Consejos y avisos

7/9/26

La Virgen de Los Remedios y sus "madamitas"

 Por fortuna, aún conservamos la tradición de la quema de madamitas, aunque hoy en día la relacionamos únicamente con la festividad de San Lázaro. Sin embargo, existen pruebas de que era una práctica extendida a más de una fiesta popular de los ourensanos; y aquí tenemos la constatación de que la romería de los Remedios también contaba con ese "espectáculo".

Durante muchos años fueron los Méndez, familia propietaria por derecho de la ermita, quienes se encargaban de organizar la fiesta y los actos litúrgicos en estrecha colaboración con el Obispado. Eran tiempos en los que el 9 de septiembre no era un día festivo oficial, pero se estilaba otra fórmula: el medio festivo. Era algo similar a un sábado actual; por la mañana la actividad laboral era normal y por la tarde (aunque los que podían ya lo hacían a media mañana), los ourensanos se encaminaban hacia la ermita para honrar a la Virgen y festejar. No he conseguido averiguar con certeza si los colegios daban el día entero libre, pero me da la sensación de que sí...

A juzgar por las madamitas ya preparadas, la fotografía fue tomada sin duda el día grande de la novena, pero debió de ser por la mañana, pues aún faltaba por llegar el grueso de los romeros. Aun así, ya se aprecian puestos montados para la venta de las típicas medallas y escapularios, e incluso se llega a ver una ruleta de barquillos. La fiesta estaba a punto de comenzar.

Y un último detalle: la fotografía conserva una anotación por detrás que reza "año 1949", así que ya contamos con otro dato contrastado para nuestro archivo.

 

4/9/26

La entrada al Paraiso

 


La entrada al Paraíso.

O historia de una escalera

Una de las últimas veces que pude hablar con la entrañable Olga Gallego fue en un acto celebrado en el paraninfo del instituto Otero Pedrayo en 2010. Fueron apenas 5 minutos, pero con esa gran mujer eso podía ser un "mundo": los datos que manejaba en aquella cabeza eran envidiables. No me molesta confesar que para mí fue un orgullo que Olga se dirigiera a mí. Con su hermana Pilar, e incluso con su hermano Luis, tenía bastante confianza, pero con Olga siempre me sentía cortado. El caso es que fue ella la que se dirigió a mí para comentar una fotografía que en aquellos días había publicado en www.ourensenotempo.com, esta que aquí os muestro:


Como veis, es la balconada del "Patím Vello", para que nos entendamos, la que da a Juan de Austria. La imagen muestra varios detalles significativos. El más obvio, el de las cintas pegadas a los cristales, colocadas para evitar que la rotura de cristales por la previsible caída de bombas hiciera más daño del necesario (con eso podemos situar la fotografía en el entorno de la guerra civil, 1936-…). Pero lo que más llama la atención no es eso, ni siquiera que al fondo se adivine la fachada de la iglesia de los Jesuitas, "Santa Eufemia". Lo inesperado es ese edificio que precisamente la oculta. Mis lectores ya saben que fue uno de los que cayeron para ampliar esta plaza, algo que se hizo eliminando al menos cuatro edificios.

El caso es que ella me dio de inmediato datos que a mí me había costado varias semanas de búsqueda obtener. Os recuerdo que a Vázquez Gulías se le encomendó, a finales del siglo XIX, reformar esta calle buscando su ampliación, e hicieron falta casi 40 años para verlo hecho realidad.

Con este preámbulo, llega el motivo de este artículo: Olga, supongo que para animarme a seguir con mi afición por la historia de Ourense, me dio un dato que yo, y creo que la gran mayoría de vosotros, desconocíamos: aunque no se diseñó con esa intención, hubo un tiempo en que la entrada del pórtico del Paraíso era accesible desde el exterior.

Todos sabemos que, hasta hace bien pocos años, el acceso frontal a nuestro templo era imposible, ya que esa entrada se había dejado como una balconada por encima de la calle de las Tiendas. El desnivel complicaba dar otra solución, ante la falta de espacio con las edificaciones que, al parecer, existían allí desde un principio. No lo puedo asegurar, pero es muy probable que la mayoría de esas viviendas pertenecieran a gente del clero, como parece atestiguar el nombre de la calle paralela: Arcedianos, también llamada de la Gloria… Y ya sabemos aquello de "¡con el clero hemos topado!". ¿Quién se atrevía a tirarles sus viviendas?

En los años 80 del siglo XX se daba fin a un proyecto que el arquitecto Pons Sorolla había diseñado para abrir la plaza de San Martiño: se construyó la escalinata actual, aunque el planteamiento de la solución venía ya perfilado desde años antes. No era el primer intento: ya en 1927 el arquitecto Antonio Palacios había propuesto otro plan aún más ambicioso, encargado por el obispo Cerviño. En su versión más audaz, aquel proyecto llegaba a plantear la construcción de una gran plaza porticada de 24 por 50 metros cerrada frente a la catedral por un gran arco, y para conseguir el espacio necesario habría que expropiar y derribar cuatro edificios de la calle de las Tiendas, nueve de la calle de Arcedianos y otros dos de la calle Lamas Carvajal, el Liceo estaría frente por frente con la catedral. Ambos proyectos se basaban en las escaleras para realizar el acceso.

Sin embargo, lo que Olga me apuntaba, es que en otros tiempos, los desechos de la propia obra, junto con otros provenientes de la construcción de edificios cercanos, fueron amontonándose en ese desnivel, y que terminó generándose un terraplén que con más ganas que medios se podía utilizar como acceso.


Hoy, gracias a la inteligencia artificial, puedo mostraros aproximadamente cómo pudo haber sido esa entrada. Que, por otra parte, tampoco era tan necesaria como pudiera parecer, y si no estoy equivocado, en el proyecto original nunca se había planteado que se accediera por esa entrada al templo. La existencia de los bajos comerciales que aun hoy existen y los que se aprecia fácilmente que se han cerrado vendrían a confirmar que no hubo intención de construir esa escalinata.

Recuerdo un artículo del profesor Eguileta, en el que nos comentaba precisamente que estudiosos del tema no veían con buenos ojos la apertura de esas terrazas que tenía nuestra catedral, aun a pesar de que con ello se daba más visibilidad a la fachada principal del templo. El profesor Pita Andrade reivindicaba, de hecho, su conservación para poder recordar que esa misma estructura la tenía la fachada de la catedral de Santiago. Y es que, en efecto, la fachada occidental de Ourense, al igual que la del Obradoiro en Santiago de Compostela, no se concibió originalmente como acceso al templo, sino como un gran balcón. Ah, y también nos daba otro dato que suele pasar desapercibido: Santiago tiene plaza del Obradoiro y Ourense calle del Obradoiro (Lepanto es la antigua rúa de la obra, "Rúa operis").

Por último una pregunta: ¿Os imagináis como quedaría esa zona si los locales comerciales existentes y los arcos que se adivinan en la pared de esa fachada se abrieran a modo de soportales?. En mi modesta opinión, la plaza ganaría en espacio, y en estética…. Hay lo dejo…..

25/7/26

O espertar dun POBO

  o espertar dun pobo

ourense no Día de Galicia


Se lle preguntas a calquera que é o 25 de xullo, falarache de Santiago, de botafumeiros e de actos oficiais. Pero o Día de Galicia non naceu nun despacho. Naceu na pel, na distancia e nesa palabra que só nós sabemos pronunciar co corazón na man: A MORRIÑA.

Aínda que din que o Día de Galicia xurdiu en 1919 coas Irmandades da Fala, en Ourense o espertar da identidade viña de moi atrás. Moito antes de que os intelectuais puxesen de moda o galeguismo, Valentín Lamas Carvajal xa abrira o camiño. En 1876 fundou en Ourense O Tío Marcos da Portela, o primeiro xornal editado integramente en galego. Aquelo foi unha revolución. Non era unha publicación pra catro sabios; vendíase por miles nas feiras e chegaba ás aldeas. Cun ton retranqueiro e popular, Lamas Carvajal ensinoulle aos labregos e artesáns que o seu idioma era digno de imprenta. Foi o primeiro en demostrar que a nosa lingua era o noso maior símbolo de identidade.

Cando décadas despois colleron o relevo Risco, Cuevillas e, por riba de todos, don Ramón Otero Pedrayo, o terreo xa estaba sementado. Otero Pedrayo, patriarca das letras galegas, colleu xunto cos seus compañeiros de Nós ese idioma popular para levalo á filosofía, á ciencia e á vangarda europea.

Don Ramón entendeu mellor que ninguén que a maneira de potenciar o galego non era a través da imposición ou a obriga, que son ferramentas que adoitan lograr o efecto contrario. O segredo estaba en prestixialo, en espertar no pobo a convicción e o namoramento de que a súa lingua era valiosa. Ourense estaba a conseguir o milagre: transformando o galego de ferramenta do campo nun orgullo que a xente abrazaba por propia vontade. O 25 de xullo era a reválida anual dese orgullo conquistado nas rúas, nos quioscos e no corazón dos veciños. (Logo as cousas torceron, e polo de agora non se conseguiu recuperar o estilo dos pioneiros).

Pero daquela a identidade galega estaba coxa, porque Ourense tiña a metade do seu corazón partido pola emigración. Aquí é onde a morriña deixa de ser unha tristura pasiva para converterse nun motor. O Día de Galicia concibiuse como unha ponte invisible que cruzaba o Atlántico pra abrazar os que marcharan.

Mentres na provincia a xornada se vivía pensando no retorno, nos Centros Galegos de Bos Aires, Montevideo ou no Centro Galego da Habana, os ourensáns emigrados daban a batalla na distancia. Alí, o 25 de xullo era un día para vivir con orgullo. Escoitar a gaita, aqueles alalás e muiñeiras, aquelas pandeiretas e a simple cuncha da vieira e, por riba de todo, falar. Falar o galego en voz alta na diáspora era o mellor remedio contra o esquecemento. O idioma funcionaba como a única patria que ninguén lles podía quitar.

Esa morriña non quedaba en bágoas de banquete. O emigrante ourensán era de ideas claras e carteira por diante. Os cartos que enviaban con moito suor financiaron escolas, estradas e sociedades de progreso nos seus pobos. Máis tarde, a diáspora salvou a nosa cultura editando moitos dos libros e periódicos que hoxe son parte do noso patrimonio cultural. Os intelectuais, desde Ourense ou alá mesmo —que tamén emigraron—, poñían as ideas e a lingua, e os emigrantes sostiñan o orgullo e o futuro na distancia.

 Ali estaban os ourensáns das Irmandades da Fala. Monforte 1922

Celebrar este día non é mirar un calendario oficial; é entender que Galicia lle debe o seu espertar cultural e o seu corazón ás nosas rúas, aos nosos cafés, ao maxisterio de Otero —que nos ensinou a amar a lingua por convicción—, das irmás Do Campo, de Filomena Dato, de Risco, de Cuevillas… de todo un pobo que se sente GALEGO.

Neste día, o propio é brindar polo que fomos e polo que somos cun groliño do noso licor café, escuro e vivo coma a nosa historia…

Feliz Día de Galicia.

30/6/26

FELIZ VERANO....

  ☀️ ¡Llegó el verano y toca hacer las maletas! ☀️

Una nueva temporada de ourensenotempo.com llega a su fin. Como cada año por estas fechas, os doy un respiro de las pantallas y los medios digitales para que disfrutéis de las vacaciones.
¡Pero no os quedaréis sin vuestra dosis de nostalgia! Si os apetece seguir viajando al pasado a través de imágenes antiguas, podréis hacerlo en papel. Si nada falla, desde el 1 de julio hasta el 31 de agosto, tendréis una fotografía de Ourense no Tempo cada día en la sección especial de verano del diario La Región.
En septiembre espero seguir contando con vuestro increíble apoyo. Os adelanto que vuelvo cargado de sorpresas... ¿Tal vez el tercer libro? 😉
Además, estos meses me estaré familiarizando a fondo con la Inteligencia Artificial. Como os he comentado alguna vez, considero que la IA, bien utilizada, es una herramienta magnífica (aunque necesita una regulación estricta para evitar su mal uso). Últimamente os he mostrado ejemplos de lo que se puede lograr: recuperar imágenes inéditas a partir de viejas fotografías de prensa donde casi no se intuía nada, combinando un buen tratamiento fotográfico con rigor y conocimientos históricos. Estos días pienso divertirme y experimentar con la IA... ¡a la vuelta me diréis si os gusta el resultado!
 Una última petición antes de marchar...
¡No os olvidéis de rebuscar en los cajones! Esos pequeños objetos sin valor económico aparente son un tesoro para mí, ya que me ayudan a reconstruir y recordar el pasado comercial de nuestra provincia:
🔑 Llaveros
🔥 Mecheros y cajas de cerillas
👟 Calzadores
🛍️ Bolsas comerciales antiguas
Nota: ¡No hace falta que os deshagáis de ellos! Me basta y me sobra con que les saquéis una buena fotografía.
¡MUCHAS GRACIAS A TODOS Y FELIZ VERANO! 

29/6/26

"La cicatriz industrial"

 

Esta es la primera foto que veo obtenida de este lado de la estructura. y aunque sea una especulación creo que sería tomada en 1953 cuando se había dado la orden de derribo. 

    La mejor manera de definir esta estructura es como una “cicatriz industrial”. El ferrocarril, tan esperado en Ourense, llegaba desde Vigo haciendo un recorrido a la inversa de lo previsto. Eso sí, traía viajeros de Madrid, pero tras un largo trayecto que pasaba por el vecino Portugal.

Siempre que encuentro una fotografía de esta estructura, no puedo evitar pensar en que los beneficios que el ferrocarril traía para Canedo y Ourense se cobraban bien caros en la zona de la vieja estación. Fueron más de setenta años en los que esa cicatriz alteró la vida del barrio.

Otro enigma al que he intentado dar respuesta es por dónde discurría exactamente la vía ferroviaria. Al leer los periódicos de la época, la sensación es que corría pegada al río. Aunque en gran parte del recorrido esto es más que posible, en las cercanías de la ciudad supondría un desnivel considerable. Últimamente, a falta de datos concluyentes, me inclino por situar la vía por encima de la altura de lo que hoy es el barrio del Ribeiriño. Aun así, salvar la pendiente durante los crudos inviernos ourensanos de lluvia y heladas era sumamente difícil, y la tracción de las locomotoras fallaba por completo de manera frecuente. El trabajo de los ferroviarios se volvía entonces heroico: debían pasar gran parte de su jornada esparciendo arena manualmente sobre los raíles para evitar que las ruedas patinaran.

La liberación definitiva llegó en 1952 con la inauguración de la nueva estación de Ourense-Empalme. Poco después, en 1953, el puente de hierro fue finalmente desmantelado. Su desaparición sanó la división del barrio y dejó un vacío urbano que propició el nacimiento del actual parque de A Ponte, sepultando para siempre al gigante de metal de la avenida.

Con esta fotografía son ya cuatro las que tengo en mi archivo con esta estructura de protagonista, pero seguramente sean muchas más, ya que en los años 50 comenzaban a ser habituales las cámaras en poder de los particulares, y hacer fotos para el recuerdo de este “monstruo”, me parece que seria una buena idea. 

Si tenéis alguna me gustaría verla mi mail ya lo sabéis ourensenotempo@hotmail.com