Consejos y avisos

15/10/26

Un paseo frustrado. El Padre Feijoo

Fue en 1959 cuando se trabajaba en la construcción de la ciudad escolar en el barrio del Puente. La estación de Canedo se había trasladado al Empalme, y esos terrenos, en una zona céntrica del barrio, quedaban disponibles. No voy a ocultar que me parece una buena decisión el uso que se decidió; como sabéis, fueron el instituto Blanco Amor (masculino), la escuela del 12 de Octubre (F. P.) y la escuela normal (Aneja), hoy creo que es colegio de Educación Infantil y Primaria.

Pero lo que hoy os voy a recordar fue otra de las ideas peregrinas que se estilaron con frecuencia en esta ciudad. Desde finales del siglo XIX , se había dedicado una plaza ajardinada al ilustre fray Benito Jerónimo Feijoo, el padre Feijoo. En ella disfrutaba sus días a pesar de que un par de magnolios, según parece, tapaban en parte su visión (y algún gracioso durante unos años hacía una broma que, por fortuna, no dañaba la estatua). Pues en ese año, alguien pensó que sería mejor lugar para nuestro ilustre padre la plaza que surgiría de la construcción de esa nueva ciudad escolar. Y no sé qué tal quedaría, ¿pero era imprescindible quitarla de su sitio para adornar otro lugar? ¿Qué pondríamos en sus jardines, ¿la fuente de la Alameda?. no voy a entrar a discutir cual es mejor ubicación, si estar al inicio de la calle mas concurrida de la ciudad, o delante de centros educativos donde el ambiente no es de paseo precisamente, 

Por fortuna, en mi modesta opinión, no se llevó a cabo el traslado —otros sí, pero...—. Y al final fue una merecida estatua a don Vicente Risco la que ocupa aquel lugar. ¿Quién mejor, con su historial de relación con la educación y formación de maestros?



14/10/26

Cenas a la americana....

 


        En mis lecturas de prensa antigua es frecuente encontrarme con el término "cena americana" para definir ciertas reuniones sociales organizadas por las sociedades recreativas. El Club Orensano (posteriormente reconvertido en Club de Tenis) era el que más se prodigaba en este tipo de eventos junto al Liceo; no en vano, ambas eran las sociedades que contaban con los mejores locales de la ciudad.

        El caso es que no me había preocupado por indagar en el significado del término hasta que encontré una nueva fotografía que lo mencionaba. Se trata de una imagen del Club Orensano. Ya os he hablado de él en otras ocasiones: estuvo un tiempo en el edificio que muchos recordamos por  Calzados Celestino. En aquella época, el Café Moderno ocupaba el bajo y la primera planta albergaba a este conocido club, el mismo que más tarde se transformó en Club de Tenis y pasó a ocupar las instalaciones detrás de la torre, donde hoy se levanta el Edificio ISCAR.

        Pero volviendo al tema, que ya me estaba liando... La "cena americana" era un concepto que gustaba mucho porque compatibilizaba una cena ligera con el baile. No había que esperar a que terminaran los pesados platos tradicionales; lo principal era la diversión y la música, mientras que la comida funcionaba simplemente como un apoyo para los descansos. El menú consistía principalmente en platos fríos —como sándwiches, embutidos y quesos— acompañados de repostería fina.

        A pesar de la informalidad en lo referente a la comida, sí que se exigía una estricta etiqueta en el vestir, ya que eran consideradas reuniones muy elegantes de la alta sociedad. Hoy en día, y aunque exista una lógica evolución, este formato sigue vivo: es el que aún conservan las sociedades más antiguas para sus fiestas anuales, como se me ocurre que pasa, por ejemplo, en la de la Peregrina en Pontevedra.


13/10/26

Martes y trece.... El Marracú: coplas de un crimen que estremecío Ourense

 

El Marracú. 

        Hace años dediqué unas cuantas horas y días a desentrañar la historia que escribió con sangre este personaje: el Marracú, episodio fundamental en la crónica negra ourensana. Como recordaréis, en 1919 la ciudad se estremeció al conocer, primero, la desaparición de un comerciante madrileño; a medida que pasaba el tiempo y avanzaba la investigación, se volvía cada día más evidente que había tenido un cruel final.

        No voy a repetir la historia, porque podéis leerla en el blog utilizando el buscador. Hoy, aprovechando que encontré esta fotografía de las que en su día se publicaron para delatar al asesino, voy a recuperar otro de los elementos que circulaban por la ciudad en aquellos años. Recordad también que desde el asesinato hasta la detención del Marracú transcurrieron cinco años, tiempo más que suficiente para que el pueblo le dedicara canciones…algún día dedicaré un artículo a un tema que también me apasiona pero al que no encuentro manera de seguirle la pista: me refiero a las coplas de ciego, también llamadas pliegos de cordel.

        Revisando en archivos y redes, puede encontrarse este fragmento:

Inocente Federal, si no vinieras a Orense
y por tu hijo te guiaras, no llevaras esa muerte.
Para meterlo en la mina, arrastrado lo llevaron…

        Nos lo cuenta Amelia González Iglesias en la revista digital A Solaina, de la web Seixalbo.com, y se lo debemos a la memoria de su abuela.

        La memoria es algo frágil, y por otra fuente me llega esta letra, más larga y seguramente tan válida como cualquiera:

…por tu hijo no lloraras lágrimas de tanto horror.
Él te buscaba en las calles, preguntando con dolor,
mientras cartas falsifican en tierras de Portugal,
para ocultar el destino del infeliz Federal.

La codicia del Marracú en su huerta lo enterró,
en una mina de agua el cuerpo sin vida echó.
Mina de piedra y fango, pozo de vecindad,
donde enterraron los cuartos y la santa caridad.

La justicia al final destina. Vecinos que me escucháis
en la feria de Orense hoy: guardaos de tratos falsos,
que la vida al hoyo va.

        Pero con vuestro permiso, esta tercera versión es para mí la más probable como real de aquellos años. Me la cantó —sí, lo habéis leído bien, me la cantó— mi buen y añorado amigo Adolfo Rego Pérez. Él, aunque poco le faltó, no había nacido cuando ocurrieron los hechos; pero esas cancioncillas eran algo que le gustaba tanto como coleccionar todo lo relacionado con Ourense: carteles de fiestas, coplas de mayos… El caso es que en una de las conversaciones telefónicas que teníamos los viernes, cuando él terminaba de leer mi artículo en La Región, se puso a cantar estas estrofas. No lo esperaba y no pude grabar, pero lo convencí y me fue repitiendo al dictado lo que aquí leéis. Yo tuve el privilegio de escucharlo con el típico soniquete de los pliegos de cordel.

Al rico comerciante, que llamaban Federal,
lo trajeron a Orense para un negocio hacer.
Venía buscando tesoros,
con los bolsillos repletos,
y encontró la sepultura
en los pozos más secretos.

Por culpa del vil metal,
un buen hombre se perdió,
en una mina de agua,
el Marracú lo escondió.

No busquéis en los caminos,
ni preguntéis en la estación,
que el cuerpo del Federal
está en profunda prisión.

Seguramente que  alguno de vosotros tiene otra version, es lo que tienen estas coplas, que cada ciego tenia una y el que las escuchaba, se componia otra, por eso es tan complicado recuperarlas, pero...  

9/10/26

Plan Nacional de vivienda I

  


Dos imágenes que mostraban la barriada General Mola del Couto en aquel año 41.

Aquellos Planes de vivienda

 Entre los muchos problemas que padece la sociedad española actual, hay uno que destaca sobremanera, y no es otro que el acceso a la vivienda. Nuestros jóvenes hace tiempo que desearían haberse emancipado, y por desgracia la mayoría no pueden hacerlo, incluso los que ya han conseguido trabajo. No son capaces de reunir el dinero necesario para hacer frente a una entrada, y las hipotecas que firman los que se atreven a ello tienen unas duraciones tales que, más que hipotecar sus viviendas, lo que hacen es hipotecar sus vidas.

¡Pero!!! No seré yo en este foro quien juzgue las causas, pero lo que sí intentaré hoy es recordar la solución que se dio a ese problema en épocas anteriores. La más reciente es la de la posguerra, y en ella vemos que, ya de manera inmediata, en 1939 se crea el Instituto Nacional de la Vivienda, organismo que sería el encargado de estudiar el problema en cada provincia y proponer soluciones. Estas iban a ser de todo tipo: desde construcción directa por parte del Estado para alquiler, hasta promover que los constructores privados accedieran a ayudas para construir a precio regulado. A eso se sumó la liberalización del suelo, y con todos esos elementos se pretendía crear en todo el país la nada desdeñable cantidad de más de 3.000.000 de viviendas. No se llegó a esta cifra en el primer envite, pero el INE nos dice que, sumando "los planes sucesivos que se fueron desarrollando hasta mediados de los 70", la cifra superó los 4.500.000 de viviendas…

La Tercera vía.

Junto a esos planes de vivienda existió con anterioridad otro plan, que se enfocaba em mejorar en lo posible la vida de quienes estaban abocados a utilizar chabolas e infraviviendas. Que haya conseguido identificar, el grupo mas numeroso fue el del grupo “Martin Ballester”, denominado así en honor del que en aquellos inicios de los 40 era el Gobernador Civil, se trataba de un grupo de pequeñas viviendas de construcción muy espartana, pero que contaba con un pequeño terreno de manera anexa, los usuarios según me comentaban viejos amigos, provenían ya de asentamientos más precarios si cabe; el barrio del Cachete, y la antigua Barbaña, motivo por el que se sintieron afortunados con esa posibilidad. A falta de mas profunda investigación, esas viviendas cuando la situación mejoró, se eliminaron y sus usuarios pasaron a disponer de otras de mejor calidad.  Y ocupaban menos espacio????


Esos pequeños adosados componían el Grupo Antonio Martín Ballester (me ha sido imposible contrastarlo de manera fehaciente, pero he de fiarme de quienes dicen recordarlo).

Pero veamos qué ocurrió en nuestra Auria tiempo atrás.

Hay que citar a nuestra Caja de Ahorros Provincial como motor de la segunda fase, la que tuvo verdadera repercusión en la mente de los ciudadanos. No porque en la fase anterior no hubiera obra, sino porque la calidad y los servicios de esta segunda etapa fueron notablemente superiores. Es probable, también, que ya se conocieran los fallos de la etapa previa y se corrigieran. El resultado: los catorce años transcurridos entre 1961 y 1975 fueron determinantes, y muchos ourensanos pudieron por fin estrenar vivienda.

De la primera fase, el barrio del Couto fue uno de los primeros beneficiados, y la barriada General Mola, su estandarte. Hoy las conozco bien por circunstancias personales, y sin ánimo de criticarlas, debo decir que eran viviendas mejorables; es cierto que se incorporaron detalles originales, como los lavaderos en los sótanos con salida a una zona que, aunque pública, servía para tender la colada. En noviembre del 41 se entregaba la primera fase, de 36 viviendas, y quedaban ya en marcha otras 24. El terreno lo había donado don Francisco Villanueva Lombardero, quien en aquellos años se convirtió en el principal benefactor del barrio; aunque siempre tuvo la precaución de indicar el fin al que destinaba sus donaciones, según mis datos el resultado final no siempre correspondió a lo que él marcaba. En este caso, según las autoridades, sí se cumplió.

En el Couto no fue esta la única actuación: junto a ella se desarrolló la construcción de los pabellones de Fátima, y la de mayor calidad y mayor repercusión, las viviendas de la Caja de Ahorros, que aún hoy llaman la atención por su solidez constructiva (cuentan con divisiones interiores de perpiaño, lo que las hace prácticamente indestructibles, aunque también he oído alguna queja a la hora de modificar las instalaciones eléctricas o de agua).

Construcción en Covadonga

Otra zona que se pobló con las tan necesarias viviendas fue la de Covadonga, en el veintiuno. El emplazamiento elegido tenía la entidad y el entorno adecuados para albergar un pazo señorial, que ya existía entonces y se conserva en la actualidad. Aunque en un principio no se encontraba en el centro neurálgico de la ciudad, ese aislamiento, con la planificación adecuada y voluntad política, tenía solución, que buena falta hacía.

Este proyecto técnico dio origen a una trama urbana con identidad propia, bautizando sus primeras vías con los nombres de Saturno, Mercurio, Urano, Júpiter, Cibeles y Juno. Nunca entenderé por qué, pudiendo honrar a tantos ciudadanos o lugares autóctonos, se recurre a este tipo de nombres para nuestras calles. La mitología está bien traída para algo tan universal como el sistema planetario, pero para una calle sería más apropiado algo más próximo, digo yo: que uno sale de casa a comprar el pan y parece que va camino del espacio. En su momento se convirtió en una zona conflictiva, sin duda por no haberse hecho un seguimiento más riguroso desde los servicios sociales, pero eso ya pasó. Hoy conserva todavía cierta fama de problemática, aunque generalizarlo resulta injusto. En ese barrio tengo algún amigo que, sí, sufre las actuaciones de algunos vecinos, pero ya no es lo que era. Lo que no pongo en duda es que sigue necesitando mejoras e inversión.

Disculpad que este artículo sea solo una pequeña introducción al tema, pues quedan pendientes zonas como el Polvorín, las Camelias, la Avenida de Zamora, Barrocanes, y las más recientes. Pero retomaremos el asunto.

8/10/26

Los Hermanos Vazquez, en el mundo del automovil. 1926

         Es un caso curioso el que ocurre con esta marca de coches en nuestra Auria. A pesar de la importancia y el prestigio de Chevrolet en los comienzos de la automoción, en Ourense se recuerda más el edificio que albergó la concesión que los vehículos en sí, y mucho menos a los propietarios de la concesión.

        Cierto es que el edificio era obra de Gulías y que tenía un diseño original, por no hablar de los usos que tuvo, ya que, cuando dejó de prestar servicio como concesionario, pasó a ser oficina de información de Frentes y Hospitales, para después de la guerra alojar a algunos de los negocios más reconocidos de aquellos años: Bazar Pedro, Electricidad Hermanos Fraga y Relojería Joyería El Telescopio (Hoy Juysa), entre otros.

        El concesionario que conocimos como La Chevrolet lo era, desde luego, de esa marca, pero también de FIAT, Dodge... Los Hermanos Vázquez Rodríguez dominaban ese mundillo y, por mis datos, habrían triunfado en cualquier negocio gracias a su visión empresarial y capacidad de trabajo. Habían hecho fortuna en Cuba, y cuando comenzaron los primeros problemas en la isla, regresaron a su tierra. Aquí, entre Eduardo, Manuel, Pepe, Indalecio... crearon una infraestructura desconocida en el mundo del automóvil, con agencias en Vigo, Ourense, Villagarcía... en las que no escatimaban a la hora de construir edificios ni de montar talleres propios. A todo eso, ¡cómo no!, se unía la publicidad. Hoy os presento este bello cartel que he recuperado gracias a la IA, pero también os mostraré otras iniciativas de marketing de la empresa.

        Esta es la fotografía recuperada con I.A. que se hizo durante la entrega del vehículo que iba a llevar a Luis Ksado como reportero gráfico durante la Vuelta Ciclista a Galicia, vehículo y chófer cedidos por los Hermanos Vázquez.