Consejos y avisos

8/10/26

Los Hermanos Vazquez, en el mundo del automovil. 1926

         Es un caso curioso el que ocurre con esta marca de coches en nuestra Auria. A pesar de la importancia y el prestigio de Chevrolet en los comienzos de la automoción, en Ourense se recuerda más el edificio que albergó la concesión que los vehículos en sí, y mucho menos a los propietarios de la concesión.

        Cierto es que el edificio era obra de Gulías y que tenía un diseño original, por no hablar de los usos que tuvo, ya que, cuando dejó de prestar servicio como concesionario, pasó a ser oficina de información de Frentes y Hospitales, para después de la guerra alojar a algunos de los negocios más reconocidos de aquellos años: Bazar Pedro, Electricidad Hermanos Fraga y Relojería Joyería El Telescopio (Hoy Juysa), entre otros.

        El concesionario que conocimos como La Chevrolet lo era, desde luego, de esa marca, pero también de FIAT, Dodge... Los Hermanos Vázquez Rodríguez dominaban ese mundillo y, por mis datos, habrían triunfado en cualquier negocio gracias a su visión empresarial y capacidad de trabajo. Habían hecho fortuna en Cuba, y cuando comenzaron los primeros problemas en la isla, regresaron a su tierra. Aquí, entre Eduardo, Manuel, Pepe, Indalecio... crearon una infraestructura desconocida en el mundo del automóvil, con agencias en Vigo, Ourense, Villagarcía... en las que no escatimaban a la hora de construir edificios ni de montar talleres propios. A todo eso, ¡cómo no!, se unía la publicidad. Hoy os presento este bello cartel que he recuperado gracias a la IA, pero también os mostraré otras iniciativas de marketing de la empresa.

        Esta es la fotografía recuperada con I.A. que se hizo durante la entrega del vehículo que iba a llevar a Luis Ksado como reportero gráfico durante la Vuelta Ciclista a Galicia, vehículo y chófer cedidos por los Hermanos Vázquez.



 

7/10/26

Ciclismo en 1926

En los años veinte, nuestros abuelos y bisabuelos vivían con intensidad los comienzos de los nuevos deportes. Entre ellos, el ciclismo era uno de los más seguidos, tanto por grandes como por chicos. Aquellas máquinas de dos ruedas habían llegado para facilitar la movilidad y acortar distancias, pero rápidamente surgió quien las vio como un magnífico deporte.

Cuentan las crónicas que tuvieron una muy buena relación con el mundo de la fotografía. Os recuerdo que Luis Ksado formó el equipo Blanco y Negro, que tenía entre sus divisiones la ciclista, y que José Pacheco cedió una parte de su local a Narciso Dacunha para que tuviera allí su relojería y tienda de bicicletas. ¡Qué mezcla más original! Relojería, tienda de bicicletas y estudio fotográfico. ¿Por qué no?

La foto que hoy os enseño muestra la salida de la prueba que el 9 de mayo de 1926 se celebraba en nuestra ciudad, y lo que me llama la atención es la detallada relación de reglas que se tenían que explicar:

Se disputaría en una sola carrera, saliendo de la Alameda por la calle Progreso para girar hacia la carretera de Reza, hasta el km 10, donde estaba situada la mesa de control en la que cada ciclista tenía que firmar para demostrar su paso. En aquel entonces no todos los competidores tenían acceso a bicicletas con cambios, motivo por el cual no se permitían, ya que eso daría una gran ventaja. Las máquinas tenían que llevar piñón fijo, piñón libre o piñón fijo con contrapedal (no os puedo dar mucha explicación, solo conozco la del piñón fijo). Los corredores no podrían contar con la asistencia de entrenadores durante la carrera, ni de ningún amigo o aficionado. Sin embargo, estaba previsto que, si por alguna circunstancia se estropeaba la bicicleta, esta pudiera ser sustituida por otra; es decir, el entrenador podría ir cerca, pero solo para cambiar la bici.

A los 75 minutos de comenzada la prueba se daría por terminada y el jurado se retiraría ya. Y, por último, cualquier corredor que hiciera el recorrido, o parte de él, andando, montado a caballo, en carro o en cualquier tipo de vehículo, sería descalificado...

Foto original del diario Pueblo Gallego

6/10/26

WWW.Canedo.eu Vias de comunicacion en Galicia

 Una de mis visitas obligadas en las redes, es con frecuencia la pagina que el amigo Manuel Dominguez quiroga, desarrolla desde hace años con CAnedo como protagonista. Ya os he comentado en otras ocasiones que sus trabajos son infinitamente mas elaborados que los mios.

Su ultimo trabajo os lo presento con la recomendacion de que visiteis el blog para verlo completo. Manolo ha investigado sobre la evolucion de las vias de comunicacion en Galicia desde los romanos hasta nuestros dias, y con sus datos podremos conocer mejor nuestra historia. ¿sabiais que la via XVIII fue la principal que cruzaba nuestra provincia?.... ¿Que dos vias secundarias colaboraron de manera esencial en el desarrollo de nuestra provincia: Aquis Flavii (Chaves) a Lucus Augusti (Lugo), Aquis Querquernis (Bande) a Palla Auria (Ourense).

Con el trabajo de Manuel podreis responder muchas preguntas y entender unos cuantos ?  ¿Sabeis que era mas facil llegar a Astorga que a Santiago????.

No me extiendo mas, visitar la web www.canedo.eu y descubrirlo vosotros mismos.   

Gracias Manuel por tu amistad y por estos excepcionales trabajos con los que tanto disfruto.

Aqui os dejo el enlace directo a este nuevo trabajo 

Viario de Galicia


5/10/26

Se buscaba destino para este edificio


Tal vez sea por mi costumbre de intentar aprovechar todo lo antiguo, llevada quizás a niveles que debería corregir, aunque tampoco me ha ido tan mal. Disfruto de una Vespa 125 que lleva rodando desde hace mas de  65 años  «otros ya estarian jubilados», alguna piedra de molino del río Cabe espera pacientemente ser convertida en mesa de jardín, luminosos de antiguos comercios adornan mis paredes... Para mí es una pena que desaparezcan. Vamos, que si me descuido, acabo viviendo en un museo —aunque con mejor ambiente que muchos de ellos—.

El caso es que encontré esta foto del año 1953; su autor fue Miguel Ángel «Villar» y muestra la vieja estación de Canedo, que esperaba ser útil de nuevo con toda la ilusión del mundo. Los políticos barajaron varias opciones, pero al final, como suele ser habitual, decidieron que era mejor tirarla y construir algo nuevo. Qué novedad. Por fortuna, la empresa encargada de desmontarla tuvo más criterio que los que la condenaron, decidió aprovechar lo que pudo en otra obra, y hoy aún podemos ver algunas de esas ventanas en un edificio al final de la avenida de Santiago —enfrente de la gasolinera, por si alguien quiere hacer la peregrinación—. Eso sí, os aviso que esas casas tampoco parecen tener muchos años de gloria por delante; ya están un poco mayores. Si me dieran a mí la piedra, aún les encontraba utilidad... pero claro, a estas alturas ya me conocéis.



2/10/26

A Conchada. Toen (1927-2011)

La maqueta que los alumnos de la Diputación hicieron del primer diseño, bajo la dirección de Luis Xesta, es la única prueba que tenemos de lo que iba a ser este proyecto. Era mayo de 1929 y la maqueta se expondría en Sevilla y Barcelona. Cuando se iniciaron las obras el parecido era escaso, pero el resultado, mucho más ambicioso…

“A Conchada”

Psiquiátrico de Toen

Hay edificios que nacen con una vocación y acaban teniendo otra completamente distinta. El de Toén quería ser leprosería y terminó siendo psiquiátrico. Tiene su lógica: la lepra casi había desaparecido, pero los locos, ¡ay!!!, esos nunca faltan.

Todo empezó en 1927 cuando alguien tuvo la idea de construir una leprosería para dar servicio a casi toda Galicia. Ourense fue elegida por unanimidad —uno de esos raros momentos en que casi todo el mundo está de acuerdo en algo—. El concello de Toén ofreció los terrenos de los montes de Costeira y Bacariza, en el Lugar de A Conchada (San Pedro de Moreiras) y rápidamente la Diputación provincial los consideró una perfecta ubicación. Buen gesto, aunque la historia que vino después fue, como suele pasar, bastante más lenta y enredada de lo que nadie esperaba. Antes de seguir, un dato: en aquellos tiempos se construía también el sanatorio de Piñor y por esa coincidencia es frecuente encontrar errores en la prensa de la época.

Se encargó el proyecto al arquitecto de la Diputación Antonio Conde Fidalgo, y para 1929 ya tenía hasta maqueta, construida con mucho mimo por el profesor Luis Xesta y sus alumnos. Tan orgullosos estaban que la llevaron a exhibir a la Exposición Iberoamericana de Sevilla, y también a la Internacional de Barcelona, donde proyecto y maqueta recibirían grandes parabienes. Lo que finalmente se construiría ya no se parecía tanto a ella, pero eso es otro cantar.

1929 Conde Fidalgo (X).  en la Expo de Sevilla durante la visita del Rey

Luego llegó el silencio. Años y años sin que el proyecto avanzara un palmo. No hay explicación clara para tanto parón —si exceptuamos el paréntesis bélico—, pero en este país las grandes obras sanitarias siempre han tenido el don de la paciencia infinita. No fue hasta 1944 cuando las cosas volvieron a moverse, y la Diputación cedió oficialmente los terrenos al Ministerio de la Gobernación. Para entonces ya nadie hablaba de leprosería: los pabellones, construidos en piedra con mucho cuidado y detalle, esperaban un destino diferente.

Ese destino llegó con el ofrecimiento al Patronato Nacional de Higiene Mental. Fue el presidente de la Diputación, Rodríguez de Dios —a quien hay que citar con justicia porque sin su empeño esta historia habría quedado en nada— quien vio la oportunidad. La Diputación gastaba cada año una fortuna enviando enfermos al sanatorio de Conxo en Santiago, y aun así registraba quejas frecuentes por la atención que estos recibían. Había alternativas, sí, pequeños centros como el de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en O Couto, pero era muy pequeño y de coste elevado. En Toén tenían edificios, terrenos y carretera. Solo faltaba convencer al Ministerio. Y Rodríguez de Dios lo consiguió. Unas modificaciones serian suficientes: ya no seria necesario tener tan separadas las construcciones, al no ser enfermedad contagiosa, pero ningún edificio debería de tener mas de dos alturas por riesgo de…

Dejaré al margen el tema de las obras, solo citaré a la empresa Rodolfo Lama como la encargada de llevarlas a cabo, y que en la administración de la obra estuvo mi suegro Pepe “Labareda” casi desde el comienzo. Con apenas 14 años, ya conocia por nombre y apellidos a los mas de 400 obreros que a diario tenian que ser controlados para que cobraran puntualmente las horas trabajadas.

Uno de los edificios de A Conchada, fotografiado en 1955. Terminado, vacío y esperando. 

La puesta en funcionamiento fue otra odisea. Desde 1957 se anunciaba la apertura, pero hubo continuos retrasos que fueron venciendo uno a uno con voluntad firme. A finales del 58 llegaron a la ciudad las monjas que se encargarían del cuidado de los internos, las HH. de la Caridad de María Santísima del Huerto, con la experiencia de haber atendido en Madrid el Hospital del doctor Nájera. Ellas gestionarían las compras del ajuar preciso. En enero del 59 se nombró al doctor Manuel Cabaleiro Goas como primer director, pensando que todo estaba a punto, pero… se hablaba ya de una puesta en funcionamiento más que de una inauguración, y el doctor, con la mejor de las voluntades, no tuvo más remedio que señalar las carencias.

Quince días antes de que llegaran los primeros enfermos trasladados desde Conxo, el propio Rodríguez de Dios andaba pidiendo ayuda a los alcaldes de la provincia para reunir las 170.000 pesetas que costaba un encefalógrafo. Sí, han leído bien: el centro iba a abrir sus puertas sin uno de los aparatos básicos de diagnóstico de la época. Fueron muchos los alcaldes que contribuyeron, y no precisamente por altruismo puro: todos pensaban en poder alojar algún día en el centro a alguno de sus paisanos. Porque ya se sabe, aquello de que cada pueblo tenía su tonto. Hoy, ??????. 

 El día que el centro echó a andar, el doctor Cabaleiro aprovechó la ocasión para pedirle al gobernador que mediara para que les instalaran el teléfono. Así, en 1959, a más de doce kilómetros de la ciudad, con enfermos mentales a su cargo, el psiquiátrico de Toén no tenía línea telefónica. Si algún paciente desaparecía, la única opción era mandar a alguien corriendo a avisar a las autoridades. Una situación tan surrealista que casi encajaría mejor en el repertorio de sus propios internos. El personal y los 14 primeros enfermos estaban preparados. El centro, casi…. Entre las carencias, en muchos artículos consultados citan la carencia de instalaciones preparadas para internar a mujeres, y de hecho jamás se construyeron, al final se acondicionó una zona del edificio general para albergar a 30 pero era a todas luces insuficientes. Por no recordar que eso ya fue en los 80….

Capitán Bombilla. un personaje  entrañable

Y aquí viene la parte que más me gusta de esta historia. En el sanatorio residían personajes de los que yo llamo entrañables. Uno de ellos era Emilio, más conocido como el Capitán Bombilla, aunque también le llamaban Emilio O Do Toxo. Durante muchos años había vivido en la ciudad, durmiendo en el horno de Camilo en el Puente o en el de Chaparro en la avenida de Buenos Aires, cuando no en cualquier portal. Emilio estaba considerado loco, pero si lo veías hablando con los niños te entraban serias dudas sobre quiénes podían ser los locos y quiénes no. En sus últimos años, quizás de manera acertada, se decidió llevarlo a Toén. Allí, sin uniforme ni gorra ni toxos ni bombillas, admitía que Toén era su casa, que allí estaba su familia.

A Conchada fue eso para mucha gente: un lugar con historia, con raíces, con personas. Cierto alcalde de Toén solía decir que sin sus "locos", el municipio se habría muerto de olvido. Una enfermedad, esa sí, muy difícil de erradicar en estas tierras.

La inauguración oficial, por mis datos, aún se espera. Lo que si es bueno recordar es que el centro sirvió además de para dar asistencia a un buen numero de enfermos, para que se formaran excelentes psiquiatras que han dejado y dejan huella en la psiquiatría actual… Lamas, Cabaleiro….