Consejos y avisos

6/11/26

Empresas Ourensanas


De mi colección de Ephemera. papel impreso con membrete.

Empresas Ourensanas

    Ourense no se levantó solo sobre grandes nombres, sino sobre multitud de talleres, almacenes y casas comerciales que dieron empleo, abastecieron barrios enteros y sostuvieron una economía urbana de escala media. La investigación sobre la ciudad y sobre otras urbes similares muestra que ese tipo de tejido productivo, aunque menos vistoso que la gran industria, suele ser decisivo para la modernización local, la calidad de vida y la continuidad económica

 En Ourense habría que hablar de ese entramado, al menos desde el siglo XVI, y la Cordelería, fabricación de velas, muebles o el curtido de pieles serian sus principales protagonistas junto a un sector que tal vez de manera premonitoria comenzaba a crecer, tejedores, costureras, sastres… el mundo de la moda echaba a andar.  Para grandes empresas hubo que esperar la llegada del belga Manuel Malingre Parmentier a finales del siglo XIX para conocer  la que durante años fue uno de los principales motores económicos de la ciudad: la Fundición Malingre, abrió camino al introducir nuevas técnicas del hierro y acompañó durante más de un siglo la evolución urbana de Ourense,  como Ana Malingre tataranieta del fundador nos recordó en su tesis doctoral: La Fundición Malingre: historia y aportaciones al patrimonio artístico y etnográfico ourensano.  Sin duda que a su sombra se desarrollaron en el tiempo otras, empresas del sector como la fundición que recientemente descubrí en mis lecturas, montada por el polifacético Secundino Couto Solla a modo de complemento a su almacén de materiales de construcción, o la de Rogelio Fernández que desde la década de los 20 acogía a buen número de empleados en sus naves de la Lonia, o la fundición Pereira dos Santos (1942) o el taller de cerrajería artística de José Delfín Bao (Pelayo 6).

Como nexo de unión entre estas empresas del metal y las dedicadas a la automoción de manera exclusiva, muchos recordareis Carrocerías Pérez y Pegerto Caride. Sin olvidar a quien llevo el nombre de Ourense por todo el mundo con sus vehículos; Don Eduardo Barreiros.

Hoy vamos a intentar recuperar algunos de estos nombres industriales del olvido, con el animo de “excitar” como decían nuestros mayores a futuros empresarios a eso: montar nuevas empresas, se que no es sencillo, pero….

Si alguien nos pide citar empresas Ourensanas actuales, seguro que sectores como el de la alimentación (Coren, Aceites Abril, Cuevas), o la moda (Adolfo Domínguez, Lonia Textil, Verino etc.). ganarían por goleada en la memoria local. Pero aunque muchos no lo sepamos tenemos un tejido empresarial que sin duda tendría que aumentar, pero, el esfuerzo y tesón de muchos vecinos han dado sus frutos, os suenan: Copasa, REVI, DIGAL?, son líderes en sus sectores, por no citar empresas con una historia más que Ourensana, pero que para poder crecer han pasado a manos ya no netamente locales, el ilustre Eduardo Barreiros continua activo en GALFOR.  

Pero permitidme que me vaya a recordar aquellas que iniciaron la reconstrucción de esta provincia en aquellos lejanos años 40.  Sin duda como queda dicho, fue el metal la más representativa.  Y sin duda la que más alegrías dio a la provincia, pero aunque pueda parecer extraño en aquellos tiempos de penuria no faltaba el trabajo, salíamos del peor momento de nuestra historia pero el resto del mundo vivía el suyo con la 2ª Guerra mundial, y paradojas del destino para nosotros fue un “respiro”.  

Chapa publicitaria real, propiedad de asociación de vecinos Oira. Restaurada con I.A.

Disculpadme si echáis en falta un poco más de información sobre estas empresas pero hoy se trata de recuperar su nombre, y en otro momento procurare profundizar y mostrar imágenes.

Para comenzar nos subimos al carro de la automoción, y para ello en justicia se debe hablar de los hermanos Vázquez Rodríguez, quienes a su regreso de Cuba en el primer cuarto del s XX, hacen una pequeña incursión en el mundo textil, inaugurando “La isla de Cuba” en Progreso 52, pero rápidamente deciden que el negocio estaba en el motor creando Hispano American Buyers, S.A. para Galicia, y en Ourense nacía, El Garaje Hispano Americano. Después vendrían los más recordados: Agencia Citroën de Arturo González (paseo 12) La Agencia Ford (y Lincoln) de Marcial Vázquez Crespo (Aun no hace mucho desaparecida), y citar que el Garaje Hispano Americano vivía su segunda etapa con Salvador Fuentes. A modo anecdótico citar lo que prometía ser un innovador negocio pero en Ourense no cuajo: Los Autos de Alquiler, o mejor dicho El auto de alquiler de Felipe Castro Silva (Or-1236).

   Otro sector de interés lo formaban, los aparatos eléctricos, innegable novedad, y para sorpresa de muchos jóvenes, siempre se reparaban, no como ahora, los abuelos y nuestros padres no conocieron la famosa “Obsolescencia programada”, era así como los Talleres Radio (Manuel Gómez Montero), la Casa Aragonés, Jelasa (Jesús Lago y Lago Paseo) o la de Manuel FRAGA y Hermanos no daban hecho a reparar aquellos cacharros.

La madera, pero sobre todo los muebles fueron otra gran fuente de generación de empleo. Y no podemos pensar en carpinteros, la inmensa mayoría de fabricantes eran realmente ebanistas, Muebles Rodríguez, y Muebles Sánchez Vázquez, la pequeña empresa de Ramón Cebreiros (plazuela Trinidad 2) complementaban la oferta de decoración con bazares reconocidos como Outeiriño y Puga. Os suena Agapito?, en aquellos 40 los trabajos de pintura y decoración eran cosa de esta casa.

Para no extenderme no me olvido del sector de la construcción, Estanislao Reverter con su almacén de materiales de construcción (me contó hace unos días su biznieto, ¿o es nieto? Que Estanislao fue dueño del Hotel Barcelona en sus primeros años de actividad, según parece le encargaron la obra y a la hora de cobrar…. Bueno Don Estanislao al final se la “quitó” de encima que lo suyo no eran los hoteles). A pesar de los pesares seguía funcionando el almacén de don Secundino Couto Solla y la viuda de Felipe Castelao completaba la oferta.

La fábrica de cepillos de Justino comenzaba a ser conocida en el populoso Canedo y aunque conservaba el carácter familiar con que nació, ya daba trabajo a unos cuantos vecinos. Como La Industrial Cepillera Orensana, hoy cepillos Barbosa. Por último recordar que el mundo de la prensa y la imprenta tambíen han tenido una notable presencia en Ourense.... 

Y como siempre me quedé sin espacio, pero como os prometí al principio muchas de estas empresas intentaré que regresen a estas páginas con imágenes si puedo….

5/11/26

La Industrial

Esta semana ha tocado Ephemera, como veis, y mañana mi artículo en La Región también incluirá otro de estos documentos. Será una «hermosa» factura de una empresa ourensana, pero eso será mañana.

Hoy os muestro una de aquellas típicas postales que algunas empresas utilizaban a modo de publicidad, pero que también servían para anotar encargos, hacer cuentas o cualquier otra cosa que se le ocurriera al comerciante en ese momento.

La de hoy pertenece a uno de los negocios de papelería que tuvimos en la ciudad. Aunque su principal actividad era la imprenta y la encuadernación, trabajos que realizaban en el callejón que bajaba pegado a la antigua cárcel de Progreso, la fachada que aparece en la postal es la de la librería que tenían en Progreso, justo al lado de la confitería La Trinidad y de otro negocio con mucho sabor. ¿Os acordáis de las delicatessen de Santorum?

Pues entre esos dos locales estaba La Industrial...

Actualmente, el edificio continúa inalterado desde que cerró el negocio. Basta fijarse en los huecos de la fachada para comprobar que siguen siendo los mismos. Pero tal vez alguien debería buscarle un poco de rentabilidad a ese excelente solar, situado en una ubicación más que privilegiada...

4/11/26

Mas Ephemera, Suscripción a "La Zarpa"

Ayer os mostraba una receta medica que forma parte de mi coleccion de ephemera y hoy os enseño otra de las joyas que tengo en mi colección. 

Todos sabeis que era el diario La Zarpa, aquel que o abade de Beiro: Basilio Alvarez fundo y dirigio en 1921. Era un periodico declarado como agrarista, y esa fue su tendencia desde el inicio hasta que en el 36 por razones obvias desaparecio.  
Hoy gracias a que no todoel mundoi tira a la basura los viejos papeles, podemos ver un recibo de la suscripcion mensual. Seguramente los lectores habituales lo hacian de manera anual, pero en noviembre del 35 es posible que en prevision   de los acontecimientos ya se fuera pagando mes a mes????....

Como siempre os digo, la Ephemera carece de valor economico, pero el historico y cultural en la mayoria de casos es incalculable. Cuando encontreis por casa papeles u objetos de este tipo, acordaros de mi mail Ourensenotempo@hotmail.com . Ni siquiera es necesario que me deis el original, con una foto me llega....

3/11/26

La receta de un medico del siglo pasado...

 

Doctor Ramón Quesada Borrajo.
Fotografia recuperada con I.A. de la revista Vida Gallega 1916

Hoy en día, la atención médica recibe con frecuencia numerosas quejas, principalmente por los retrasos que existen en la asistencia. Y es indudable que para un enfermo el tiempo es algo fundamental, incluso vital: en ocasiones un retraso en determinado diagnóstico puede resultar fatal.

Sin duda debemos continuar pidiendo que mejore la asistencia, las técnicas, los medicamentos y todo lo relacionado con la salud. Pero quizás también convenga no olvidar que nada de esto ha surgido de la noche a la mañana. Han sido necesarios muchos años de avances en los que infinidad de profesionales han contribuido a mejorar el sistema día a día. Si hoy —ya no digo mi bisabuelo, sino mi propio padre— pudiera contarnos cómo era la asistencia médica de su infancia, nos sorprenderíamos enormemente.

Hace unos días, un buen amigo me regaló unos viejos papeles que cayeron en sus manos, y entre ellos venía esta receta que hoy comparto con vosotros. Ya sabéis que considero que la mayoría de estos documentos y objetos carecen de valor económico, pero poseen un valor histórico incalculable.

Creo que la lectura de la receta no entraña demasiada complicación (podría enseñaros alguna actual que... pero bueno, por si acaso), os diré que en ella se prescribía: flor de tilo, tintura etérea de digital, extracto de canela, bromuro potásico y jarabe de codeína. Un doctor amigo me confirma a vuela pluma que muy probablemente el paciente padecía una bronquitis, aunque también se aprecia algún compromiso cardíaco. Los expertos en la materia nos lo confirmarán; yo me limito a mostrar el documento.

Además de lucir el sello y la firma del doctor Quesada, si os fijáis veréis que fue dispensada en la farmacia Fábrega: el paciente salió de la consulta y, a solo unos pocos metros, encargó su preparado.

No os voy a hablar hoy  del doctor Ramón Quesada Borrajo, ya que el amigo David Simón se ha encargado de recuperar su currículum en varias ocasiones. Únicamente, para que os situéis, recordar que fue el primer presidente del Colegio Médico-Farmacéutico, entre otros muchos cargos de relevancia.

2/11/26

La primera residencia sanitaria

 Pocos recuerdan que este edificio fue la primera residencia sanitaria de la ciudad. Evidentemente, no se puede comparar con sus sucesores, ni por capacidad ni por comodidad, pero en aquellos momentos eran muchos los que descubrían que la asistencia sanitaria adquiría otra dimensión.

Se inauguró en octubre del 47 en la «Casa de Campos» y, como rezaban los carteles de la fachada, dependía del Instituto Nacional de Previsión. Realmente, no eran más de cuatro plantas del edificio, en las que había 40 camas. En la primera planta se realizaban las consultas; en la segunda estaban las salas de cirugía y hospitalización de hombres, y la tercera acogía las habitaciones de mujeres. (No he podido confirmarlo, pero es probable que el cuarto piso lo utilizaran las monjas que daban asistencia a los enfermos y que, al mismo tiempo, se usara de almacén).

En aquellos años, en los que la gente estaba acostumbrada a tener que sacudirse el bolsillo para recibir asistencia, el hecho de contar de manera gratuita con la atención de profesionales del nivel de los doctores Peña Rey, Borrajo o Vázquez de Parga suponía un avance espectacular.

Lo sencillo sería decir que a este centro lo sustituyó en mayo del 69 la residencia Nuestra Señora del Cristal, pero son muchos los pasos intermedios que habría que citar. No me refiero solamente al recordado «18 de Julio» (calle Celso Emilio Ferreiro, esquina con Valle-Inclán), sino también a los varios hospitales privados que hubo en Ourense: Peña Rey (Parque de San Lázaro), Julio García (calle Habana) y «El Carmen», con los doctores Sueiro y Morante (primero en las calles Progreso y García Mosquera, y después en la calle Habana). Sin olvidar nombres como Pol Piñeiro, Ascarza, Guitián o Cabaleiro. Y desde luego no me olvido de los centros que la Diputación desarrolló con la intención de cubrir las necesidades de beneficencia: Las Mercedes, Las Lagunas, etc.

Evidentemente, debería profundizar en el tema y corregir algún error que seguramente he cometido, pero eso será otro día...