Consejos y avisos

8/5/15

Hallazgo preparando las fiestas....

   Tener paciencia, es una virtud según muchos, y los que tenemos poca somos  los que más la valoramos.


   Ya no recuerdo cuantas veces tiene aparecido esta céntrica esquina de la ciudad por el blog, (casi tantas como la fuente de la plaza del Hierro),  como Garaje Hispano Americano con aquella llamativa y original cúpula, durante el período bélico, haciendo funciones de Oficina de información de Frentes y Hospitales, como negocio de la familia de mi amigo y maestro Pedro que allí tuvieron el “Bazar Pedro”. Después y ya con el edificio actual , paso a ser sede de bancos y según parece el primero en asentarse en esa esquina fue el Banco de La Coruña, del que no tenía ninguna prueba fotográfica que mostrara su paso por ahí, (si tenía y podéis verla en el blog su etapa en la esquina de las escaleras de Paz Novoa con Paseo), pues por fin aquí tenéis la prueba, podría ser mejor, y verse de manera completa el cartel, pero seguiremos esperando, hoy por lo menos ya tenemos una primera prueba. 

    El Banco de La Coruña en los setenta estuvo ahí.  Después vendría el Banco de Bilbao con todas sus fusiones que finalmente lo convirtieron en BBVA.

   El hallazgo fue gracias a una nueva amiga y colaboradora, Rosa Otero, con hondas raíces en nuestra ciudad a pesar de no conocerla más que de visita. En una de ellas obtuvo una colección de imágenes entre las que estaba esta.

Me envío también esta otra, que me parece muy ilustrativa, y que me sirve para recordaros que las fiestas de la ciudad se aproximan, y este año con tantas convocatorias políticas, seguro que se esmeran los organizadores. La “bella dama” que aparece en la foto debería empezar a depilar sus tersas piernas para que no le coja el toro (pilláis el doble sentido.....).
 “O tempo vaille cumprir” 






7/5/15

El Xesteira versión original (Pepe Fernández Rey)

   
Fotograma del vídeo del Pepe Fernández Rey
   No hace mucho que el amigo Chisco Naval, me permitió compartir con vosotros la historia de un cine histórico de nuestra Auria, El coliseo Xesteira, aun así, hasta que pasen unas cuantas generaciones, muchos serán los recuerdos que evoque esta sala. Hoy gracias a la generosidad de Pepe Fernández Rey, (durante 15 años trabajador de la sala) podemos ver este hermoso montaje de vídeo. Se que os va a gustar y a muchos os traerá grandes recuerdos.
Cartel de la pelicula Terremoto (1974) Fotos. org

   Para mi siempre sera, la sala del Sensurround; cuando se estreno Terremoto (tan de actualidad tristemente por el ocurrido en Nepal), fue la sensación, con aquel nuevo sistema, vibraba toda la sala y eso para un "infante" de 12 años..... .


Muchas gracias a Pepe por permitirme compartir este fantástico vídeo, que desde mañana tendréis de manera fija al fondo del blog.

6/5/15

Mi casa

Recorte de fotografía custodiada por el Museo Etnologico de Ribadavia obra de Augusto Pacheco
   Mis visitas a Facebook, suelen ser breves, por mi crónica falta de tiempo; aun así es ocasiones me paro, e incluso procuro colaborar con algunos de los grupos que  por la red habitan. Fue así como la pasada semana en uno de ellos preguntaban que había existido en el local que como última actividad albergo la cafetería Cuatro Postes en Progreso (enfrente del centro Cultural Marcos Valcárcel de la Diputación), y por alusiones se me agolparon en la cabeza un montón de recuerdos..........

    Ahí tuve cama y mantel durante mis primeros años; y ya puestos para que os hagáis una idea de mi edad (muchos ya la sabéis, pero tomadlo como un juego), os daré varias pistas: a mi no me pusieron pañales de celulosa por muy poquito, los míos eran los “picos” de algodón, para los potitos y el Pelargon aun hubo que esperar bastante más, creo que surgieron teniendo yo seis años mas menos, en vez de cine Exin, jugábamos con un sencillo pero “currado” cine Nic, (poco más que una bombilla en un cajón). La nevera de casa no se conectaba a la red eléctrica, y  no porque fuera de bajísimo consumo, si no porque yo aun conocí, las que enfriaban gracias a un bloque de hielo que comprabas en la plaza de abastos, y metías en el cajón que tenía en la parte de arriba aquel mueble con paredes “aisladas”. Durante bastante tiempo, en mi casa la tele era en blanco y negro, y solo con dos canales, que aun encima a lo largo del día varias veces tenían de programación la "genial" Carta de Ajuste.
Esta era la de 1956, yo no la conocí, la mia era mas moderna fuente (rtve)
   Eso sí, aun cursaba la EGB y en casa de mi abuela se estreno la primera en color, los fines de semana había tortas entre los nietos por ir a comer a casa de la abuela, (que cariñosos éramos....). Yo me considero un privilegiado y mis juegos lo mismo eran en la Alameda, que en las Burgas o en el Posío en cualquiera de los tres había "coleguis".  Bufffff que rollo tengo....

Hoy lo que quería era recordar el entorno de mi casa pero ya me estaba yendo por Antequera.
 A lo que vamos, me hablaban de la cafetería Cuatro Postes, y preguntaban que había antes en el local. Y yo le aclaraba: (cometiendo algún error que ahora corrijo)

"Progreso 75. En ese local estuvo desde comienzos de los setenta un comercio de ropa que se llamaba "Olegario", lo había abierto en su día un emprendedor con su mujer María Elena, Olegario era un comerciante de los de antes con ideas innovadoras, abrió su tienda en ese local, pero se le quedo pequeño, y se cambio para el que ahora ocupa el banco, allí a la nueva tienda le llamo "Avance" y en ella puso en marcha una de sus originales técnicas de venta. En época de rebajas los clientes podían pagar con dinero, o con productos de huerta y granja, Una camiseta * media docena de huevos. Un abrigo * un jamón, una camisa * una gallina, etc. etc. durante unos días el escaparate se llenaba de animales y alimentos, en alguna ocasión tuvo problemas. La verdura que recibía no encajaba bien con el cordero y este se comía la ganancia. Por cierto en esa casa tuvo las oficinas uno de nuestros equipos de futbol histórico, el A.D. Couto. Y la que en su tiempo fue una de las peluquerías más modernas de la ciudad "Quica".Al lado estaba el local de los Diéguez, que también fue Batey, allí siempre había al pasar un olor característico, a goma de los recauchutados que allí se almacenaban; también era característico el olor del siguiente local, pero en este caso era un olor que nublaba los sentidos, el de las cocinas del bar Fornos, donde doña Carmen preparaba sus exquisiteces.  Ya me voy a liar, pero es que en la otra parte de la calle estaba “mi” confitería “La Trinidad”, ahí lo dejo sin más….."
Por cierto, encima de donde esta el cartel de Pañerías del Noroeste, vivía nuestro vecino Antonio el del comercio "El Aguíla",  nosotros enfrente. Pero también podría citar a los Sanjurjo, doña Elina Malingre,  los citados Olegario y Maria Elena, hasta el amigo David Simon fue vecino de este edificio; otro día seguiré cotilleando....

5/5/15

Negocios con Historia VI La churrería de la calle Peligro (José Luis Novoa de Mena)

Doña Ángeles, fundadora del negocio.
    Sabéis que disfruto recuperando estas historias de nuestra Auria, pero cuando los propios protagonistas me las cuentan, se convierten en un autentico lujo. 
    Creo que somos muchos los ourensanos que recordamos este pequeño pero "sabroso" negocio, incluso mas de uno es posible que gracias a la paciencia y madrugones de doña Lola, tuviera su primer proyecto empresarial. (en muchos casos era una manera de recaudar dinero para el viaje de fin de curso; el negocio consistía en revender churros por las casas los domingos a la mañana. Había quien atiborraba a la familia de churros y quien con visión mas comercial, dedicaba la mañana del sábado a tocar puertas para intentar conseguir encargos y trabajar a "churro vendido", los mas avispados hasta los cobraban por anticipado y....). Pero que sea José Luis quien nos cuente de primera mano como fue la historia de:  

La Churrería de la calle Peligro

    Mis abuelos Ángeles y Manuel eran de Morales del Vino (Zamora), mi abuelo trabajaba en Correos y vinieron a Ourense cuando lo trasladaron; aún no existía la sede actual de Correos y mi abuelo trabajaba en la oficina que estaba en la antigua calle del Alba, hoy llamada Alejandro Outeiriño. Poco antes de la guerra, murió y mi abuela se tuvo que buscar la vida con las 8 (Carmen, Angeles, Ramona, Esperanza, Dolores, Soledad, Mercedes y Petra) niñas que tenía y justo después de terminar la guerra (1939) decidió alquilar un bajo y montar una churrería, no tenía ni idea de lo que era hacer churros ni empanadillas, pero era una superviviente y se lanzó para poder sacar adelante a su familia.
Lolita con el narrador de la historia

 Y así fue como comenzó la historia de una de las churrerías con más historia de todo Ourense, 70 años haciendo los mejores churros y empanadillas.    En ese mismo bajo, donde se hacían los churros y las empanadillas, vivían mi abuela y sus 8 hijas, allí comían y cenaban, ellas, mi tio abuelo Angelito, al que tampoco conocí y todo aquel que se apuntaba, que en aquella época de hambruna, eran bastantes los que lo hacían, todos apelotonados en un espacio diminuto. No tenía agua corriente, en As Burgas se surtían del, agua caliente y en la fuente de la Plaza de San Marcial iban a por el agua fría. 
   Los churros se hacían y se freían en la churrería, las empanadillas se hacían en la churrería, pero se horneaban en alguno de los múltiples hornos que había por la zona (solo en las Burgas había 4 Camilo, Rosa, Canoniga...), pero muchas veces tenían que ir a hornearlos a un horno que estaba después del Jardín del Posío y si daban con algún guardia cabrón no las dejaba atravesar el parque y tenían que rodearlo, por ir cargadas como burras con las bandejas de las empanadillas. 
Al fondo la Churreria en una fotografía de Augusto Pacheco (M.E.R.)
   Vendían churros, empanadillas (de anguilacho, en aquella época un pescado barato) y vendían también copas de aguardiente y licor café. En aquellos tiempos, según me cuenta mi madre, muchos jóvenes y no tan jóvenes fiesteros, pasaban por allí a tomar churros, empanadillas y las copas que les servían mi abuela y sus hijas... A peseta la copilla. 

   En los años 40/50, mi abuela tuvo la idea de vender las empanadillas en el tren que iba de Ourense a Monforte, por lo que me cuenta mi madre, una línea muy transitada, llena de militares y en la que siempre se agotaban las existencias. No sabe muy bien por qué, pero en una época estuvo prohibido hacer empanadillas en la ciudad y mi abuela y dos de sus hijas iban a Ribadavia a hacerlas y luego volvían a Ourense cogían la línea de siempre y las vendían en el tren que iba a Monforte, también iba mi tío Angelito vendiendo gaseosas. Años más tardes mi madre también se dedicó a hacer roscones por encargo, un mes antes de tener a mi hermano Miguel (tiene 58 años) llegó a hacer 50 roscones en un solo día, eso sí, trabajando de sol a sol. En la Plaza de Abastos empezaron a vender churros y empanadillas en el año 71, se acuerda de la fecha porque tenía yo 7 meses, fue justo después de morir mi abuela.
Lolita en los últimos tiempos del negocio.
    Allí tuvieron dos puestos de venta, mi tía Angelines, en la parte de arriba y mi tía Petra, que años después se convirtió en un kiosco en el que vendía, aparte de los famosos churros y empanadillas, todo tipo de chucherías.

   Cuando estaba en Ourense el Regimiento de Infantería Zamora Nº 8, cada vez que celebraban algún acontecimiento o fiesta, contrataban a mi familia para que fuesen al cuartel de San Francisco e hiciesen allí los churros para todo el regimiento. Fueron años duros y difíciles, en los que no se tenía prácticamente nada, pero gracias al coraje, al tesón y al trabajo de mi abuela, como dice mi madre, ellas nunca pasaron hambre. Mi madre ya tiene 85 años, una gran memoria y por suerte de cabeza anda muy bien, pero lo de las fechas exactas no lo tiene muy claro, asocia las fechas a los acontecimientos importantes para ella.
Foto Casi actual de José Luis

4/5/15

As mudanzas de Canedo


   Entre as fotografías que o meu "vello" mestre Augusto Guedes prestoume, están estas dúas que nos mostran un Canedo que acababa de experimentar un dos seus cambios máis significativos.
   O barrio nun curto espazo de tempo, cambiaba unha estación ferroviaria por outra, gañaba un parque, comezaba a mostrar o que pretensiosamente poderiamos chamar "cidade escolar", aínda que naqueles sesenta só estaba visible o "12 de outubro"; perdía tamén un case esquecido ponte de ferro que adornaba As Caldas e aos poucos camiñaba cara a súa actual fisionomía.

Si vos fixades ben, sobre todo na primeira foto, parece que aínda quedan restos do que fora estación de Canedo . Facede clic encima das fotos, que si non cometín ningún erro pódense ampliar a bo tamaño.