Consejos y avisos

10/6/15

La Casa de Fausto....


   Continuamos con el calor y las pocas ganas de escribir, así que si el otro día le ponía deberes a mi amiga Rosa Cid, hoy os los pongo a todos mis lectores menos al amigo Fausto Arnaiz, (Fausto ya se busca el solo el trabajo y generosamente me envía con regularidad datos que me ayudan con mis artículos).

   Sin más dilaciones, ¿sois capaces de reconocer esta céntrica calle de la ciudad? Y si es así ¿que negocios había en el entorno?

   Como empiezo a conocer a alguno de vosotros, ya os adelanto, que no es delante del Roma, ni la foto esta al revés .


Las respuestas si os apetece al mail ourensenotempo@hotmail.com

8/6/15

Las chicas de Magisterio

Alumnas de la escuela Normal en los 50´s

   Con la llegada del calor, las ganas de estar sentado se reducen en gran manera; así es que además de reducir el número de entradas del blog, los textos también son breves.
   En este caso ni siquiera será breve, más bien no será.

   La fotografía de hoy, espero que sea mi amiga Rosa Cid Galante, gran estudiosa de la historia de nuestras mujeres Ourensanos quien se alegre más de verla y cuando pueda se ponga a trabajar sobre ella.
Yo poco puedo ayudarle: me dicen que la foto es de aproximadamente 1956-58, y se hizo durante uno de los últimos cursos de Magisterio de este ramillete de bellezas Ourensanas. 

    Yo solo tengo identificadas a tres de ellas, Conchita Lorenzo, madre de un amigo de juegos de la Infancia y creo que algo pariente por parte de mi tío Manolo, y otras dos de las que no se el nombre. Una de ellas fue vecina de mi casa en Doctor Marañón, su hermana trabajaba en el Bar Restaurante Fornos, y la otra es la esposa de uno de mis profesores de “Verano”. (No preguntéis que es eso………….).

Si Rosa me consigue datos, yo encantado os los transmitiré.

   

5/6/15

La Plaza del Trigo


Es más que probable que mi opinión carezca de objetividad, pero aun así me atrevo a decir, que las plazas ourensanas son de lo más variopinto y original  que se puede ver por toda España.

   La “histórica”  Plaza del Hierro, las “fusionadas” Plaza de Saco y Arce y Manuel Sueiro, la “desapercibida” plaza de la “Yerba” (hoy de la Victoria), la “escondida” del Turco,  la “reciente” de San Martin y un buen numero de recoletas plazas que podría seguir nombrando; intencionadamente me he reservado nuestra Plaza Mayor, por su rasgo original, de estar en pendiente, (y según parece es la única considerada Mayor con esa peculiaridad); el caso es que en Auria creó escuela y sino repasad mentalmente todas las que recordéis y decidme cuantas están en cuesta.

    La del Trigo que hoy nos visita, es prueba de mis palabras, tanto que una buena parte a tenido que convertirse en escalera para facilitar el tránsito, incluso la fuente que hoy adorna el centro, tiene un lateral en escalera para poder  ocupar el “casi centro” de la plaza.

    Permitidme un inciso para insistir en la fundada creencia de que esta fuente, que por otra parte no es la original, no procede de ningún Monasterio ni Expoliado ni Amortizado como en alguna publicación y web se manifiesta. Es posible que la idea de esa procedencia sea una continuación al error histórico de asignar a Osera, mas fuentes de las que se le quitaron, error que según parece a llevado incluso a la realización de una replica que ahora, si esta en el bello Escorial Gallego.


   Nos cuenta don Juan Andrés Hervella en su trabajo “Fontes Ornamentais de Ourense” que el autor de la fuente (o al menos el supervisor de su construcción),  fue el maestro cantero don Manuel González allá por los “medios” del XVIII. Y  que en el 59 coincidiendo con las mudanzas de la Feria, y el hecho de que las obras de construcción del bario de San Francisco (supuestamente), dañaron las canalizaciones, que traían desde Montealegre las ricas aguas, se decidiera cambiar la pequeña fuente por la que estaba en la feria *.

   La Plaza a pesar de su vecindad con nuestra catedral, siempre fue más bien escasa de espacio, y nunca permitió una vista general de esta fachada sur, incluso en los archivos consta que al menos una casa se derribo para permitir más espacio, y otras de la zona desaparecieron cuando nació la catedral nueva, se habla incluso de pasadizos y secretos en el subsuelo, pero eso es otra historia……
   
    Los edificios que le dan su forma irregular, son la citada fachada sur de la catedral, viejas casas de vecindad que no aparentan mucho lujo precisamente que la unen con la actual plaza “Das Damas”,  una casa no muy…. "ambientada" para mi gusto enfrenta la puerta de la catedral y una fachada con varios edificios de piedra, entre los que destacan la actual casa dedicada a Hogar del Transeunte, y la señorial casa de los Temes, (una de las muchas que tuvieron en la ciudad: la de las Hermanas Carmelitas y la conocida del Seiscento en la plaza del Hierro entre otras),
    El nombre como podéis suponer, viene de que antiguamente en sus soportales se situaban los vendedores de Trigo (aunque también me comentan que en la casa del transeúnte se realizaba el cobro del impuesto del trigo…),  otros nombres de la plaza fueron  Praza das Olas, das Platerías, do Grau e da Fonte Nova (que yo sepa). La razón de tales nombres ya podéis imaginarla.

    Vecinos ilustres de la plaza, además de los Temes, fueron el sacerdote, escritor y bibliófilo (entre otras muchas ocupaciones), Antonio Rey Soto quien según el mismo afirmaba enfrente de su casa estuvo años antes la imprenta del Vasco Díaz Tanco, y si me lo permitís, el entrañable Arquiñas con su “Hospital de Muñecas”. Yo recuerdo también una carnicería, un zapatero y un taller de encuadernador, pero eso es en unos "recientes" años setenta.

Fotografía Augusto Pacheco 1958
*Es probable también que el pedestal de la antigua fuente se modificara en varias ocasiones, haciendo que tuviera varias alturas a lo largo de su vida. Por cierto, hoy esa fuente no se sabe donde esta, si aparece yo ofrezco un rincón donde instalarla, en el cercano Moreiras.

3/6/15

La Paca, recuerdos de Miguel Carballo

Foto de Miguel Carballo, MEDITANDO, al lado de la Paca  
Ya visito el blog esta señora y su original local, con motivo del crimen (el del Bar Albino) allí ocurrido, hoy gracias a los recuerdos del amigo Miguel Carballo, tenemos la oportunidad de tomar una última copa en el que fue uno de los locales míticos del despertar de una generación.


"Yo pecador me confieso..."
La Paca era una taberna, un bar, un garito de la calle Lepanto, es una casa blasonada que hoy en día pena en ruinas a escasos metros de la catedral. Entrabas por una puerta azul de madera, a la derecha estaba la barra, tomada siempre por una manada de búfalos sedientos; a la izquierda unas mesas muy rudimentarias; luego un baño, de una y estrecha plaza, cuya minúscula puerta, aun menguada por un alevoso escalón de acceso, so pena de un buen terrazo, obligaba a una extraña genuflexión. Al fondo, en una zona de mayor privacidad, había un par de largas mesas de madera. Lo regentaba la Paca, una mujer de unos 70 años, coqueta, de porte menudo. Como atavío laboral se adornaba con bata y zapatillas caseras, imagino que para no mancharse. En su afán por quitarse años, lucía una peluca rubia con rizos un tanto aparatosa. Paciente las más veces, lo cual, dada la clientela a torear, ya es muchas veces. Cordial en el trato. Tolerante, no se si por principios o necesidad. Aun cuando fingía desconocimiento e indefensión intelectual, era chispa y resabiada, omnisciente. Venía de lejos: de la guerra, del hambre, de la lucha feroz por la supervivencia, de un campo de concentración donde se quiebran los sueños, infranqueable, arraigado en el alma, en los huesos y la piel. Nosotros, a su lado, eramos aficionados en el viejo arte de la picaresca.
El albino. Museo Etnográfico de Ribadavia
 Se veía en sus ojos vivos, escrutadores, ocultos tras murallas de maquillaje barato. Era uno de los nuestros, más vieja, ya cansada, pero en pie tras un millón de golpes. Bien me la imagino blasfemando y maldiciendo por haberle tocado en suerte tratar, a sus años, con rufianes recién destetados. Hablo de los últimos años 70 y primeros 80, una época en que, casi sin darnos cuenta, habíamos pasado de vestir pantalones cortos y bailar pudorosamente en guateques parroquiales, a convencernos el cuerpo con narcóticos y alcohol. Barbados, melenudos, como Cristos endiablados, abandonamos la cruz de una existencia convencional para corrernos una juerga de varios años y un día. Con tal bagaje de ritmos entrábamos en la Paca, como corceles desbocados, hasta la mesa grande del fondo, frente a una vieja cocina sobre la cual reinaba un tocadiscos del pleistoceno donde permanentemente sonaban la Janis, Asfalto, Lone Star, Deep Purple, Uriah heep o los maravillosos Jethro Tull. Nosotros mismos, a menudo, pinchábamos los vinilos y a menudo, por motivos adivinables, con mala puntería, lo cual enervaba enormemente a la buena mujer que, a grito pelado, intentaba insuflar algo de mesura en nuestro anárquico comportamiento. 
Incluso entre los grupos de jovenes marginados de aquella época había clases: era la nuestra y la que, mayormente, pululaba por La Paca la más humilde, ni manejábamos, ni lo pretendíamos, nos bastaba salvar el día con un buen divertimento. 
La Paca era, digamos, zona libre. Nunca hubo guardias en la puerta. Y aunque Hesse, Kerouac, Whitman o Bukowski ocupasen también nuestra mesa, no nos reuníamos allí para leer obras literarias, en tiempos, prohibidas, ni regalarnos el oído con nuestras últimas poesías; lo hacíamos para fumar, beber, decir y hacer chorradas con mayor o menor fortuna pero que nos prestaban la hostia, cuestiones estas, que en otro sitio nos censurarían, con razón: y es que, las mesas, como nuestras cabezas, impolutas y lustrosas a las seis, tenían llagas de vino, licor café, quemados por todas partes a las diez, cuando, con los ojos vidriosos y tambaleando, cantando, colgados unos de otros, camaradas del alma, a buscar quien sabe qué, por los vinos, dios mediante , nos aventurábamos. ¡¡Santa Paca!!.

1/6/15

Campo de baloncesto en el Couto (Manuel Navas)


   Estreno el "horario de verano", con estas deportivas imágenes cedidas por Manuel Navas. 
    Aquí podéis ver uno de los primeros campos de baloncesto que tuvimos en la ciudad. El que aun hoy está en el campo de futbol del Couto, (eso sí, si queréis jugar antes abra que pasarle una desbrozadora) 

   Este bellísimo deporte que en Auria introdujeron unos ingenieros catalanes que.... (Esto ya lo conté), se jugaba en campos de tierra al principio, y después de cemento, las condiciones no eran las mejores, pero la afición podía con todas las trabas.

   Los viejos campos de juego según mi archivo eran principalmente las pistas del Airiños en la calle Concejo, la zona central del jardín del Posío, (aquí también se disputaban partidos de hockey), y la cancha del Estadio José Antonio (como se llamaba en aquellos años el estadio del Couto). 

El miercoles disfrutaremos con una colaboración de Miguel Carballo.