 1891, lo de hasta cuándo??? Aun seguirá siendo una incógnita pero presumiblemente no pasó del 1896….  Siguiendo el modelo del profesor Valcárcel esta seria la ficha que hoy se podría elaborar.

I.- Subtitulo. Semanario Independiente Defensor de los Intereses Generales de los Riberos del Avia y Miño.

II.- Redacción y Administración. Rúa Yáñez 28 (Ribadavia).

III.- Imprenta: Máximo Rodríguez Martínez Plazuela Interior Yáñez 28

IV.- Periodicidad: Semanal, salía los días 1, 8, 15 y 23 de cada mes

V.- Años de publicación: El primer número salió el Domingo 1 de marzo de 1891, sin que sepamos de interrupciones y segundas épocas. Su desaparición no se puede confirmar, pero conocemos números hasta 1896. Sin embargo la aparición del Avia Ilustrado en septiembre del 1897 que se presentaba como continuador de la labor de El Obrero y con la dirección de Máximo Tomé González. Hacen pensar en una sustitución de cabecera. Con la que se aprovecharía para convertirla en una publicación con ilustraciones tan del gusto de la época.

VI.- Formato 29 cm x 42 cm

VII.- Paginas: tres de información y colaboraciones y otra de publicidad.

VIII.- Ilustraciones: no en los ejemplares consultados.

IX.- Precio: 12 cts. números sueltos???.  1,25 pts. el trimestre y si había que enviarlo a cuba o puerto rico 2,5 pts.

X.- Tirada: según Altabella 800 ejemplares.

Publicidad de 1895

XI.- Fundador y director: Sin duda el director es Máximo Tome González, pero en cuanto al fundador hay dudas sobre si sería el propietario de la imprenta máximo Rodríguez al igual que sucedió con el Avia ilustrado???

XII.- Redactores: aparece con frecuencia el pseudónimo Juan del Avia, que puestos a especular yo identificaría con Tomé, pero…

XIII.- Colaboradores: se publicaban cartas de lectores así como poesías…..

XIV.- Temática: información general prioritariamente de Ribadavia. A pesar de ser de tendencia socialista, procuraba tratar los tremas de manera independiente. Se significó su constante petición de construir el puente de Cástrelo, y defender los servicios públicos de la villa, al tiempo que daba cobertura a los bailes y fiestas de sociedad.

XV.- Lengua: Castellana

XVI.- Secciones: Carta abierta y Ecos del Avia.

XVII.- Publicidad. Menos de la que querrían sus propietarios, pero…. Chocolates de La Cañiza, Pensión de Saturo Rey (Carballiño). Relojería Godas. Colegio San Luis Gonzaga. Zapatería de José Róo…….

XVIII.- Comentario.

XIX.- Fondos: en el museo Etnológico de Ribadavia están casi completos los años del 1893 y 1896, faltan muchos ejemplares de los dos primeros años. En mi poder esta el numero 211 de 1 de julio de 1895.

XX.- Bibliografía:  Además de la cita de Marcos Valcárcel. Carré Aldao (237, Altabella (2), A. Odriozola (89), M Meruéndano     (77), Pérez país (100), etc.

    No podemos olvidar la figura de Máximo Tomé González. Vigués de nacimiento pero ribadaviense de corazón, fue el alma de la vida cultural de la villa. Dirigió las tres grandes cabeceras locales: El Obrero, El Avia Ilustrado y El Ribadaviense (esta última hasta su fallecimiento en 1925). Su huella es imborrable en la historia de Ourense.

Se cita también en la Enciclopedia Gallega Universal. Y en un excelente artículo de Lolín Lira

El Ribadaviense fue la tercera cabecera que dirigió Máximo Tome hasta 1925 en que falleció.

13/3/26

La barcaza de Oira


            Nunca llegué a conocer este "bar" que se instalaba en medio del Miño para dar servicio a los bañistas de la playa de Oira. Según mis datos, funcionó al menos durante tres veranos. Comenzó siendo una estructura algo precaria que flotaba gracias al empuje de unos bidones de metal, pero, como podéis ver, en su último año incluso contaba con zonas cubiertas. Eso sí, lo de acercarse a la plataforma para zambullirse después al río ya no estaba permitido.

Reconozco que me encantaría —si no comer, que parece complicado— al menos tomar una cerveza o un café mecido por las aguas del Miño. Son placeres que hoy se nos ocultan. No obstante, si tenéis curiosidad y todavía no han cerrado, en Barra de Miño existían dos bares "fluviales" similares.

¿Por qué no buscamos maneras de integrar el río en nuestra vida? Lo hemos tenido siempre ahí y, sin embargo, casi siempre le hemos dado la espalda.